It: Capítulo 2, se sentirá inquieto con tan solo ver la cara y las expresiones de Pennywise, personaje creado por Stephen King que ha sido llevado a la televisión, al cine en una primera parte lanzada en 2017 y que finaliza con esta segunda entrega, la conclusión de la impactante historia de terror publicada en septiembre de 1986.

King se ha vuelto sinónimo de literatura de terror, en parte por la gran cantidad de libros que el autor estadounidense ha publicado (ha vendido más de 350 millones de copias) pero también por lo icónicos que se han vuelto. It (Eso) es de sus títulos más reconocidos y su popularidad se catapultó a partir de la miniserie que estrenó en la cadena ABC en 1990.

En 2017, esta historia llegó a la pantalla grande, pero solamente se había adaptado la primera mitad. En ella, un grupo de seis chavos y una chava que se hacen llamar el “Club de los Perdedores” eran acechados por una criatura demoniaca con forma de payaso: Pennywise. El grupo aparentemente derrotaba a este antagonista; pero juraban que si volvía a acechar su pueblo, regresarían para derrotarlo de una vez por todas.

Veintisiete años después, el payaso ha regresado y el Club de los Perdedores, ya como adultos y viviendo en diferentes partes del país, regresan para enfrentar un pasado que no recuerdan del todo para intentar salvar a su pueblo de este demonio.

Uno de los retos de esta segunda parte era el casting, ya que se tenían que encontrar actores que resultaran creíbles como versiones adultas de los niños de la primera cinta (aquellos aparecen constantemente en flashbacks, incluso en escenas no mostradas en la primera entrega), y también a un elenco que reflejara una química similar a la que construyeron los niños. Esto se logra gracias a actores de la talla de Jessica Chastain y James McAvoy, pero destaca especialmente Bill Hader (veterano de Saturday Night Livey actualmente estrella de la serie Barryde HBO) como Richie Tozier (de niño interpretado por Finn Wolfhard, de Stranger Things). Éste, el comediante del grupo, muestra cómo las circunstancias lo hacen cada vez más vulnerable, revelando en el proceso las profundidades a las que puede ir el actor.

A la par, Bill Skarsgård se lleva cada escena en la que aparece interpretando a Pennywise; actor que, con o sin el maquillaje, hace entender por qué un niño caería en las redes de este payaso.

Hay momentos en donde el bajo presupuesto de este filme es muy notorio, en parte por la fotografía oscura que dificulta ver lo que está sucediendo en ciertas escenas. También hay momentos que rayan en lo cursi, pues King es un maestro en manipular emociones y conmover a sus lectores, algo que a veces se le critica; incluso, él mismo se burla de esto en un cameo.

No obstante, tanto King, el guionista Gary Dauberman y el director argentino Andy Muschietti logran con creces su cometido de asustar al espectador, recordando en el proceso por qué la literatura del afamado autor es tan eficaz que no se puede prescindir de ella.

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí

uno × 5 =