Entre los cineastas que se han dedicado a explorar que el racismo y la discriminación persisten en Estados Unidos, está Spike Lee, un director con un estilo vibrante y colorido que típicamente (por lo menos en sus proyectos más personales) termina revelando una crudeza ante la realidad en la que vivimos. Su cinta más reciente: El Infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman), empieza exponiendo una anécdota tan irreverente que parecería que no puede ser real: cómo Ron Stallworth, el primer oficial afroamericano de la Policía del poblado racista de Colorado Springs (durante los años 70), encontró una manera de infiltrarse en el Ku Klux Klan.El Ku Klux Klan es una organización que promueve sobre todo la supremacía de la raza blanca y en la que los miembros se visten de “fantasmas” (cubiertos con sábanas blancas a las que les cortaron hoyos para sus ojos). Con frecuencia, estas organizaciones han recurrido al terrorismo, la violencia y actos intimidatorios como la quema de cruces, para imponer su criterio y oprimir a sus víctimas. ¿Cómo podría entonces un hombre negro infiltrarse en un grupo en el que los miembros lo matarían simplemente por el color de su piel?

De inmediato es aparente que esta película viene de un lugar de enojo e inconformidad ante la realidad actual; pero el gran acierto de Spike Lee (y del guion que escribió junto con Charlie Wachtel, David Rabinowitz y Kevin Willmott, basado en el libro de Ron Stallworth) es que está siempre consciente de lo increíble que es esta anécdota y utiliza eso para entretener al público.

Todo empieza con un “científico” interpretado por Alec Baldwin (de los pocos actores reconocidos en esta cinta) explicando las bases científicas de la supremacía blanca, frecuentemente deteniéndose porque se le están olvidando sus líneas. Esta manera tan absurda de interpretar los ideales del Ku Klux Klan está presente a lo largo de la cinta; mostrando, por ejemplo, lo fácil que es para Stallworth (interpretado por John David Washington, hijo de Denzel Washington) hablar por teléfono con cualquier líder de este movimiento y convencerlos de que es blanco (aún cuando tienen gente que “estudia” cómo habla un negro y cómo un blanco).

Lee trabaja una vez más con su editor: Barry Alexander Brown, para crear un ritmo irreverente que mantiene el dinamismo de una excitante historia de detectives, pero que logra su mayor impacto en una maravillosa secuencia que intercorta entre una ceremonia de iniciación del Ku Klux Klan y un anciano afroamericano (un cameo del legendario Harry Belafonte) en una junta con la Unión de Estudiantes Afroamericanos de Colorado Springs, en donde narra cómo un amigo fue sentenciado a muerte gracias al racismo del sistema legal.

Lee también obtiene fuerza de la misma historia del cine, mostrando a miembros del grupo viendo El nacimiento de una nación (1915), cinta que promueve abiertamente el racismo, apoya la supremacía de la raza blanca y que describe en sus escenas el supuesto heroísmo de los miembros del Ku Klux Klan.

Stallworth es un papel que hubiera sido perfecto para Denzel Washington en su juventud; un joven arrogante y temerario, pero simpático y de buen corazón. Su hijo proyecta el carisma que probablemente le heredó al padre, y encaja perfecto en el tono del director (quien dirigió a Denzel en Malcolm X).

La cinta encuentra su lado más humano con Adam Driver interpretando a Flip Zimmerman (un personaje inventado, pero inspirado en personas reales), el colega de Stallworth que interactúa con el Klan. Ser parte de esta misión, hace además que se enfrente con su judaísmo (Lee explora la idea de una persona que creció con el privilegio de poder mezclarse con la raza dominante, sin sentirse parte de ella).

Si la película tiene un punto débil, sería que tiene un par de subtramas que no tienen la misma fuerza que la principal; incluyendo la relación de Stallworth con una activista de la Unión de Estudiantes Afroamericanos y un conflicto con un oficial racista (ambas subtramas frenan el ritmo de la historia). También, que las conexiones al presente son tan agresivas, que se sienten explotadoras (como resaltar que los miembros del Klan dicen cosas que se volvieron frases de campaña de Donald Trump, o imágenes de sucesos recientes que dejan claro que es una lucha que prevalece). Aunque todo es parte del impacto que Lee busca en este momento de la historia, en el que es imposible negar que la convivencia interracial sigue lejos de normalizarse.

El Infiltrado del KKKlan fue nominada a 4 Globos de Oro (incluyendo Mejor Película – Drama); está nominada también como Mejor Película por el Sindicato de Productores de Estados Unidos y ganó el Gran Premio del Jurado en la edición más reciente del Festival de Cine de Cannes.

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