El término ‘Godínez’ suele definir al típico oficinista que se apega a la rutina, que tiene horarios estrictos y quien se lleva su comida en tuppers; en contraparte, los ‘mireyes’ suelen ser juniors; ‘hijos de papi’ que consideran que merecen el mundo entero sin el más mínimo esfuerzo. Pero, ¿qué sucede cuando ambos mundos se enfrentan? Esa es justo la premisa de Mirreyes contra Godínez.Dirigidos por Chava Cartas, un elenco en el que figuran Regina Blandón, Pablo Lyle, Roberto Aguire, Michelle Rodríguez, Diana Bovio y Daniel Tovar, dan vida a esta hilarante comedia que hace reír a carcajadas; pues resulta inevitable identificarse.

Platicamos en exclusiva con Diana Bovio (‘Nancy’) y Daniel Tovar (‘Genaro’) sobre este esperado ‘enfrentamiento’ de la cartelera.

¿Alguna vez tuvieron un trabajo godín o algo parecido?

Diana Bovio: Sí, ¡sí fuimos Godínez! Yo soy diseñadora, bueno, estudié diseño gráfico y durante algunos años ejercí; y sí, fui godín. Fue padre, me gustó; no aguanté mucho tiempo, creo que porque no era lo mío, pero me gustó.¿Recuerdan algunas anécdotas? los tuppercitos, la torta de tamal, la rutina…

Diana: Yo siempre llevaba mi tupper con comida y la calentaba ahí en el micro; y de pronto, pues me quedaba sola en la oficina comiendo. Y pues siempre es padre; pasan cosas divertidas e inesperadas en el mundo godín.

Daniel: Yo también fui godín un rato, brevemente, como tres meses, que fui becario de MVS. No me funcionó muy bien, no era muy bueno, justo me gustaba sacar la chorcha y me distraía mucho. Soy un chavito muy distraído que no puede estar en un escritorio, pero sí me acuerdo que era una guerra; por ejemplo, irme en metro, porque yo vivía en Clavería y MVS está hasta el otro lado, en General Anaya en la línea azul, y eso de meterte al metro en hora pico es una odisea. Me metía así de: ‘me vale sí quepo’, ‘rompiendo las leyes de la física! eso era lo más duro.

 ¿Con tu atole y torta de tamal?

Daniel: ¡La torta de tamal!, claro, yo disfruto mucho la gastronomía godín; por eso quizá sea un godín de closet; me encanta la torta de tamal, ¡y la de chilaquil! la disfruto muchísimo como cualquier chilango.

Diana: A mí también me encanta.

Daniel: Son deliciosas. ¡Y la torta de chilaquil con milanesa!, ya hablando de la Güera de la Condesa, esa es la ganadora…

Y en esta película, ¿Se identificaron más con los mirreyes o con los godínez?

Diana: Depende del momento de la vida en el que estés. De pronto estás estrenando una peli y eres un mirrey; pero luego te tienes que parar todos los días a las 4 de la mañana porque pasan por ti a las 5 para ir al llamado y te conviertes en un godín.

Daniel: Tienes tu hora de comida y ya.

Diana: Tienes tu horita de comida y la aprovechas como puedes; y si estás en una dieta especial, pues también te llevas tu tupper al llamado.

Daniel: Sí, creo que todos tenemos un mirrey y un godín dentro; porque todos tenemos alguna anécdota donde echamos el mirreinato y también todos somos sobrinos del sistema.

En ese sentido, ¿cuál es la experiencia más ‘mirrey’ que han tenido?

Diana: Siempre el estreno de una película es un momento súper mirrey; es padre, muy divertido, ¡y las fiestas! obviamente.

Daniel: De pronto los viajes y los festivales de cine son muy glamurosos; te llevan y disfrutas de ciertos hoteles o cosas muy chidas; y al día siguiente pues…

Diana: Regresas a tu casa a lavar platos, tender la cama, y pagar las cuentas…

Daniel: Y te tienes que ir a un llamado, en el Cerro de la Estrella, con tu tupper de pollito.

Diana: Con tu pollito y espinacas hervidas… Pero los festivales, definitivamente son un momento súper mirrey.

Obviamente tenían un guión, pero ¿se dieron chance de aportar, a lo mejor diálogos o algo en particular a sus personajes?

Diana: Sí, totalmente. Chava es un director que te deja trabajar muy orgánicamente y le gusta que propongas; disfruta que traigas propuestas para el personaje. A mí me encantó meterle como cositas a ‘Nancy’; cómo habla, detallitos.

Daniel: El proceso de Chava te permite crear muchas cosas, lo mismo a todos nuestros compañeros. La verdad es un casting sumamente talentoso: Diana, Regina, Michelle, ¡todos! todo el tiempo aportan cosas, y entonces, pues claro, a la hora de leer la escena y de ensayarla, pues escogíamos qué se quedaba.

