La serie Un Extraño Enemigo, thriller político inspirado en hechos reales a partir del 2 de Octubre de 1968 y que marcaron la historia de México, se estrena esta semana en Amazon Prime Video. Y aunque en esta ficción algunos nombres se modifiquen, la narrativa mantiene la cronología y los sucesos históricos controversiales con la intención de mostrar -desde una nueva óptica -, los mecanismos que la cúpula política mexicana ha generado para perpetuar el poder. Además de que la manipulación, la traición y la violencia del Estado siguen estando vigentes en la política mexicana. Un Extraño Enemigo sigue la historia del Comandante Barrientos (Daniel Giménez Cacho), un hombre brillante con un lado oscuro, que comenzó su carrera política desde abajo y ahora busca expandir su poder durante un año crítico en México.

Protagonizada además por Karina Gidi, Hernán del Riego -quién interpreta a “Gustavo Díaz Ordaz”-, Antonio de la Vega -“Luis Echeverría”- e Irene Azuela (como “Elena”, uno los personajes femeninos más relevantes de la historia); la serie cuenta con la dirección de Gabriel Ripstein; director conocido por 600 millas. Platicamos con parte del elenco y el equipo detrás de Un Extraño Enemigo.¿Qué los llamó a sumarse a este proyecto?

Antonio de la Vega: “A mí me encanta contar cosas históricas; eso de entrada, y luego el guión, el director, el reparto, la historia…”

Hernán del Riego: “Yo no conocía a Gabriel (Ripstein), pero el encuentro en las pruebas fue contundente; incluso cuando en ese momento que hice la prueba, no conocía la trama…”

Irene Azuela: “Retratar a una mujer contundente, inteligente, con preparación, que sabe debatir, que se sienta a la mesa con periodistas, intelectuales, policías y les calla la boca; se siente muy bien. Eso tiene ‘Elena’ mi personaje”.¿Cómo se prepararon para interpretar a sus personajes?

Antonio: “Primero hice una dieta de 5000 calorías o más al día (risas), la caracterización fue muy importante para mí porque realmente tenía que dar esa imagen. La documentación histórica también fue clave; busqué lo más que pude de videos -que casi no hay- de Luis Echeverría.

Me llamó la atención su forma de hablar, de expresarse, su manejo de las manos y encontré algo bien interesante: que es un hombre cuyo cerebro va a mil por hora, procesa la información muy rápido y su origen como abogado es algo muy determinante; conoce perfectamente la ley y piensa en base a eso como un abogado.
Me encantó el aplomo de este personaje -que hace frente a un director de la CIA- y el que manejara siempre un bajo perfil”.

Hernán: “En mi caso, es el terror… Entrar a esos zapatos como, y desde donde voy a hacer un personaje tan reconocido, tan icónico, más allá de su propia voluntad.Fue un hombre que trabajó mucho por mantener un perfil muy republicano, muy mesurado. Es una gran oportunidad como actor entrar en este mundo, y una oportunidad para investigar más; porque como civil, tampoco profundizamos tanto”.

Irene Azuela: “Lo que me parece interesante de este personaje -y hablando de los dos personajes fuertes femeninos de la serie (el otro el de Karina Gidi)- es que hablan de la parte íntima de nuestro personaje principal (Giménez Cacho). Lo vemos en el círculo político, en su trabajo, en un mundo muy masculino y de pronto llega al mundo de la intimidad, del mundo femenino y vemos otra parte de él. Eso es interesante”.

A cincuenta años de los acontecimientos de 1968… ¿Cómo ven el México de hoy?

Hernán: “Me hace tener esperanza el hecho de que tengamos a una televisora tan poderosa, tan asociada a muchas cosas contrarias a esto, participando. Es muy bueno que hablemos, que lo contemos, que lo enfrentemos. Yo veo un país mucho más dispuesto a ello… Revisitar esto a 50 años es ya desde otro lado”.

Antonio: “Hay más transparencia, hay más entendimiento, la información fluye más rápido… ¿Qué sucedería si ese acontecimiento de hace 50 años sucediera ahora? Sería algo completamente distinto, sonaría en todo el mundo y alguien se vería obligado a poner un alto…Había mucho secretismo, había mucho manejo de la información; el Estado tenía cooptada la información y también ahora estamos sufriendo las consecuencias de esa época. Porque muchos de los políticos que en épocas recientes han gobernado el país, se estaban educando con conflictos que sucedían en ese entonces. Y no nada más era el 68′ de México, sino todo lo que sucedió a nivel global. Afortunadamente tenemos un país más despierto y la esperanza de que la comunicación sea más abierta”.

Irene: “Las pasadas elecciones de este país hablan de que estamos en un lugar muy distinto. En el 68′ seguía siendo el ‘dedazo’ y el Estado no le permitía a la ciudadanía salir a votar y decidir quién quería que los gobernara. Hoy en día sí; lo acabamos de ver. Fue una de las elecciones más democráticas; ha habido un avance. Espero, y quiero pensar, que así vamos a seguir siendo”.¿Qué le pueden decir al público para invitarlos a ver Un extraño Enemigo?

Irene: “Es una serie que no se parece a ninguna otra, es un thriller que te invita a seguir, a pesar de que sabes lo que va pasar y sabiendo cómo va a terminar, estás allí… Y tiene una factura impresionantemente bien hecha que hay que ver”.

Hernán: “Es una afortunada mezcla de ficción y datos históricos… Los conocemos; pero no desde esta forma de contarlos. Y no solo son los hechos, sino desde dónde los está tomando esta producción. Y la realización es verdaderamente extraordinaria”.

