entre
toques de azul, que simulaban la profundidad de un océano, Ludovico Einaudi se sentó en su gran piano de cola para tocar las primeras notas de “Petricor”, y con ello, transportar a los asistentes del Teatro Metropolitan a un lugar de absoluta paz; la CDMX, a donde llegó para presentar gira Essential Einaudi.
El pianista y compositor italiano estuvo acompañado de sus cinco músicos: Francesco Arcuri, Alberto Fabris, Redi Hasa, Riccardo Laganà y Federico Mecozzi), quienes a lo largo de la velada se turnaron varios instrumentos; entre ellos, guitarra eléctrica, bajo, triángulo, teclados sintetizador y batería. Con ellos, Einaudi invitó a volar en “Fly”, “Newton’s Cradle” y “Four Dimensions”.Los colores de la pantalla fueron cambiando de acuerdo al tempo de los temas; así como el ánimo de la concentrada audiencia, quien la mayor parte del tiempo escuchó en respetuoso silencio, pero que no pudo evitar emocionarse para celebrar melodías como “The Tower”; último tema del bloque.

Terminado este segmento, el también compositor de scores de cintas como The Intouchables y This Is England tuvo un solo de piano que se prolongó por más de 20 minutos y que fue ovacionado con gran emoción por el público; la mayoría jóvenes de entre 20 y 35 años.Al igual que los elementos naturales; los fondos se fueron transformando para tomar forma de árboles verdes, siluetas de troncos y la iconografía de Elements, su último material discográfico (lanzado en 2015).

El hipnotizante viaje continuó hacia un lugar gélido gracias a “Elegy for the Arctic”, -tema especialmente significativo para el defensor de los derechos ambientales, y para cuyo video colaboró con Greenpeace- y continuó con piezas como “Numbers”. El ánimo volvió a elevarse en “Eros” y culminó al tope con “Experience”, uno de los momentos más aplaudidos de la noche.Cuando parecía que el prodigio italiano responsable del score de Fuori dal mondo, estaba por retirarse, regresó al escenario mexicano para interpretar esta pieza y previamente “Divenire”. El inevitable final llegó con “Choros”, que dejó al público mexicano en otro estado de conciencia; un lugar de paz en donde ya no importaban el clima, las noticias o la política, sólo las sensaciones…

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