Si algo distingue a las comedias francesas, es su originalidad, y El regreso del héroe es un gran exponente de una película bien escrita, dirigida y actuada, además de un regreso al cine de época. Se enfoca las aventuras de Neuville, un Capitán (Jean Dujardin) que se va a la guerra para regresar como un hombre diferente, en toda la extensión de la palabra.

Y es que él se ve obligado a abandonar a su prometida: Pauline (Noémie Merlant) para servir en el frente; sin embargo, como nunca le escribe, ella se deprime tanto que está por morir de tristeza. Entonces, su hermana: Elisabeth (Mélanie Laurent) se hace pasar por él y le manda correspondencia convirtiéndolo en un héroe de guerra; además de enviarle una última carta de despedida al borde de morir. Pauline decide seguir adelante y casarse con alguien más; pero todo se complica cuando el Capitán regresa y debe vivir a la altura de las aventuras escritas por Elisabeth…

Aquí algunos fragmentos de una entrevista con el director y sus protagonistas; proporcionada por la producción.

El regreso del héroe es una historia de época, una comedia de aventura; un género muy fructífero para el cine francés pero que se había perdido. ¿Por qué decidiste regresar a este género?

Laurent Tirard: Patrice Leconte me contó que un periodista le había preguntado por qué ya nadie hace películas como Ridicule (1996), que se estrenó hace 20 años. Estoy de acuerdo con esa observación y es probablemente la razón por la que quería hacer esta cinta: ya no se estaban haciendo filmes como este y, como cinéfilo, las extrañaba.Clouzot (el cineasta, no el inspector) decía que un director es el primer espectador de su película y mi motivación para tomar un nuevo proyecto es hacer una película que quiero ver, pero que no encuentro en el cine. Películas de época, y comedias de acción, como las dirigidas por Jean-Paul Rappeneau o Philippe De Broca, les llevaron felicidad a generaciones enteras y fueron instrumentales en mi deseo de hacer cine. No entiendo por qué han desaparecido de nuestras pantallas, pero sé que fue muy difícil encontrar el dinero para hacer El regreso del héroe. Cuando nos acercamos con canales de televisión e inversionistas, decían que el público no estaba interesado en esta clase de cine. Soy bastante escéptico al respecto; incluso si el cine francés de hoy muestra principalmente temas de actualidad, con un enfoque “realista” y práctico, y en el que el aspecto visual no suele ser tan importante. Es como si, en nombre de un supuesto ‘modernismo’, solo pudiéramos abordar problemas contemporáneos mostrando la vida cotidiana.¿Por qué escogiste esta era en particular?

Tirard: El siglo XIX es el epitome del romanticismo, así que fue un escenario ideal para una película de aventura que también era una comedia romántica. Si hubiera estado en inglés, ¡probablemente hubiera hecho un western!

De hecho, ahora que la veo, hay referencias muy claras: al principio, cuando Elisabeth camina por los pasillos del Castillo y Neuville llega a caballo, es una referencia a The Searchers (John Ford, 1956): el ejemplo perfecto del llamado a la aventura, los espacios abiertos… Cuando Pauline recuenta las hazañas del héroe a aquellos a su alrededor en la sala, hay algo de Gone with the Wind (Victor Fleming, 1939), y cuando Neuville sale de la diligencia, estamos en una cinta de Sergio Leone. De manera similar, el ataque de los Cossacks al final de la película está inspirada en My Name Is Nobody (Tonino Valerii, 1973).Filmaste en algunos sitios históricos, ¿qué trabajo se requirió en los sets?

Tirard: Primero que nada, trabajé con un gran diseñador de producción (Françoise Dupertuis) y un gran vestuarista (Pierre-Jean Larroque). Hablamos mucho antes de filmar; les dije cómo veía esta película y utilizaron su destreza para lograr esa visión. Hemos trabajado juntos desde Molière y ambos conocen mi idea de las cintas de época: tienen que proyectar verdad, tener el sabor de la era, pero no estoy casado con la verdad histórica estricta…

Jean Dujardin es un experto en comedia, pero entre ustedes lograron no exagerar a este personaje…

Tirard: Jean es muy bueno para la acción y los stunts, una especie de Jean-Paul Belmondo para el Siglo XXI. También es encantador y autocrítico, y por lo tanto entrañable en cualquier circunstancia, aun cuando los personajes que esté interpretando sean ladrones, impostores o idiotas.

