Una comedia romántica con un contexto político

Valentina (Marimar Vega) vive en Estados Unidos, pero con motivo de su próximo enlace matrimonial con un estadounidense de nombre Jason (Ryan Carnes) y por problemas con sus caóticos parientes, se ve obligada a volver a México, donde se reencontrará con un viejo amor, Ángel (Omar Chaparro), que la hará tambalearse en el camino hacia su próximo casamiento, así como replantearse anhelos y aspectos de su vida, como su familia y su país de nacimiento.

En conferencia de prensa, el elenco conformado por Marimar Vega, Omar Chaparro, Ryan Carnes, Sabine Moussier, Jesús Zavala y Christian Tappan, acompañados del director Marco Polo Constandse, platicaron sobre el reto que significó hacer esta cinta, lo que les atrajo para hacerla y el contexto político en la trama.

Para Constandse, era muy importante compartir este trabajo con el público del país y el estadounidense, pues la película fue concebida para los mexicanos de ambos lugares: “El 9 de febrero estrenamos no sólo a nivel nacional, sino al mismo tiempo en el vecino del norte”, señaló el director.

Respecto de la relación México-Estados Unidos, Constandse añadió que fue parte importante de la trama: “Nuestras culturas chocan, pero por ser vecinos, siempre habrá una relación: la cantidad de parejas que existen de un lado y del otro, el modo en que nos vemos, la manera en la que ellos mismos (los estadounidenses) se ven, cómo nos conciben a nosotros… Era muy importante retratar a esta nación vista desde fuera, hacer esta diferencia entre la percepción que tenemos de Estados Unidos y la que tienen de México… Nos sentimos muy afortunados de que la película ponga ese énfasis de que no hay ni habrá fronteras”.

Chaparro destacó que la cinta no pretende transmitir algo concreto, sino que cada quien se lleve lo que quiera, además del recordatorio de las consecuencias que tienen nuestras resoluciones: “Uno como actor no trata de dar un mensaje, sólo se mete en el personaje y lo hace lo mejor que puede. Lo bonito del cine es que cada persona, con base en su conciencia, toma el mensaje como le llegue. El de La boda de Valentina es que somos los responsables de lo que nos sucede con  base en las decisiones que tomamos y no ser simplemente la consecuencia de los hechos”.

Marimar Vega compartió que participó en este proyecto fílmico por conectar con el público y por cómo se distingue de otros de este mismo género: “Esta cinta cuenta con los elementos que todas las comedias románticas deben tener, pero hay cositas agregadas, como el tema de la política, que siempre nos dará para reírnos; el asunto de las diferencias culturales y el amor-odio que hay entre México y Estados Unidos, más la historia de amor, por supuesto… Esos plus hacen que sea diferente y muy entretenida”.

Para la actriz, su trabajo con el director se enfocó en hacer empático este personaje para el público: “Creo que lo que también hace que no sea una comedia romántica predecible es que los dos galanes son muy buenas opciones; me he topado con gente que no sabe con quién quiere que se quede Valentina. Creo que sí cuidamos ese balance al construir las  relaciones de ella con los dos hombres para que fueran muy creíbles e igual de buenas”.

Por su parte, Chaparro destacó el trabajo de los guionistas Issa López y Santiago Limón: “Pienso igual que Marimar, me emocioné mucho cuando leí el guión, pues como actor es lo primero que tomas en cuenta. Esta historia la llevaron muy bien Issa y Santiago en compañía de Marco Polo, que también hizo un trabajo muy limpio. La considero una historia sólida que, como dice Marimar, no es predecible y no solamente gira en torno a tres personajes”.

En ese sentido, Sabine Moussier, conocida por sus papeles en telenovelas, hizo aquí su debut en cine: “Para mí es grandioso el sueño de hacer una película y no cualquiera, sino una gran película con calidad de dirección, producción, fotografía, los actores, todo es maravilloso… Esto es casi Hollywood, no nos hace falta nada”.

Respecto del trasfondo político, este se debe a que la familia de la protagonista es muy influyente en México y a que el padre de Valentina, Demetrio Hidalgo (Christian Tappan), es candidato a la jefatura de gobierno de la capital del país: “Es una comedia romántica, nunca la intención fue hacer una comedia de denuncia ni mucho menos, pero cuando haces comedia, tienes la obligación de ser actual, de hablar de lo que sucede, la comedia está allí para nosotros. La parte política era nada más el canvas de donde sucedía la historia y la excusa de que fuera algo que le diera mucha vergüenza a Valentina como para salir del lugar donde nació. No puedes hablar de México sin hablar de política… Para mí hubiera sido mucho más raro no tocarlo que sí hacerlo”, señaló el realizador.

Constandse destacó los matices que tienen estos personajes y cómo se alejan de los estereotipos: “Hay un matiz en todos, creo que esa es la evolución más importante que ha tenido el cine, ya no es de villanos contra buenos… La evolución es que los estudios de personajes son mucho más interesantes”.

La boda de Valentina es también el segundo filme de este cineasta con temática de matrimonio (la primera fue Cásese quien pueda, protagonizada por Martha Higareda): “Las bodas sólo son para hacer películas… No sé si de manera inmediata, pero, sin duda, me gustaría cerrar una trilogía con otra cinta de casamiento. La boda de Valentina es una carta de amor a México, en especial a la Ciudad de México, y una carta de amor que hacemos a la mujer mexicana”, finalizó.

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