En la tercera edad, una época en la que ya no se tienen las mismas capacidades físicas y la gente de alrededor empieza a verte como indefenso, aún se puede hacer mucho, y con una mayor libertad… En su segundo largometraje: Violeta al Fin, la costarricense Hilda Hidalgo (en coproducción con México) explora a una mujer que, al llegar a esa tercera edad, toma una decisión drástica: divorciarse de su marido.

Esta decisión le trae más libertad de la que había sentido en mucho tiempo, aunque el matrimonio le deja algunas complicaciones con las que deberá lidiar. Platicamos con la cineasta sobre este trabajo.

¿Cómo surgió la idea para esta historia?

Violeta, el personaje, está inspirado en mi mamá y en mi tía. La primera imagen que tuve del personaje fue hace como 20 años a través de una fotografía que le tomé a mi mamá cuando estaba a punto de cumplir 65 años, a punto de entrar a lo que llamamos la “tercera edad”. Yo quería contar una historia sobre esa mujer que no era necesariamente mi mamá. Es una foto que tomé en una estación de trenes que tenía una estructura arquitectónica muy simétrica y esa figura era la único que rompía esa simetría. En estas mujeres -como mi mamá- que les tocó vivir una Costa Rica muy conservadora, siempre ha habido un espíritu de rebeldía y quería hacer una película sobre alguien así. Mi país es un país muy conservador que le puso muchas limitaciones a las mujeres de esa generación; sin embargo, siempre encontraban la manera de desobedecer. Violeta nace de esas personas que tuve muy cercanas.

Hubo una línea en particular en la película que me impactó, cuando Violeta dice “espero que no sea verdad esto que dicen que los viejos son inútiles”. Pensaría que eso es tema que quieres tocar en esta película: darles su lugar a aquellos que viven en un mundo que los empieza a tratar, una vez más, como niños…

Tal cual… me enoja mucho esta idea que existe, especialmente para una mujer, de que esa es la peor etapa de la vida, lo peor que te va a pasar. La experiencia que he tenido es completamente diferente. Por supuesto que la vejez conlleva una limitación de las habilidades físicas; pero también hay una noción que la vejez puede hacer que una mujer sea más poderosa, ya que es la etapa en la que tiene más libertad, o en la que podría tener más libertad en la vida. La película explora esa noción. Yo recuerdo a muchas personas a mi alrededor que llegaron a esa etapa, y estaban encontrando más libertad que antes. No es solamente la idea que “nunca es tarde para hacer algo”, sino que uno tiene más oportunidad de hacer las cosas que siempre quiso hacer; entonces es darle la vuelta a nuestra percepción y decir que es momento de vivir algo que no se había podido vivir antes.Esta es una co-producción entre Costa Rica y México. ¿Cómo surgió ese vínculo?

Este es mi segundo largometraje. Mi primero fue Del amor y otros demonios (basado en la novela de Gabriel García Márquez), en el que la mexicana Laura Imperiale fue productora y después de esa experiencia, nos quedamos con ganas de volver a colaborar. Fue muy revelador trabajar con ella, ya que es una productora con mucha experiencia comunal y con una sensibilidad muy especial para acompañar en el proceso creativo de la película. También tiene esta habilidad muy inusual de darle al clavo de a dónde llevar a un personaje y de tratar temas que pudieran incomodar.¿Cuál fue el proceso de encontrar a la actriz: Eugenia Chaverri, para dar vida a Violeta, la protagonista?

Eugenia es una actriz que tiene más de 45 años de experiencia y hace 5 años que no trabajaba. Yo la conocía como actriz de teatro y era una gran admiradora de su trabajo; tuve la oportunidad de verla en un proyecto para el que hice cámara y me impresionó mucho. Le hice una audición cuando fue momento de hacer el casting para la película; al principio para un clip promocional para conseguir fondos y ella tiene esta mentalidad que sentí que se parecía a la del personaje; esa experiencia de vida muy fuerte. Tiene una capacidad impresionante para la improvisación y una vis cómica muy atinada, entonces mucho de lo que a ella se le ocurría luego lo terminábamos aplicando al personaje. 

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