Las primeras imágenes de Destrucción son desconcertantes, y no porque haya una escena fuerte, sino porque el rostro destruido de Nicole Kidman impacta desde el inicio; ¿quién es esa mujer y por qué la vida la ha dejado rota?

A lo largo de 120 minutos, se descubre precisamente quién es Erin Bell y por qué está en ese obscuro punto de su vida.

Karyn Kusama, directora de Girlfight, Æon Flux y Jennifer’s Body se apoya así en el guión de su esposo Phil Hay y Matt Manfredi, para hábilmente dividir la película en dos tiempos: el pasado de Erin, cuando pertenecía a una banda de delincuentes; y su presente, tiempo en el que como detective apoya la investigación del asesinato de un hombre y se traza como objetivo atrapar a Silas (Toby Kebbell), un criminal que marcó su pasado.

Lo más valioso de la cinta son sus actuaciones, destacando las de Kebbell, Sebastian Stan y Tatiana Maslany (que como solía hacerlo en Orphan Black, aquí vuelve a transformarse). Por supuesto, sobresale Kidman; y no solo por su impresionante transformación física, sino por cómo refleja que una hermosa joven que era policía encubierta se fue destruyendo hasta que en el presente no es ni la sombra de lo que era.

Y aún detrás de todo el maquillaje que la hace ver totalmente distinta, Kidman complementa su actuación con un tono de voz grave, una cojera y miradas cargadas de emociones que nos permiten conocer el alma de esta detective ahora motivada por la venganza y la culpa.

Ella carga además con ser casi una extraña para su hija Shelby (interpretada por Jade Pettyjohn) una joven que parece no tener rumbo y que, como Erin parece temer, podría terminar como ella… Sin duda una de las escenas más memorables de la cinta es la plática final que ambas tienen en un restaurante y que sirve como confesión para la protagonista.

El género de detectives suele estar dominado por hombres en la televisión y el cine; por ello, resulta refrescante que este filme sea propulsado por una consolidada actriz en uno de los mejores puntos de su carrera (a la par tiene en cartelera Aquaman y próximamente otra cinta entrañable: Boy Erased)

Con un ritmo ágil, suspensos que mantienen al borde del asiento, un guión sólido y la extraordinaria interpretación de Kidman (que seguramente será de las fuertes competidoras para el Óscar), Destrucción es una de las opciones más interesantes de la cartelera este inicio de año.

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