Para Luis Javier Henaine, la comedia más disfrutable es aquella en la que los actores se toman en serio a los personajes y hacen reír al público con lo que estos viven; por eso, eligió a Cassandra Ciangherotti como la protagonista de Solteras.

El director había trabajado previamente con ella en Tiempos Felices(en 2014), la historia de una pareja; pero ahora, la trama gira en torno a un grupo de mujeres solteras que anhelan casarse y lo que descubren de ellas mismas en el proceso.

Platicamos con el director sobre la divertida comedia que estrenó en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) y que llega este fin de semana a las pantallas.

Después de Tiempos Felices, donde colaboraste previamente con Cassandra, ¿cómo trabajaste con ella para lograr el tono que tiene Solteras?
A Cassandra la descubrí porque fue a hacer casting para Tiempos Felices, la había visto en Paradas Continuas pero no me la había imaginado para el papel. Trabajando con ella me di cuenta de su gran habilidad para la comedia y de que es una persona muy graciosa; ella no lo sabe -o igual ya lo sabe- pero en ese entonces no se daba cuenta.
Cassandra se toma en serio a su personaje y sufre con él; y al no intentar hacerse la chistosa, la comedia le sale natural. Esa es la desventaja de otros actores: si intentan hacerse los chistosos, no lo son.
Después de Tiempos Felicestenía más ganas de trabajar con Cassandra y darle continuidad al género y al estilo con el que habíamos colaborado, y entonces se nos ocurrió a Alejandra Olvera (la guionista) y a mí, que estaría interesante contar ahora una historia desde el punto de vista femenino.

En ese sentido, leí que esta película se basó en la historia de una de tus mejores amigas, ¿cuándo te contó su historia?
No me la contó, yo lo viví con ella (risas). Estudiamos juntos desde la universidad, también con Alejandra, y fue una de las tantas historias que influyeron para construir Solteras.
Ella tenía un novio en ese entonces y siempre estaba pidiendo su anillo, hasta que terminaron. Pero no es la única mujer que conozco que ha llegado a ese punto; conozco a varias mujeres que han dado ultimátum, o han presionado y que sí se han casado, les ha salido bien… Creo que tiene que ver con esa obsesión de la sociedad que dice que ‘te tienes que casar’, y que viene desde que eres niña o niño; es algo que te mete todo el mundo, igual que tener hijos. Es todo un deber ser.

¿Cómo llegaron entonces a la historia que se cuenta en Solteras?
Cuando estábamos desarrollando el guion, y queríamos comedia, pensamos que esta trama sería buena idea porque tenemos amigas, familiares y conocidas que están pasando por esto.
Alejandra lo dudaba, porque decía que no siempre las mujeres se quieren casar, pero es real. Hay miles de películas que cuentan historias de mujeres que se quieren casar, pero no hay una que tenga un curso para lograrlo. Entonces, haciendo el research(investigación) Alejandra encontró un campamento que existe en Japón, en el cual durante 30, 40 días instruyen a las mujeres para casarse, está brutal.
Lo adecuamos entonces a México; cómo sería aquí, y también, en comedia es más divertido: a ver cómo lo intentas, y fallas.

Lo interesante del curso que vemos en la cinta es que los consejos que da Lucila, son buenos de alguna manera; cosas como: ‘no seas desesperada’, ‘vístete bien’…
Exacto. Son cosas que vienen de otras generaciones, lo que te dirían nuestras abuelas. Curiosamente, cuando estábamos en producción, una chava del área, le costó trabajo, pero nos confesó que había ido a uno de esos cursos.

¿A Cassandra la imaginaste como la protagonista desde el inicio?
Sí. Antes de empezar a escribir el guion, me junté con Cas, platicamos, le conté de la idea y me dijo que sí. Una vez que terminamos de escribir, me senté a leer el guion con ella y me fue haciendo sus comentarios, sugerencias y lo fuimos cambiando.

