Animales fantásticos y donde encontrarlos (Fantastic Beasts and Where to Find Them) significó poder continuar explorando nuevas facetas del universo de Harry Potter mucho antes de los eventos de la saga principal; un universo que nos muestra cómo funciona la magia en el mundo de los adultos, en otra época, e incluso, en otro continente (esa película, a diferencia de las anteriores situadas en Inglaterra, tuvo lugar en Nueva York).En Animales fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald (Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald), segunda película –de cinco– que integran las nuevas aventuras del Wizarding World creado por J.K. Rowling, vemos cómo se mueven las piezas en las vidas de estos personajes hacia una guerra contra un hechicero malvado que quiere implementar su ideales ante el mundo. Y mientras la primera entrega contó una historia completa (con algunas pistas de lo que iba a seguir), esta segunda parte es claramente el principio de algo y tiene la intención de que el público se quede con ganas de ver lo que sigue.

También, esta cinta funciona como ‘puente’ entre ambos universos; pues regresa a Europa y conecta más con la saga de Harry Potter al situarse nuevamente en Hogwarts y presenta a personajes vitales de la saga original, como Albus Dumbledore (ahora interpretado por Jude Law).Sin embargo, los placeres de la primera entrega no se pierden del todo; específicamente nuestros héroes, sus interacciones entre ellos y las intervenciones de aquellas criaturas fantásticas que viven en el maletín de Newt Scamander (Eddie Redmayne).

Es en estas secciones donde J.K. Rowling (autora de la saga de Harry Potter y guionista de estas dos películas) muestra más confianza en su historia y donde ejerce su imaginación, ideando nuevas criaturas, increíblemente bien logradas por el equipo a cargo de los efectos especiales (quienes les dan mucha personalidad).Aparte de tener el perfil de alguien que pudo haber estudiado en Hogwarts, Eddie Redmayne le otorga a Newt una sensibilidad y una vulnerabilidad que no es muy común en héroes masculinos de franquicias comerciales. Él definitivamente está más cómodo con sus animales fantásticos que con otros seres humanos, pero tiene una empatía que esperemos que inspire a otros hombres a conectarse más con sus sentimientos, además que tiene una química adorable con Katherine Waterston (quien interpreta a la aurora Tina Goldstein). Goldstein es una heroína muy peculiar: astuta, determinada, aunque no siempre segura de sí misma.

Desde la entrega anterior, el ingrediente especial aquí es Jacob Kowalski (Dan Fogler), un no-mag (o muggle, dependiendo de si estás en Estados Unidos o Inglaterra) que por accidente se involucró con estos magos y ahora es el mejor amigo de Newt, así como la ventana del espectador hacia el mundo mágico, ya que nos identificamos con su asombro, y por momentos, confusión con este universo.

Pese a sus entrañables personajes, la trama es la gran debilidad de esta historia. Aquí, Grindelwald (Johnny Depp), después de lograr escapar, se ha reunido un grupo de seguidores quienes no sospechan de su verdadero objetivo: hacer que los magos de sangre pura escalen al poder para gobernar a todos los seres sin magia. La premisa no es tan original, o interesante, y termina siendo tan enredada que se siente como si Rowling se hubiera saltado puntos clave (y no tiene la excusa pues son sus libros).Fuera de un discurso que da al final acerca de sus planes -donde Depp logra superar ese bigote y cabello ridículos para proyectar un sentido genuino de amenaza, y una revelación al final-, las escenas con Grindelwald no causan mucho impacto.

En su esfuerzo por frustrar los planes de Grindelwald, Dumbledore pide su ayuda a su exalumno: Newt Scamander. Como Dumbledore, Law logra proyectar algo de la sabiduría que llegamos a conocer del futuro director de Hogwarts y la cinta sí explora su conexión con Grindelwald de maneras interesantes; pero es obvio que este es un personaje al que están preparando para más adelante en esta saga.Siendo también minuciosos; aquí hay usos de magia que no van con lo que se ha establecido de este mundo mágico, y como suele suceder en los mundos mágicos: hay restricciones en cuanto al uso de magia, excepto cuando esas restricciones son inconvenientes para la trama…

 Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald termina valiendo la pena por sus personajes, la creatividad que se presenta en el mundo que la rodea y la nostalgia que se siente por el mundo de Harry Potter (que seguramente continuará acumulando millones de dólares en taquilla). Quizá es un buen resultado; después de todo, para eso se hacen las franquicias…

 

 

 

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