Las ‘Niñas Bien’ crean su propio mundo lejos de las preocupaciones y problemáticas del mundo exterior. En esa realidad, parecería que la mayor tarea es a quién invitar a una fiesta elegante, dónde comprar los mejores atuendos o a dónde llevar a los niños de viaje (con todo y niñera para que los cuide). Pero si el panorama cambia, y ya no se puede tener el dinero con el que se había contado toda la vida, ¿cómo mantener ese mundo de apariencias ante los demás?La película, basada en los ensayos homónimos de Guadalupe Loaeza, y estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y en México en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), está situada 1982, el último año del sexenio de José López Portillo; momento en que México se veía sumido en la crisis económica más severa desde la Revolución.

Pero para Sofía (Ilse Salas), toda la política, y el exterior, es ruido de fondo. Ella se enfoca en disfrutar su más reciente fiesta de cumpleaños, y en compartir ahí chismes con sus amigas socialités.

Sus hijos suelen pasar casi todo el tiempo con una empleada doméstica, mientras su esposo Fernando (Flavio Medina) intenta lidiar con los negocios que les permiten mantener esa vida. Pero cuando algo se complica en el trabajo de su marido, Sofia empieza a ver las consecuencias en su vida cotidiana. No obstante, decide seguir aparentando como si nada hubiera pasado; aunque en su enorme casa, ya no pueda ni pagarle a quienes trabajan con ella.Las Niñas Bien representa el segundo largometraje de ficción de Alejandra Márquez Abella; responsable de Semana Santa y del documental Mal de tierra, en el que observaba a un grupo de viajeros. Esto último es relevante, ya que Las Niñas Bien retrata con detalle la atmósfera y los ritmos de este mundo: vemos diversas fiestas en casas elegantes (algunas de niños, algunas de adultos), juegos de tenis en un club deportivo, y juntas en restaurantes de alcurnia; todo, impecablemente ambientado en 1982. Desde los peinados, los coches, la ropa o las televisiones, todo está cuidado.

A través de la observación de este microcosmos, vamos conociendo a Sofía. Papel distinto para Ilse Salas, quien recrea a una mujer que ha seguido las tradiciones de su familia y ha sido educada para no cuestionar; aunque en privado, sí se pregunte si está siendo buena madre y esposa (y comparándose a la par con su propia madre).Sofía interactúa constantemente con las otras mujeres de su círculo, incluyendo a su “mejor amiga” Alejandra (Cassandra Ciangherotti), con quien parece tener una relación bastante superficial.

Otro personaje interesante resulta Ana Paula (Paulina Gaitán), una joven que se volvió millonaria de la noche a la mañana al casarse con un hombre más grande y pudiente que ella. Al ser una ‘nueva rica’, continuamente despierta críticas despectivas.

Pese a ello, Ana Paula tiene la perspectiva más atinada de este mundo en el que todas las ‘niñas bien’ se encuentran; y aunque lo reconoce como vacuo, y por momentos grotesco, es muy franca al concluir que todas las mujeres quisieran ‘vivir como princesas’.La alta sociedad solamente es accesible para ciertas personas, y las personas que nacieron y crecieron en ella seguirán existiendo como en otra dimensión. Al mantenerse insular, la crítica que busca la cineasta se vuelve más potente y más trágica; un contexto en el que nadie se imagina lo que existe fuera de ese microcosmos. Fuera de ser una ‘niña bien’.

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