Hablabas de cómo es importante que la protagonista de una comedia se tome en serio el papel para que así la audiencia empatice y la tome en serio…
Es un reto encontrar el tono y que todos los actores estén en ese mismo tono; ahí entra mi chamba como director. Yo les digo: ‘esto me gusta’, ‘bájale’, ‘por aquí no’. A veces Casandra estaba arriba, o era demasiado absurdo y yo le decía que tenía que bajarle. Eso te lleva como 15 tomas. Es estar probando, y seguir ensayando.
Con las actrices tuve como un mes de ensayos, no más. Y con Cassandra tuve pocos ensayos. Generalmente ella se lo toma tan en serio, que cuando lo ves de afuera, resulta muy chistoso. El truco de la comedia es ese: tú te vas a reír de algo con lo que conectas.
Por ejemplo -no quiero spoilearla película- pero en la secuencia inicial el personaje está sufriendo y como público piensas: ‘pobre’.
Se trata de probar cosas; subirle de tono, bajarle, ver si resulta chistoso, o no, y es mucho también ver la respuesta de los otros actores: cómo responden y qué hace en consecuencia el protagonista. Todos fueron respetuosos con el guion; a Casandra le gusta cambiar cosas, pero la mayoría estaba en el guion. Diana Bovio y Andrés Almeida también son buenos improvisando.

¿Cómo levantaron el proyecto? Esta es una película más grande que tu ópera prima…
Sí es un poquito más ambiciosa que Tiempos Felicesen el sentido de que son más actores a cuadro. Eso se vuelve complicado porque no tienes tanto tiempo para clavarte con cada uno, entonces tienes que resolverlo con emplazamientos abiertos, con buen ritmo, una buena interacción.
Lo levantamos por medio de Eficine (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional), fue la principal inversión y el resto lo conseguimos por medio de inversión privada.

Las personalidades de cada una de las mujeres de Solterashacen que el público conecte con ellas de diferentes maneras; quizá con la workaholic, la desesperada, la fachosa. Sin embargo, al final queda una sensación de que está bien ser quién eres…
Ese es un poco el mensaje, de alguna forma, que no tienes que ‘ser de cierta manera’. A la hora de construir el guion fue preguntarnos eso: ¿Qué tipo de mujeres conocemos en nuestra vida?, ¿quiénes son nuestras amigas? Obviamente los personajes son combinaciones de muchas personas; de Ana, -mi amiga que te contaba-, o de Cassandra -porque escribimos el guion pensando en ella-, y cositas de otras mujeres que se mueren por casarse, o que trabajan mucho. ¿Es cliché?, sí, pero son reales. Esas mujeres existen y la idea era que conectaran con las mujeres que son así.
Luego tienes a Julia (Diana Bovio), una mujer casada; que es la única centrada y sensata, pero que también tiene un arco; para nosotros era como ‘la voz de la razón’.

¿Te costó ensamblar a este elenco?, tienes actrices muy talentosas…
Sí, la verdad sí me costó. Cassandra ya se había sumado al proyecto. Luego de ella contratamos a Alejandro Reza para que nos llevara la dirección de casting. Yo no estoy mucho en contacto con actores, actrices; no conozco a todos los que hay. Pero más allá de contratar actores ‘conocidos’ quería encontrar a los indicados para estos personajes. Por medio de casting fueron llegando.
El reto fue que tuvieran tres requisitos que yo quería: que entendieran la historia, lo que queríamos decir con el guion; dos, que entendieran mi estilo y les gustara lo que hago -porque mucha gente no sabe ni quién eres y toma la chamba por tomarla y no está padre-; y tres, que tuvieran el bitcómico, porque lo más difícil es eso, hay pocos actores con ese rango de comedia.
Afortunadamente las encontré y pudieron brindarles a sus personajes lo que necesitaban y lograr este tipo de comedia; que casi no se ve.

¿Qué te gustaría que las mujeres solteras se llevaran de tu película?
A mí lo que me gustaría, obviamente no quiero arruinar la trama, pero para mí lo más padre sería que se llevaran el mensaje -que no quiero adelantar- esa pequeña reflexión.
Lo que sí puedo adelantar es que se van a identificar, se van a reír, y que van a ver una peli divertida, ligera y que los hará reflexionar.

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