Se dice que no hay buena acción que no sea castigada (‘No good deed goes unpunished’); esta es una manera muy cínica de ver el mundo, pero historias como La viuda (Greta) lo prueban.

En esta, la cinta más reciente del cineasta irlandés Neil Jordan (quien ganó un Óscar por Mejor Guion Original por The Crying Game), Frances (Chloe Grace Moretz) encuentra un bolso en el metro de Nueva York y decide regresarlo a la dirección de su dueña: Greta (Isabelle Huppert), una viuda que tiene una hija estudiando en Francia.

Frances y Greta se vuelven amigas y la joven lo agradece, pues recientemente perdió a su madre y esta mujer de alguna manera llena este vacío. Pero todo cambia cuando Frances descubre las verdaderas intenciones de Greta.

La cinta tiene la buena fortuna de contar con Huppert en el papel de la mujer psicótica. La actriz francesa suele proyectar a mujeres muy valientes, e incluso cuando ha interpretado a algunas protagonistas, son mujeres con un lado siniestro; o por lo menos con algo que las desbalancea (sobre todo en filmes de Michael Haneke y Paul Verhoeven). No sorprende entonces verla en un papel como éste; uno que resulta notorio que disfruta. Como dato interesante, su personaje es pianista, y uno de sus papeles más conocidos fue precisamente en La pianista de Haneke.

Aquí se le ve en un tono más exagerado, pero que resulta preciso lo que necesita la película. Donde la elección de actriz es menos acertada es con Frances; Grace Moretz (quien ha participado en cintas como 500 días con ella, El invento de Hugo Cabret y Kick-Ass) se dio a conocer por interpretar a niñas precoces y atrevidas; pero como joven ha dado vida a mujeres más frágiles y pasivas, como Frances; aunque aquí le ayuda la buena química que logra con Huppert.

Otra interpretación sobresaliente es la de Maika Monroe, quien interpreta a Erica, la compañera de departamento de Frances, una joven más atrevida y extrovertida que la protagonista, y con un gran cariño y lealtad hacia su amiga.

El lenguaje cinematográfico de esta película crea un contraste interesante con el guion, aunque se contrasta con los giros inverosímiles de la trama; particularmente en el tercer acto cuando conocemos mejor la historia de Greta y las cosas que está dispuesta a hacer con tal de mantenerse en la vida de Frances.

Lo mejor para disfrutar esta cinta es estar consciente de la inverosimilitud de la trama y disfrutar de estas maravillosas actrices, quienes tienen la oportunidad de exagerar y de divertirse con un tono que mezcla la clase con lo psicótico.

La Viuda se presentó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). 

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