Ahí de pronto también la locación te da para improvisar la situación, o el vestuario; cosas que no estaba previstas, y la verdad todos son bien creativos. Y el hecho de que Chava sea tan libre para trabajar, pues sí nos permite aportar un montón.

Diana, cuéntanos más de tu construcción de ‘Nancy’; todo lo que tienes me parece muy simpático; cómo vende sus productos, que lleva su juguito; es una godínez al cien por ciento…

Diana: Pues yo no me identifico para nada con Nancy porque yo soy malísima para vender; pero sí traté de encontrar un punto en el que me intersectara con ella. Entender de dónde viene. Me encanta que es una mujer súper decidida y que sabe lo que quiere, y yo creo que yo desde muy chiquita siempre he tenido claro lo que quiero y ahí fue donde me encontré con ella.

Daniel: Hasta el judío.

Diana: No, al judío no, eh; fíjate, ahí si no. Un día tuve un date (cita) con un judío y no me fue muy bien, pero no porque fuera judío, sino porque no fuimos compatibles.

Lo demás fue como adornar un poquito esta historia; con la manera de hablar, con las uñas, el maquillaje, sus props; todo eso. Incluso, el momento que entramos al set y vimos nuestros cubículos, ¿o no fue lo máximo?

Daniel: Sí. La locación era increíble, muy de oficina.

Daniel, platícanos justo de la oficina, ¿cómo hicieron suyo ese espacio?

Daniel: Pues lo filmamos en la Colonia Doctores; en una oficina real, pero obviamente le metieron un montón de cosas. El equipo de arte lo dejó maravilloso porque sí te da una sensación de oficina burocrática vieja. Y está muy padre; llena de papeles, y zapatos, una oficina muy industrial.

Diana: Caímos en blandito; porque llegamos y sabíamos perfecto cuál era nuestro lugar; ya tenía tu sello, tenía la esencia del personaje. Yo me acuerdo que yo llegué y me senté a jugar en mi escritorio, a teclear y poner sellitos, ¡estaba feliz! Fue eso: llegar y jugar.

Chava nos contaba que cuando les dijo que quería llevarlos a El Rollo (el balneario), todos hicieron la misma cara de los mirreyes, ¿cómo fue filmar esa secuencia?

Diana: ¡Para mí fue del terror!, es que yo no soy nada de, o sea me encantan los juegos de agua y así, pero no me gusta mucho la velocidad, ni la caída libre ¡y esos toboganes estaban enormes! y el río loco y el revolcadero.

Daniel: El río loco es de cuidado…

Diana: Yo sufrí muchísimo, la verdad sí hubo un par de momentos que tuve crisis, de: ‘No quiero, no me voy a aventar, no puedo; mejor déjenme asoleándome’. Yo soy la típica que se queda con el helado, abajo, cuidando las bolsas de todos, ¡esa soy yo!

Y además traías bikini; en algún momento temí que se te cayera a medio tobogán…

Daniel: Yo tenía esperanza.

Diana: No, ¡estaba muy bien asegurado ese bikini!

Daniel: Obviamente yo tenía mucho tiempo que no iba a El Rollo; fui de muy chiquito, y me acuerdo que me la pasé muy bien. Filmando ahí me la pasé increíble, fue muy divertido. A mí sí me gustan los toboganes; yo me quería tirar más. Y más, porque lo más difícil es ese momento cuando estás hasta arriba del tobogán, y sientes más feo voltear hacia las escaleras. Es muy divertido tirarte de esos juegos, y sí sientes que vas a salir volando ¡pero me gusta!

Diana: No, qué horror.

Daniel: El que se me hizo más raro fue en el que nos aventaron a todos juntos.

Diana: Ah, el revolcadero.

Daniel: El revolcadero; yo no entiendo muy bien a la gente.

Diana: Yo no entiendo por qué eso es legal, ¡ese juego no debería de existir!

Daniel: (Risas) Sí, yo tampoco entiendo por qué es legal.

Una de las cosas que me gusta de la película es el mensaje de cómo se puede aprender de alguien que es tan diferente a ti; y además, darte la oportunidad de que incluso eso culmine en una amistad -o como en algunos de sus personajes- en una relación de pareja…

Diana: Sí, creo que ese es el mensaje más lindo que tiene la película; o sea: es encontrarte, enfrentarte a alguien que es distinto a ti y que tiene mucho que aportarte. De eso se trata.

Daniel: Sí. Obviamente con el título mucha gente se podría preguntar si no es una cosa de clases sociales, y no; es sobre estilos de vida, el estilo de vida godín, y el estilo de vida mirrey. Entonces creo que la gente se va a sentir muy identificada con esta película, porque la gran mayoría hemos sido, somos, o seremos Godínez. También seguro todos hemos tenido algún momento mirrey.

Nos identificamos y creo que el público se va a divertir muchísimo, porque al final, pues entiendes que Mirreyes y Godínez son la misma cosa…

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