Las biopics(películas biográficas) sobre músicos, suelen contar las vidas de manera cronológica; mostrando la infancia del artista, su ascendencia a la fama, la presión que conlleva el éxito, y en varios de los casos, su lucha con las drogas. A pesar de contar con muchos de estos golpes dramáticos, Rocketman, resulta una propuesta diferente.

En la cinta sobre la vida del legendario cantautor Sir Elton John, vemos por primera vez al personaje (interpretado por Taron Egerton, de las películas de Kingsman) vestido en uno de sus extravagantes atuendos, empujando las puertas para hacer una gran entrada; pero no a un concierto, sino a una reunión de adictos. Elton comienza a hablar y aparece entonces su versión de niño (Matthew Illesley) -que originalmente se llamaba Reggie Dwight-, para acompañarlo en un primer número musical: “The Bitch is Back”; un viaje que nos da una interpretación subjetiva de la vida del icónico músico.

Es justo esa subjetividad lo que permite aceptar algunas actuaciones exageradas, diversos saltos en lógica y el hecho que las canciones no necesariamente se presentan en los años que existían; esta es la vida de Elton John como él mismo (productor ejecutivo de la película) la percibe.

Y si bien hay momentos en los que Rocketman cae en los inevitables clichés del género, el guion de Lee Hall (responsable de Billy Elliot) estructura la historia como una exploración de un hombre que creció sin el amor que merecía (con un padre que lo rechazaba, una madre que lo ignoraba y una sociedad que no estaba lista para aceptar a un joven homosexual), y que resultó en alguien que siempre sintió que tenía algo que probarle al mundo.

Estos demonios le dan mucho material a Taron Egerton, y él aprovecha cada oportunidad para capturar no sólo el lado oscuro de John, sino también su espíritu; su energía cuando toca el piano, e incluso su peculiar acento al cantar.

Sumándole al actor, está la creatividad del director Dexter Fletcher (quien terminó el rodaje de Bohemian Rhapsodyen sus últimas tres semanas, aunque no recibió crédito por hacerlo) para armar los números musicales y los momentos más surreales de la pieza. Y es que estas icónicas canciones no necesariamente fueron hechas para un musical, pero la manera en la que se usan, otorgan nuevos significados a temas como “Your Song”, “Goodbye Yellowbrick Road”, “Tiny Dancer”, “I Want Love” y “I’m Still Standing”, entre muchas otras.

Como suele suceder en un proyecto tan ambicioso y audaz como este, no todo funciona. Hay momentos en la vida del músico que son mostrados, pero no suficientemente explorados; por ejemplo, su matrimonio con Renate Blauel. También, ciertas actuaciones distraen (Bryce Dallas Howard no termina de convencer como la madre de Elton John) y algunos de los momentos musicales no son aprovechados en su totalidad ( “Sorry Seems to be the Hardest Word”se pudo haber explotado más).

Complementando a Egerton están Jamie Bell (quien dio vida a Billy Elliot en la película) como Bernie Taupin, el letrista de las canciones de Elton John y la persona que más lo apoyó a lo largo de su vida; y Richard Madden (de la serie Game of Thrones), quien da vida a su representante y amante: John Reid (parte seductor, parte canalla).

Rocketman resulta una odisea musical que recuerda las mejores partes de A través del universo y nos da una idea bastante clara de quién fue esta figura durante su salto meteórico a la fama. Sin duda, cuando esta cinta brilla, es una experiencia que deleitará por igual a los fans de los musicales y de Elton John.

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