Un musical cinematográfico en todo su explosivo, artificial y exageradamente sincero apogeo… (¡tal como nos gusta!)

El musical es un género que demanda exigencia de su público y resulta un deleite para aquellos que están dispuestos a otorgársela. Para disfrutar de un musical, uno debe aceptar que es extremadamente artificial y que incluye un alto nivel de sinceridad.

El cine comercial tiene el hábito desafortunado de tratar de complacer a todo público, por eso, algunas películas musicales restringen esa artificialidad y explosión de sentimientos para ofrecer algo más parecido a lo que están acostumbrados (de hecho, muchos tráilers de cintas de este género esconden el hecho de que son musicales). Por esta razón, el mayor acierto de El Gran Showman es que no está avergonzado de ser un musical.

A pesar de estar basada en una historia real, la de P.T. Barnum, el creador del circo Barnum & Bailey, El Gran Showman abarca su artificialidad para darnos momentos que solamente son posibles gracias a la magia del cine.

“Cuando un musical funciona” ­-compartió Hugh Jackman, el protagonista de este filme, durante su visita a México-, “cuando uno está con una audiencia viendo un musical, algo les ocurre que no sucede con cualquier otra cinta… Se les abre el corazón, brincan, les trae alegría y felicidad”.

La película de Michael Gracey distorsiona la realidad que crea desde su primer encuadre. Está situada a mediados del siglo XIX, pero llena de elementos que dejan claro que la historia no se podría contar más que hoy en día, y gracias a ellos, aceptamos las libertades que se toman con la trama (aunque uno se acostumbra a eso al ver cintas autobiográficas que distorsionan hechos para propósitos dramáticos que incluyen una coherencia temática).

El elemento que más ‘deforma’ esta realidad son las canciones originales de los ganadores del Tony y el Óscar: Benj Pasek y Justin Paul (el equipo responsable de las letras de La La Land), los cuales claramente se escribieron a principios del siglo XXI, pero es justo esa artificialidad la que nos permite aceptar que estos temas coexisten con este mundo.

La letra llega a ser algo trillada con mensajes que uno escucharía en temas recientes de Justin Bieber y Alessia Cara, pero valen la pena por los momentos que crean y la manera en la que impulsan la historia (A Million Dreams es la más exitosa en ese aspecto).

La idea original de los realizadores era armar el musical con canciones de diferentes artistas, como Adele y Pharrell Williams, pero los productores escucharon las que enviaron Pasek y Paul para ser consideradas y al final se decidió que ellos se encargarían de la banda sonora completa.

Zendaya, quien coestelariza esta cinta, afirma que “no importa lo que uno esté sintiendo a lo largo del día, conecta con al menos uno de estos temas…”.

Como en otros musicales que llegan al cine, El Gran Showman fue construido primero como obra de teatro. “Este proyecto lo desarrollamos, ensayamos y grabamos casi como si fuera una producción de Broadway”, explicó Jackman.

Esto se nota en la manera que están construidas las secuencias musicales. Cada instante, incluso el modo como una escena se desliza hacia la siguiente al ritmo de la música, se siente como una coreografía ensayada a la perfección, con precisión hasta en los movimientos de la cámara que capturan el momento exacto cuando un barman atrapa una botella, o cómo los martillazos, que se escuchan cuando las hijas de Barnum cuelgan anuncios de su circo en las calles, se vuelven un instrumento en la canción.

Gran parte del filme recae en los hombros de su protagonista y es un rotundo placer ver a Hugh Jackman en su elemento. El actor australiano se dio a conocer como Wolverine en las películas de los X-Men y fue nominado a un Óscar por interpretar a Jean Valjean en la versión cinematográfica de Los miserables en 2012. Antes debutó en el musical The Boy From Oz en Broadway en 2003 y realizó un show en el que lució su voz y sus mejores pasos en Hugh Jackman, Back on Broadway, en 2011. El papel de P.T. Barnum resulta la culminación de todos sus talentos.

“La historia de P.T. (Barnum) es el nacimiento del showbusiness como lo conocemos hoy… Pienso que es como Steve Jobs o Elon Musk, porque vio al mundo completamente diferente. Para él, el éxito no solamente es un sueño, sino también su supervivencia. Se trata de un luchador y me gusta interpretar esa clase de personajes que tienen imaginación y que ven todo de manera distinta”, agregó el actor.

El arco dramático de Jackman con este personaje no es nuevo: un hombre ambicioso que pone en juego todas sus relaciones al no saber cuándo es suficiente, pero sabe utilizar su carisma y sensibilidad histriónica para hacer que se sienta fresco, logrando una interpretación que tiene el potencial de volverse icónica (además que sí hace una diferencia contar con un estelar que sepa cantar).

Michelle Williams es un rayo de luz en cualquier trabajo fílmico, y en este interpreta a Charity, la esposa de P.T. Barnum, que proviene de un clan aristocrático y se ha casado con el hijo de su sastre. El tema de alcanzar la fama y convivir con los ricos cuando uno desciende de una familia pobre resulta esencial en la historia.

Aunque el personaje suene como un cliché, es impresionante lo fresco que resultan los conflictos entre Barnum y su esposa, mucho de eso gracias a la química entre Jackman y Williams, así como la fuerza que ella le da a Charity, una mujer que se mantiene positiva, siempre y cuando su marido no la engañe.

También impresiona la actuación de Zac Efron, quien da vida a Phillip Bailey, un dramaturgo de una familia rica que se convierte en el socio de Barnum. Efron resulta carismático, ágil y capaz de transmitir emociones profundas a través de su voz y su comodidad con el género musical (experiencia probablemente adquirida en tres cintas de High School Musical y como protagonista de Hairspray). 

Pese a todos sus atributos, el musical seguirá siendo un género que no todos disfruten y esta película no será la excepción. Si lo fuera, traicionaría su mensaje.

Pero como se nos recuerda en esta historia: hay un sitio para toda clase de personas (incluyendo mujeres barbudas y enanos, a los cuales P.T. Barnum puso en su circo) y un lugar para toda clase de arte, incluso para ese que no se considera ‘importante’ o ‘prestigioso’. Y P.T. Barnum fue de los primeros en hacer algo divertido con el arte (de hecho, hay un crítico de teatro que viene a ver su circo y que funciona como un antagonista).

El Gran Showman ha sido nominada para tres Globos de Oro: Mejor Película de Comedia o Musical, Mejor Actor de Comedia o Musical: Hugh Jackman y Mejor Canción Original, This is Me, interpretada por Keala Settle, quien destaca por encarnar a la mujer barbuda Lettie Lutz en su primer papel estelar en la pantalla grande después de años de figurar en los escenarios.

Para los aficionados a los musicales, este será de los más sobresalientes ejemplos del género, probablemente el mejor desde Moulin Rouge!. Se estrena en las principales sala de cine el 28 de diciembre del 2017.

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