Japón actual, en temporada de tifones. Ryota Shinoda es un escritor fracasado que sobrevive como detective privado, adicto a las apuestas y quien es incapaz de pagar la manutención de su hijo adolescente Shingo, para desgracia de su exesposa Kyoko. La única persona que entiende y concientiza a Ryota de su vacío existencial es Yoshiko, su anciana madre, quien vive en un condominio de interés social en decadencia. Cuando un tifón se acerca peligrosamente a la zona, los personajes quedan atrapados por la lluvia y los fuertes vientos en el minúsculo espacio de un departamento dentro del cual, durante la tormenta, viene una importante catarsis que reestablece lazos afectivos y también define el futuro emocional de todos.

Hiroshi Abe en Tras la Tormenta (2016)

Tras la tormenta (2016) es la tercera película consecutiva que se proyecta en México del director japonés Hirokazu Kore-eda, después del gran éxito que tuvo en la Muestra Internacional de Cine su cinta De tal padre, tal hijo (2013) y más tarde Nuestra pequeña hermana (2015). Todas ellas, cintas cuyo éxito en nuestro país tiene que ver principalmente con la temática central que aborda: el microcosmos de la institución familiar y sus mitologías cuestionadas. Por ello, no importa que los personajes de Kore-eda hablen en japonés y vivan en Japón; sus dilemas morales y su enfrentamiento a las complejas dinámicas familiares que enfrentan tienen resonancias universales, mucho más en un país como el nuestro en el cual la familia sigue siendo el pilar fundamental de la sociedad mexicana. Cineasta nacido en 1962 y con una larga trayectoria como realizador desde principios de la década de los noventa, su generación crece en pleno “milagro económico” de la posguerra, enfrentándose a fuertes cambios sociales que afectaron principalmente a la clase media japonesa, atrapada entre su arraigado sistema de valores y una modernidad cada vez más occidentalizada. Ahora, si en De tal padre, tal hijo, Kore-eda cuestionaba la naturaleza misma de la paternidad y en Nuestra pequeña hermana confrontaba a sus protagonistas con la aparición en sus vidas de una hermana oculta por las circunstancias de la vida, en Tras la tormenta el realizador formula una contundente pregunta: ¿Creciste para ser quien tú querías?

Hiroshi Abe y Kirin Kiki en Tras la Tormenta (2016)

Dice el director que este proyecto nació después de una larga estancia en casa de su madre. Algo fácil de entender cuando uno se percata que son precisamente el escritor protagonista y su progenitora los dos personajes más perfectos en la cinta. Por un lado, Ryota es el arquetipo del genio creativo reconocido por todos quienes lo rodean, pero incapaz de mantener su genialidad en orden, siendo indisciplinado, rechazando notables ofertas laborales no por soberbia, sino por miedo. Un miedo profundo a crecer, a aceptarse como un adulto con responsabilidades. También es corrupto, tramposo, ludópata, sin una moneda encima. Su vida no da fruto alguno y el que alguna vez dio, su hijo Shengo, vive apartado de él con su rencorosa madre. El contrapeso para este personaje es su madre, Yoshiko, quien en sí misma rompe el arquetipo de la abuelita dulce, de la anciana amable para quien su hijo nunca dejará de ser su bebé, aunque tenga cincuenta años. Con ella, no hay finales convencionales. Como en ese sueño que le cuenta a su hijo en el cual su esposo fallecido se le apareció en forma de una mariposa, a lo cual ella contestó: “¡Vete de aquí!” No es burla ni cinismo; es simplemente la sabiduría de alguien que habla como le fue en la feria con un hombre irresponsable y niño eterno que ha pasado a mejor vida antes de iniciar el filme.

Hiroshi Abe en Tras la Tormenta (2016)

No quería ser como mi padre. Ryota vive atormentado porque, en sus momentos de lucidez, se da cuenta que las conductas irresponsables de su progenitor no sólo las está repitiendo, sino que las está potenciando. Por eso, providencialmente ese tifón le da la oportunidad de reencontrarse con Shingo poniéndose a su nivel, como dos niños, pasando parte de la tormenta en un abandonado juego infantil del parque cercano. Porque se puede ser entonces como el padre, pero reproduciendo lo mejor de él, lo que más se recuerda de él cuando supo ser amoroso.

Hiroshi Abe y Yôko Maki en Tras la Tormenta (2016)

Tras la tormenta es un melodrama familiar a todas luces, pero a Kore-eda no le interesan las lágrimas fáciles ni los chantajes sentimentales de los malos especímenes de este género. Formalmente es de una sencillez apabullante, recurriendo a la sutileza del plano fijo para capturar la poesía que brota de la cotidianeidad de una plática con mamá en la cocina o el paseo por los andadores de una decadente unidad habitacional. No hay tampoco desgarres emocionales, sino reacciones humanas ante el abismo del fracaso, ante el abandono emocional o la cercanía de la muerte. El cine de Kore-eda es siempre una invitación para vivir la vida al máximo, sin optimismos falsos y sí mucho conocimiento de los elásticos músculos del corazón humano. Del saber cómo pasar las tormentas y llegar salvo al puerto de la felicidad.

Tras la tormenta (Umi yori no mada fukaku, Japón, 2016). Dirección, guión y edición: Hirokazu Kore-eda. Fotografía en color: Yutaka Yamasaki. Música: Hanaregumi. Con: Hiroshi Abe (Ryota Shinoda), Yoko Maki (Kyoko Shiraishi), Taiyo Yoshizawa (Shingo), Kirin Kiki (Yoshiko Shinoda), Satomi Kobayashi (Chinatsu Shinoda). Compañías productoras: Fuji Television, Bandai Visual, Aoi Pro., Gaga. Producción: Kaoru Matsuzaki, Akihiko Yose y Hijiri Taguchi. Duración: 117 minutos.

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