Alejandra y Ángel forman un matrimonio joven, con un hogar, un par de hijos y que viven apaciblemente en alguna parte del estado de Guanajuato. Sin embargo, ella dista de ser feliz: la relación con su pareja –en especial en el aspecto sexual– es meramente funcional y bastante monótona; el hastío y la rutina la han sumergido en una especie de silenciosa melancolía. Y no ayuda que su esposo (machista y bebedor) esté sosteniendo –a escondidas– encuentros carnales con Fabián, hermano de Alejandra y enfermero en una clínica local.

Todo cambia cuando un día, al hospital donde Fabián trabaja, arriba una misteriosa mujer de nombre Verónica para ser atendida a causa de una horrible herida. Cuando ya ha entablado amistad con él, lo convence de acompañarla a un apartado lugar en medio del bosque, hasta una cabaña en cuyo interior mora un ser de pesadilla, pero el cual –asegura ella– le puede brindar una solución a sus problemas, y proporcionarle un placer jamás imaginado. Posteriormente, la joven procederá de la misma manera con Alejandra.

En su cuarto largometraje, el cineasta mexicano Amat Escalante da un giro inesperado en su carrera, filmando una obra de corte fantástico con la que continúa sus exploraciones de esos sofocantes universos de lo cotidiano, donde la violencia y la muerte acechan por los rincones, dispuestos a materializarse cuando menos se espera. En esta ocasión y a través de la introducción de una aterradora presencia alienígena, reflexiona sobre la naturaleza de las oscuras pulsiones sexuales humanas.

La criatura (al parecer procedente de algún olvidado y primigenio rincón del cosmos) cataliza (a la vez que representa) la libido desenfrenada, feroz, primitiva y en estado puro, la cual subyace oculta en lo más profundo de la psique y el deseo de sus protagonistas quienes, al entrar en contacto con ella, experimentan una catarsis liberadora, seguida de una irrestricta e incontrolable entrega a la misma –rayan  en adicción–, que se sobrepone a todo, incluso al miedo, al dolor o al riesgo de morir, en pos de satisfacer sus apetitos sensuales.

En contraste, el contexto que rodea a los personajes es uno regido por los tabúes morales y los prejuicios. Allí la mentira, la sumisión, el machismo, la misoginia, la homofobia y la represión sexual son la norma y parte integral de las convenciones socialmente aceptables. En ese aspecto, la presencia de la entidad introduce a ese microcosmos un elemento revulsivo, de ruptura, en especial en el caso de Alejandra, cuya tediosa vida es sacudida y demolida casi hasta los cimientos tras la aparición del extraterrestre.

En cuestiones estéticas y argumentales, La región salvaje sostiene un diálogo íntimo con el filme Posesión (1981), de Andrzej Zulawski (al cual se le dedica la película), pero también coquetea tanto con el imaginario lovecraftiano (poblado de criaturas provenientes del espacio poseedoras de anatomías imposibles y cuya simple existencia desafía toda razón) como con los mundos aterradores de Clive Barker (donde el erotismo es abordado de modo inquietante y empleado como uno de los elementos vitales para impulsar sus narraciones).

Todas las referencias antes mencionadas están diseminadas a lo largo del guión desarrollado por Escalante y Gibrán Portela, en cuya puesta en escena pueden percibirse claramente las diversas constantes estilísticas propias del autor (el uso de actores poco conocidos o no profesionales; el mostrar a cuadro la violencia de manera brutal, cruda y explícita; ambientes anómalos, cerrados y opresivos como trasfondo, y un desenlace abrupto, abierto a la interpretación). De ese modo, consigue plasmar a través de sus personajes –o mejor dicho, de la revelación de sus secretos y sus deseos– un perturbador fresco sobre la condición humana. Sin duda, uno de los mejores trabajos del cineasta hasta la fecha. Y uno de los más arriesgados.

LA REGION SALVAJE (México, 2016), de Amat Escalante, Coproducción México, Dinamarca, Francia, Alemania, Noruega y Suiza; Mantarraya Producciones, Adomeit Film, Bord Cadre Films, Match Factory Productions, Mer Film, Pimienta Films, Snowglobe Films, guion, Amat Escalante y Gibran Portera, Música, Igor Figueroa, Fernando Heftye, Martín Escalante, Lasse Marhaug y Guro Moe, fotografía, Manuel Alberto Claro, con Simone Bucio, Ruth Jazmín Ramos, Jesús Meza, Edén Villavicencio, Andrea Peláez, Óscar Escalante, Bernarda Trueba, Kenny Johnston, género, drama fantástico. Alejandra es una joven madre y ama de casa que cría a sus hijos, junto a su marido Ángel, en una pequeña ciudad de México. Su hermano Fabián es enfermero en un hospital local. Sus vidas provincianas son alteradas con la llegada de Verónica. El sexo y el amor son frágiles en ciertas regiones donde existen los valores familiares, y donde la hipocresía, la homofobia, y el machismo son fuertes. Verónica les convence de que en el bosque cercano, en una cabaña aislada, existe algo misterioso que es la respuesta a todos sus problemas. Es algo a cuya poder no se pueden resistir. Estreno 2 de febrero. 100 min.

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