Antonio: “Vamos a ver cómo determinadas facciones, que habían sido brazos para generar esto, también fueron engañadas. Hay una sorpresa de cómo determinados sectores también fueron engañados, y eso es lo rico de este thriller “.Gabriel, ¿Cómo surge la idea de hacer esta serie y la colaboración con Amazon y Televisa?

Gabriel Ripstein: A mí me invita Televisa; ellos tenían ya la idea de hablar del 68′ en una serie y es allí donde empezamos a explorar cuál sería la manera más interesante de hablar de un año y una serie de eventos muy emblemáticos; históricamente relevantes, desde una perspectiva y óptica fresca y original. Que no fuera lo mismo.

Fue un proceso de escritura largo y complejo en el cual contamos esta historia que es una ficción, y es importante aclarar eso: que está inspirada en hechos reales…

Complementamos la escritura de este proyecto cuando se suma Amazon como socio de la serie. Fue un proceso para mí muy afortunado, complejo, arduo, exigente, pero agradezco a Televisa y Amazon el valor y la libertad de hablar de esto y sin ninguna agenda más allá de construir la serie más interesante posible.

Buscamos generar un thriller político que funcionara tanto dentro, como fuera de México; tanto para gente que es experta en el tema del 68′ como para gente que no tiene idea de que pasó. No pretendiendo decir la verdad de lo que pasó en el 68′ -la serie nunca pretende decirlo-, sino movernos en la cancha de la ficción, de la dramatización, de las teorías conspiratorias.Vimos una mezcla interesante de realidad con ficción, y a diferencia de otros trabajos, aquí se emplean nombres y cargos reales de personajes históricos; ya no solo son “el presidente”. ¿Cómo trabajaron eso?

Ripstein: Hay personajes muy claros en cuanto a quiénes son y qué hacían. Hay otros que no; por ejemplo, nuestro protagonista es una amalgama de personajes de la época que cumplían esa función de ser policía de Estado, cabeza de los servicios de inteligencia del sistema político… Allí si es una ficción, es una construcción. Pero muchos otros no, como Díaz Ordaz… Pero no es Díaz Ordaz de verdad, es un actor interpretándolo, y es muy importante entrar en esa convención; que la gente no sienta que está viendo un documental. Hay una enorme advertencia al principio de la serie y ojalá eso sitúe al espectador.Hablando de la ficción… ¿Cómo se te ocurrió como recurso narrativo el que un niño -que asumimos puede ser el mismo protagonista de pequeño-, funcione como una conciencia?

Ripstein: Es una herramienta narrativa que surge ante mi desesperada necesidad de meterme en la cabeza de este personaje; que me parece fascinante y tenebroso. Es un antihéroe que cree claramente en lo que está haciendo y que tiene una serie de convicciones y justificaciones: válidas o invalidas, cuestionables o no; pero las tiene.

Para mí era interesante darle voz a un elemento cruel que lo castiga. No es indiferente su relación con su conciencia; es un mecanismo que me servía para adentrarme y para entender un poco más la mecánica mental de este personaje.Mencionabas que buscabas alejarte un poco de trabajos previos… No obstante, ¿Tuviste algunas referencias para crear esta ficción?

Ripstein: Hicimos un enorme trabajo de investigación, documentación, y de entender a nivel formal cómo era la época que queríamos hacer. Era un trabajo exhaustivo pero muy conscientemente enfocado a no hacer lo obvio…

Generábamos el mundo del 68′ de manera más sutil, y le doy ese reconocimiento a mis cabezas de departamento: diseño de producción, vestuario, maquillaje; gente talentosa que hizo un trabajo muy fino…

En términos de películas, conozco muchas de ellas -sino es que todas-, hay muchas interesantes y algunas me sirvieron para entender lo que no quería hacer. No quería hacer un Díaz Ordaz villano; es lo fácil, eso ya existe y quería hacer justo lo contrario. Tampoco es una apología o humanización romántica de un personaje como Díaz Ordaz; era un personaje duro, un tipo paranoico y controlador y pesado. Pero mostrarlo solo en esa luz me parecía aburrido.A 50 años de los acontecimientos del 68’… ¿Qué paralelismos encuentras con el México de hoy?
Ripstein: Hay muchos paralelismos; la mirada hacia atrás permite ver cosas que han cambiado. El país se ha transformado en muchos sentidos, pero en otros sigue igual.

No soy un politólogo ni soy un experto en la materia política -aún cuando hice un thriller político- lo que quería era contar una historia, no dar un diagnóstico… Pero soy mexicano y vivo aquí. Me di un clavado profundo de lo que era ese momento del 68′; el clima de ese momento, un entorno crispadísimo, mismo que se vivió de nuevo este año. Vivimos un proceso de cambio de administración; un proceso electoral tenso y complejo. Allí es donde ves que hay cosas que han cambiado y otras que no.

La violencia de Estado sigue, eso no ha cambiado, ahora son los ‘43’; son esas heridas. Desafortunadamente es un país donde ‘un extraño enemigo’ sigue existiendo; la mirada de estos 50 años es pesada, pero no creo que tampoco sea una particularidad de nuestro país; cualquier país que vea hacia atrás en su historia de los últimos 50 años va a encontrar paralelismos, mejoras; lugares dónde ha mejorado y lugares dónde ha empeorado.

La herida del 68′ sigue abierta, producto de eso que la conmemoración de los 50 años esté tan llena de esa mirada hacia atrás, de ese recuerdo y de esas voces. Para mí es muy satisfactorio que esta serie se sume a esas voces, que sea una más de las muchas voces que se están escuchando en este momento.

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