Este fin de semana se estrena A ti te quería encontrar, una comedia romántica en la que un joven (Erick Elías) que lleva toda su vida viviendo a partir de las expectativas de los demás (tanto que está por casarse con alguien que supuestamente es “la mujer perfecta”), encuentra algo que lo lleva a cuestionarse la vida que ha armado: un verdadero amor.La cinta es dirigida por Javier Colinas (El cumple de la abuela, Detrás del poder) y la estelarizan Erick Elías, Eréndira Ibarra, Paulette Hernández y Luis Arrieta. Una cinta que viene de un alma romántica y que explora cómo es encontrar eso que tanto se busca y cómo perseguirlo cuando hay un mundo observando y juzgando (la cinta tiene un truco muy cotorro de hacer que las pantallas de los celulares se desprendan y se muestren casi como un antagonista).

Tuvimos la oportunidad de platicar con Eréndira Ibarra, quien da vida a ‘Lu’ la protagonista de la película, una mujer con un espíritu libre y una honestidad constante.¿Cómo fue tu acercamiento al personaje de Lu… o de Yuri Guadalupe? es bien raro decir ese nombre…

Ya van tres veces que me lo dicen y me pongo roja… (risas) Cuando me ofrecieron el personaje, lo primero que me dijeron es que era una comedia romántica y por eso inicialmente yo había dicho que no, pero me insistieron que leyera el personaje. “La única razón que aceptaré que me digas ‘no’ es si lees el personaje y no te gusta. Si lo lees y te gusta, dame chance de explicarte el por qué”; esto eran Luis Ernesto Franco y Javier Colinas el director. Entonces me fui a mi casa, me senté en mi sillón favorito para leer guiones y leí a Lu. Me gustó. Siento que nos urgen dos cosas: una, personajes que nos inspiren a amar nuestro entorno y a entendernos mejor como mexicanos -con todo y nuestras locuras guadalupanas-; y dos, urgen personajes francos, honestos. Lo que tiene Lu es que es una chava honesta; si alguien no le cae bien, simplemente le va a preguntar si se le ofrece algo para que se pueda ir, y eso me gusta mucho porque refleja una forma de ser muy mía. Hay dos tipos de personajes en mi vida -y los dos son igual de retadores-: los que son cercanos a mí, porque implican buscar en mí lo que se necesita para aterrizarlos; y los que son totalmente alejados, lo que implica una búsqueda mucho mayor a otras fuentes para encontrar en mí lo que ese personaje puede dar. Lu tenía ambos; por un lado, se parecía mucho a mí, y por otro lado era totalmente distinta…Me contaron que había otra actriz en el papel antes que tú, ¿cómo fue entrar a una producción que ya estaba armada?

Es muy complejo porque el guion estaba escrito tomándola a ella en consideración, entonces se ve que se había trabajado el guion con ella, y eso fue difícil para mí porque sí llegué con Javi y le dije que había cosas que no podía adaptar y otras cosas que intenté adaptar; muchas eran referentes a esta actriz. Había otras cosas que no me parecían, y aunque hubiera dicho ‘sí, voy’; porque me gustan los retos, ellos me dejaron hablar libremente de lo que sentía que tenía que ser modificado. Fueron muy abiertos y modificamos conforme sentimos que se podía, sin arruinar al personaje.
¿Cómo fue la relación con Erick Elías?

Me cae muy bien. Es un tipazo, es muy difícil hablar mal de él. Me acuerdo perfecto el primer día que fue a mi casa a ensayar y llegó con Starbucks -aunque yo no tomo Starbucks-. Él de inmediato preguntó, ‘¿está mal?’, yo le contesté: ‘No, no está mal, pero no tomo Starbucks’. Ya cuando le expliqué, era de ‘No, soy lo peor, soy una mala persona porque te traje Starbucks’, y me tenía botada de la risa todo el tiempo. De ahí en adelante él llegaba luego con su Starbucks y me decía que me había traído para molestarme.

Hacía la vida en el set muy bonita, hacía una energía muy especial donde todo el mundo se reía; es un chavo súper entregado, y yo sentía que me entendía porque él tiene dos hijas y yo estaba embarazada; entonces había momentos que teníamos que vernos a los ojos y decir “te amo” y a mí me salían náuseas y le tenía que decir: “perdón, no es por ti”. Erick fue en gran parte la razón por la que dije que sí; estando embarazada yo tenía ganas de dejar de trabajar, pero me llegaran con un proyecto tan bonito, con un compañero tan bonito y un director tan bonito, que todo era como llenar ese momento en mi vida de luz a través de estos personajes y de esta historia.¿Tienes alguna anécdota chistosa de la filmación que nos quieras compartir?

Hubo momentos muy divertidos, porque sí, al fin y al cabo estaba embarazada y en los primeros meses. Decían corte ¡y yo corría a vomitar! Estábamos en llamados nocturnos a las 5:00 de la mañana y yo regresaba fresca, y una vez que terminaba, volteaba a Carlos Hidalgo (el fotógrafo) y le preguntaba si lo hice bien. Javier Colinas, el director, guardaba unos dulces que se llaman Preggie Pops que eran para quitar las náuseas. Cada vez que me veía que me empezaba a dar el bajón, me metía un dulcecito a la boca y me decía ‘concéntrate, todo está bien, respira, no vomites, vamos a ensayar’. Al final fueron momentos muy divertidos y los de cámara me molestaban y me decían ‘ha sido un placer verte crecer en esta película’. Porque literalmente, acabó la filmación y ya tenía una panza de cinco meses.La comedia romántica es un género que busca un nivel muy alto de sinceridad en un mundo que se vuelve cada vez más cínico; aun así, en México funciona muy bien…

Es porque la gente lo necesita, también por eso existen los melodramas y las telenovelas. Empezaron para entretenernos, no había necesidad de pensar; en el caso de las telenovelas, era algo que podías tener prendido mientras planchabas.

Siento que las comedias románticas son esa dosis de ternura que necesitamos. Todos tenemos ganas de vivir un suspiro y que el romanticismo te lleve a soñar y te lleve a sentir mariposas en la panza. Todos tenemos estas ganas -a pesar de que no lo digamos-, pero vivimos en una realidad en la que a duras penas hay un suspiro, porque ahí viene una moto y te puede atropellar. Pero quizás sentiste ese suspiro en el metro donde conectaste con un chavo y duró solo en un momento, pero contaste una historia de amor. Siento que ‘pegan’ porque la gente las necesita para tolerar este nivel de existencia y la falta absoluta de romanticismo.

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