El cine de terror suele enfocarse en miedos comunes del ser humano: a cosas que no conocemos; a animales o criaturas, o hasta miedos a las responsabilidades. El bosque maldito (The Hole in the Ground) se basa en el miedo que tienen los padres de darse cuenta de que no conocen a sus hijos.La cinta toma este concepto de manera literal. Sarah O’Neill (Seána Kerslake) es una joven madre soltera que se muda a una casa en medio del bosque con su hijo Chris (James Quinn Markey). Como suele suceder en historias como esta, empiezan a notar ruidos extraños en la casa y cosas paranormales en el bosque, incluyendo un agujero gigante rodeado por árboles que, dado que el título original se traduce literalmente como: “El agujero en el suelo”, jugará un papel importante en el desenlace de la trama.

En un descuido, Chris desaparece y casi de inmediato reaparece; pero Sarah lo nota extraño, comportándose más social y menos miedoso de lo que acostumbraba verlo. Esto, junto con las advertencias de una extraña vecina (Kati Outinen), la convencen de que el niño que está ahora en su casa no es su hijo.

La película representa la ópera prima del director irlandés Lee Cronin (quien antes de esto dirigió cortos y capítulos de una serie). Esto es relevante porque las óperas primas tienden a ser, o una propuesta en la que el director intenta expresar un punto de vista, o un ejercicio que pruebe que puede trabajar dentro de cierto género (e incluso aportarle algo nuevo a éste), además de seguir explorándolo en futuras películas. Esta cinta es un ejemplo de lo segundo.

El bosque maldito sigue una fórmula que hemos visto en diversas películas de terror; con todo y los aspectos de tortura psicológica en el segundo acto y el clímax en el que el público y los personajes ya saben lo suficiente para hacer lo que deben hacer, por lo que se tiende a perder ese sentimiento de suspenso (una crítica constante del género es que el tercer acto tiende a decepcionar después de establecer una atmósfera perturbadora en sus primeros dos actos). Habiendo dicho eso, Cronin muestra gran talento para el terror psicológico, creando imágenes perturbadoras y poblando este mundo con sonidos que incomodan al espectador; y todo, con un presupuesto notablemente bajo (las cintas de terror no suelen requerir de un presupuesto alto).

Como personaje principal, Sarah resulta algo blanda, aunque la cara juvenil de Seána Kerslake ayuda a generar una gran empatía con el público. Se menciona además brevemente al papá de Chris, pero dada esa cara juvenil y la edad del niño, podemos adivinar que Sarah está escapando de una situación complicada; lo que explicaría por qué está viviendo en medio del bosque (en una casa que, al parecer, no tiene ni dirección).

El mayor acierto de la cinta es la actuación de James Quinn Markey como Chris. El joven actor está muy consciente del personaje que está interpretando, y logra cambios muy sutiles en su comportamiento para que el público note que algo no anda bien y que no cuestione por qué nadie a su alrededor lo notaría (mucho de esto también es mérito del director).

El bosque maldito es así una película que muestra la promesa de un director que entiende el género y que sabe contar su historia dentro del marco del terror. Y aunque no revoluciona el género; nos intriga lo suficiente para querer ver qué hará Lee Cronin en el futuro…

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