Ehécatl García, estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfica que realiza su ópera prima, nos presenta en Cría puercos a Esmeralda (Concepción Márquez), una mujer de la tercera edad que ha perdido a su marido y cuyo único hijo está trabajando en Estados Unidos, por lo que se ha quedado sola en su pueblo. Ella se encuentra en una depresión que la aísla de todo, hasta que una cerdita llega a darle el propósito que había perdido. Tuvimos la oportunidad de hablar con el director y la protagonista en un auditorio en el CCC…¿De dónde surgió esta historia y la necesidad de contarla?

Ehécatl García: Cría puercos es parte del concurso de ópera prima del Centro de Capacitación Cinematográfica, y desde que entras a esta escuela, tienes ganas de contar historias; aunque no siempre estés seguro de qué contar.

El origen de esta historia es una línea argumental: “una mujer que espera”. Empezó como un experimento en el que iba a escribir algo más contemplativo, más simple. El siguiente paso fue “una mujer espera a su hijo” y luego le agregué una anécdota personal: mi mamá vive en un pueblo cerca de Tehuacán y en un momento se hizo cargo de un puerco y me llamó la atención la relación que tuvo con su puerquita; era casi como su hija. Ella misma decía que era su manera de sustituir a los nietos que no le habíamos dado.

A partir de eso, decidí agregarlo a esta línea argumental de ‘una mujer que espera a su hijo, porque su esposo acaba de morir’, y de ahí fue creciendo.Los primeros tratamientos todavía eran muy contemplativos, pero no era suficiente y le fui agregando cuestiones más dramáticas que hicieron que el personaje fuera más complejo. Aterricé el tema del despropósito y la soledad; un personaje que había perdido su propósito en la vida y que eventualmente lo recupera. La necesidad viene de recuperar estos temas que son un poco tabúes, tal como la cuestión de que nadie nos enseña a ser padres ni hijos y cómo somos dentro de nuestras relaciones familiares.

¿Cómo fue el proceso para encontrar estos personajes y estas relaciones dentro de la historia?

Ehécatl García: La idea original era hacer un trabajo con no-actores, ya que quería tener la experiencia de trabajar con ellos; pero en cuanto más compleja se volvía la historia, empecé a buscar actores profesionales. Mi personaje principal era de la tercera edad, y es muy difícil encontrar actrices de ese rango de edad, ya que la mayoría ya están retiradas. La ventaja es que quienes están en ese rango, tienen mucha experiencia y es una delicia trabajar con ellas.

A mí me gusta construir el personaje con los actores y ver cómo les imprimen cosas de sus vidas y de otros personajes que han interpretado.¿Podrían describir cómo fue trabajar con la cerda?

Concepción Márquez: Fue realmente extraordinario, porque fue acercarme a un ser que no conocía y encontrar una comunicación inesperada. Yo había tenido recuerdos tristes con los cerdos de niña; mi padre tenía un rancho y de pronto había que matar al puerquito, y no pude evitar ver lo que hacían para sacarle la carne… Se me salían los ojos, no podía creer que mi papá estuviera haciendo eso y que después lo pusieran en la estufa de leña para comer moronga. Entonces poder interactuar con un animalito así, como si fuera un humano, fue muy lindo, poder caminar con la cerdita, platicar, etc.Ehécatl García: Los cerditos eran cinco chiquitos; uno mediano y uno grande y lo que ayudó mucho en el sentido producción, fue que en lugar de tener a un entrenador, teníamos a un veterinario experto de la UNAM, de la Facultad de Veterinaria. La ventaja de que no eran animales entrenados era que el puerco fue puerquito y no actor.

 

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