La primera referencia que podría venir a la mente al pensar en una película con criaturas animadas podría ser ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit?), y aun más porque el título en español: ¿Quién mató a los Puppets?, hace referencia al título de la primera (el título original es The Happytime Murders, que se traduciría literalmente como Los asesinatos de Happytime).La premisa de ambas cintas es similar: son narrativas del género de film noir en un mundo donde los seres humanos coexisten con dibujos animados -en el caso de la primera- y títeres -en el caso de la segunda-. La desventaja de ¿Quién mató a los Puppets? es que ver a títeres interactuar con seres humanos no se siente novedoso gracias a más de 40 años con los Muppets y Plaza Sésamo.

Lo novedoso aquí (para cualquiera que no haya visto el musical Avenida Q) es un contenido que desinfantiliza a los títeres y les otorga una clasificación ‘C’; con lenguaje altisonante, conversaciones y escenas de sexo explícito.Coproducida por Ben Falcone (el marido de Melissa McCarthy, quien produce gran parte de las películas que ella estelariza) y dirigida por Brian Henson (el hijo de Jim Henson, el creador de los Muppets), ¿Quién mató a los Puppets? mezcla dos tradiciones de entretenimiento que a pesar de ser dirigidas a públicos distintos, coexisten en esta cinta que cuenta con un misterio impecablemente construido.

En una versión de Los Ángeles, los humanos coexisten con “Puppets”, aunque estos son tratados como ciudadanos de segunda clase. Phil Phillips (Bill Barretta) es el único puppet que llegó a ser detective en el Departamento de Policía, pero ahora es un investigador privado.Como todo buen protagonista de film noir, es amargado, alcohólico y tiene pocos escrúpulos. Su hermano Larry (Victor Yerrid) y su exnovia humana Jenny (Elizabeth Banks) eran protagonistas de una serie llamada The Happytime Gang en los años 80 y ahora hay alguien que se ha propuesto asesinar a los protagonistas de este programa.Phil se junta con la Detective Connie Edwards (Melissa McCarthy) -quien fue su compañera de patrulla cuando Phil era detective-, para descubrir quién está detrás de estos asesinatos, y en el camino, él tendrá que enfrentarse al error que terminó su carrera como policía.

Por supuesto, en lo que todo esto sucede Phil es visitado por una femme fatale (porque el género que la cinta busca parodiar, incluye a una mujer que lo seduce y le trae problemas), una puppet de nombre Sandra (Dorien Davis), quien le pide a Phil que su pasado en la pornografía no sea revelado.Siendo una parodia del film noir con personajes que son títeres, la cinta está llena de chistes. Muchos son juegos de palabras que aprovechan el hecho que estos personajes estén hechos de tela y rellenos de algodón y otros se basan en el hecho que estamos acostumbrados a ver a esta clase de personajes en aventuras para toda la familia y no en situaciones explicitas (por ejemplo, hay una escena de sexo que nos muestra cómo explota el semen de uno de estos muñecos).

Algunos de estos gags duran tanto que dejan de ser graciosos y caen en lo vulgar, cosa que tiende a ser un problema con muchas películas que produce Falcone. A pesar de ello, ¿Quién mató a los Puppets? vale la pena por lo sólida de su trama y por un reparto de maestros de la comedia que incluye a Maya Rudolph como la secretaria de Phil, Leslie David Baker (de The Office) como el jefe de policía y Joel McHale (de Community) como un agente que quiere deshacerse de Phil a toda costa.Sumándole a este reparto de carne y hueso, todos los puppets son interpretados por actores con mucha experiencia con esta clase de títeres; como Bill Barretta, quien se ha encargado de algunos de los Muppets desde los años 90 (incluyendo a ‘Rufo el Perro’, el ‘Dr. Dientes’ y el ‘Chef Sueco’).La química entre Melissa McCarthy y Phil es entrañable, más que nada por el conflicto que presentan (McCarthy representa un personaje que debe enfrentar sus propios prejuicios), pero al final; podría decirse que esta película termina decepcionando, ya que a pesar de todo lo que hace bien, no logra nada que resulte memorable; al menos no cómo lo hiciera Roger Rabbit (una cinta que se ha vuelto un clásico en los 30 años desde su estreno) o los Muppets (que siguen y seguirán apareciendo en el cine y la televisión).

Se estrena el viernes 24 de agosto.

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