Para El regreso del héroe, no quisimos que interpretara una parodia. Neuville necesitaba hacer reír al público la mayor parte de la película, pero también, que al final, el público se diera cuenta que “claro, no solamente era gracioso…”Eso es una característica en todas mis películas: los personajes deben ser entrañables. Debemos poder simpatizar con ellos y no importa lo que hagan, deben poder redimirse al final. Ese es el caso con el Capitán Neuville: es un ladrón sinvergüenza que nos hace reír (porque todos soñamos con ser transgresores), pero al final, cae bien. Eso es muy importante: una comedia no está completa si solamente ríes. Para que tenga éxito, debe tener potencia emocional…

¿En qué momento te diste cuenta de que la pareja que creaste funcionaba tan bien en pantalla?

Tirard: De eso no me di cuenta hasta verlos en el set. Al segundo día, noté que Jean y Mélanie encajaban perfecto. Estábamos grabando la escena en la que Neuville regresa después de haber estado fuera mucho tiempo. Nos tardamos un día completo en filmarla, pero la química era obvia…

Jean, ¿Por qué crees que este género, las películas de época, había desaparecido del cine?

Jean Dujardin: Simplemente porque las tendencias evolucionan por definición y otras las reemplazan… Las comedias francesas comenzaron a depender de tener a toda la familia como espectadores, luego eso cambió con el desarrollo de la televisión y ahora de las redes sociales. Creo que el público de hoy necesita sentirse especialmente involucrado con las historias que les contamos. En la mezcla de todo eso, nos olvidamos de los dramas de época o incluso de la idea de que puedes usar una era diferente para hablar sobre lo que estamos viviendo hoy.Si no incluyes personajes femeninos modernos, juegas con las fallas de los hombres y de todo lo que la gente habla actualmente, ¡no tiene sentido! Solo usaríamos la época como excusa para hacer una película con hermosos vestidos, uniformes, caballos y castillos. Pero a la gente no le importa esto. Las comedias de Laurent no son complacientes: se mueven rápido y hacen eco de nuestros tiempos en términos de relaciones de género… Cuando además de eso, puedes divertirte como actor con una coprotagonista como Mélanie, ¡es una hora y media maravillosa!Hablando de Melanie, esta es su primera comedia…

Dujardin: Mélanie llegó con el deseo de deshacerse de muchas cosas y con la emoción de una niña de divertirse y disfrazarse. Desde la primera lectura fue muy rápida, muy eficiente, y encontró la técnica correcta: interpretar su papel sin tratar de ser graciosa y sin exagerar. Vino naturalmente, solo de estar en las escenas.

Ella tenía este instinto natural de mirarme constantemente a los ojos. Así es como funciona la comedia: miras a los ojos, y respondes a lo que te están dando… Mélanie fue una compañera maravillosa; y más allá de ser agradable, también ayudó a crear un gran juego entre Elisabeth y Neuville.Melanie, ¿A ti qué te atrajo de esta historia?

Mélanie Laurent: Sentí que había aterrizado en una de esas comedias de aventuras en las que los personajes no se soportan porque se gustan demasiado; no saben cómo declarar su amor. Sus diálogos rebotan desde el principio; un juego de amor loco y divertido de jugar.

Lo que también me impresionó fue la entrega de Elisabeth; yo tiendo a hablar muy rápido y me enfrenté a un personaje que transmitía exactamente la misma energía.

Me enamoré de inmediato de esta joven que estaba totalmente loca y es fuerte al mismo tiempo; pensando que finalmente podría actuar en una comedia mientras además la pasaba bien…

Elisabeth es una feminista antes de que esa noción existiera…

Laurent: Absolutamente, y ella expresa claramente sus opiniones. Siempre me siento atraída de interpretar a mujeres con personalidades y convicciones fuertes… No creo que haya tenido un papel en el que fuera una víctima; elijo personajes que se defienden.

Aquí, Elisabeth es feminista antes de su tiempo: puede defenderse, es una artista a su manera, y es divertida sin tratar de serlo…

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