Los protagonistas de Entre la razón y la locura son Mel Gibson y Sean Penn, y la presencia de ambos, le da otro enfoque a los temas de esta cinta; una mirada sin la que ésta sería una historia basada en hechos reales acerca de un intercambio que llevó a un gran logro para la humanidad: el famoso Diccionario Inglés de Oxford.Gibson interpreta a James Murray, un académico escocés que nunca obtuvo un título universitario, pero su conocimiento de lenguas es tan vasto que lo contratan para llevar a cabo la edición de este diccionario. A la par, Penn da vida a William Chester Minor, un médico de Estados Unidos que padece un trastorno que lo lleva a asesinar a un hombre en la calle (por parecerse a otra persona), lo que provoca lo sentencien a un sanatorio.

Minor responde una solicitud de Murray donde se invita a la comunidad de habla inglesa a apoyar con palabras para el diccionario, y su extensa contribución, lleva a que Murray se interese en su caso y lo ayude a salir del sanatorio, donde los métodos para tratarlo no son los óptimos.Gibson compró los derechos para hacer esta adaptación del libro de Simon Winchester en 1999; y tras verla, es comprensible lo que le atrajo de esta historia. El actor es un hombre de fe, y aquí se explora una parte de ésta que parece estar perdiéndose en una era en la que juzgamos a la gente -y a las celebridades-, a través de las redes sociales: el perdón.

Esto se expresa a través de una subtrama con la actriz Natalie Dormer (Margaery Tyrell en Juego de tronos), quien interpreta a Eliza (la esposa del hombre a quien Minor asesinó) quien se propone perdonarlo a través de una serie de interacciones con él; encuentros que incluso llevan a que sienta un cariño que jamás pensó posible.

El material se trata con completa sinceridad, presentando personajes que muestran lo que sienten (y por momentos lo dicen) y de esta forma conmueven al público.

El director es el iraní Farhad Safinia (bajo el seudónimo P.B. Shemran, por razones que desconocemos), guionista de Apocalypto, cinta que Mel Gibson dirigió a mediados de la década de la pasada y quien parece no compartir con el actor su tendencia a mostrar escenas muy sangrientas (característica recurrente en los trabajos dirigidos por Gibson). Sin embargo, Safinia sí comparte el estilo directo y agresivo de su productor/protagonista, lo que se evidencia en las alegorías a Jesucristo, la manera que presentan a los personajes y en cómo constantemente citan la Biblia.

La película tiene éxito cuando los protagonistas interactúan y meditan el significado del perdón y la salud mental; pero se tropieza cuando tiene que mover la trama. También, observarlos averiguando palabras puede llegar a ser tedioso.

En conclusión, Entre la razón y la locura es una película necesaria para los tiempos que vivimos. Tiempos en los que condenamos a las personas a través de las redes sociales cuando escuchamos, o leemos, que hicieron algo mal. Y si bien los errores deben ser castigados, o reparados, nunca hay que olvidar que las personas pueden arrepentirse y cambiar. Y tener en el centro de esta historia a Mel Gibson y Sean Penn, dos figuras que han sido constantemente condenadas por lo que han dicho o hecho, le da un enfoque aún más interesante a la idea central de esta película: debemos perdonar.

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