Lo que más anhela Ana, el personaje que interpreta Cassandra Ciangherotti en Solteras, es casarse, por lo que hará todo; incluido presionar a su novio, para conseguirlo.

Cuando él la corta, Ana, despechada, llega a un grupo de solteras en el que conoce a Ilse (Irán Castillo), Sandra (Sophie Alexander-Katz), Lola (Flor Eduarda Gurrola) y Ema (Mariana Cabrera) quienes intentarán aprender la metodología de Lucila (Gabriela de la Garza) para conseguir al hombre de sus sueños.

Platicamos con parte de las actrices sobre la comedia dirigida por Luis Javier Henaine que estrenó con gran éxito en la edición más reciente del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) y que llegará a las pantallas el próximo 7 de junio.

¿Por qué creen que hay una mayor presión en las mujeres por ser solteras; sobre todo a partir de los 30?
Cassandra: No sé si a partir de los 30, porque puede ser que desde chica, o hay jóvenes a las que no les quieren pagar la universidad porque se van a casar. En mi caso fue distinto: mi mamá me decía que me casara, o no, que hiciera lo que quisiera, pero que trabajara, que tuviera independencia económica; pero no todas las mujeres crecieron con esa suerte.
Creo que más allá del sistema, cuando a una amiga le dan su anillo las otras se cuestionan ‘¿qué tiene ella que no tenga yo?’. El anillo es una sensación de validación, y Ana está buscando eso: ser validada. Pero tendrá que descubrir su valor en ella misma.
Gabriela: Por el sistema en el que hemos vivido por generaciones, por la educación que hemos tenido, por el ‘deber ser’ que nos han impuesto, porque somos mujeres.
Sofi: Un hombre soltero es un ente de deseo potencial, incansable, y se dice que después de los 40 todavía se ponen más sexys, lo cual muchas veces es cierto. Pero no, el problema con las mujeres es que cuando cumplen 30, los demás piensan: ‘híjole, ya se quedó la chava. Ya se le está empezando a notar la arruga, seguro ya le dio la menopausia’.
Gabriela: Y además es su culpa.
Sofi: Exacto.
Mariana: Porque está loca, histérica y no puede conseguir un hombre.
Sofi: Sí, dicen:‘Algo raro trae esta chava, algo malo tiene. Seguro trabaja demasiado’. Entonces, lo que en un género es visto como positivo, como algo deseable, en el otro es todos los adjetivos contrarios; los antónimos. Y seguro, esta palabra que menciona Gabriela: culpa, ‘es su culpa’.
Gabriela: Sí, algo está haciendo mal.
Mariana: También es una manera de opresión; de siempre tener a la mujer como sobajada. Meter esta presión de ¿por qué no estás casada?, ¿por qué no perteneces a un hombre?, ¿por qué no hay un hombre que te pueda controlar? Creo que es una manera de opresión y de querer todo el tiempo hacer sentir a la mujer que no vale, que no tiene valía si no es a partir de un hombre…

Decías, Sofi, que entre las razones de otros para ‘descartar’ a una mujer, pudiera ser porque trabaja demasiado. Tú interpretas justo a una workaholica; ¿te identificas en ese aspecto de tu personaje?
Sofi: Híjole, ya me estás haciendo preguntas íntimas. La verdad sí me han reclamado, mis dos últimas parejas, el asunto del trabajo y de priorizar eso en un sistema de balanza. Ha sido tema de conversación y de discusión.
Pero ahora llevo tres años soltera, y he reflexionado muchísimo sobre eso. Creo que el asunto, en mi caso, es que yo vengo de un grupo, de una familia de varios hombres; mis hermanos todos son hombres, y aparte son mucho mayores; mis primos también son hombres. Vengo de una imagen paterna muy imponente, pero no porque el señor sea muy estricto, sino porque mi papá fue una persona que tuvo mucho éxito.
Yo siempre pensé que tenía que ser como ellos porque esa es la imagen con la que crecí; es decir, yo nunca viví el que por ser mujer, no iba a poder alcanzar algo. Nunca tuve este rollo de ‘es hombre o es mujer’, porque así eran las personas con las que convivía. Incluso, aunque mi carrera no requería que levantara todos los días a las 6 de la mañana para irme a la oficina, me levanto todos los días a las 6 de la mañana. O sea, si mi ensayo es a las 11, yo a las 6 ya estoy levantada y mis hermanos también. Decía mi mamá que el aburrimiento sólo pertenece al mundo de los tontos, y lo decía en el sentido de que uno siempre debe tener la imaginación para inventarse algo en qué trabajar. Eso sí lo tengo muy arraigado por mi familia, y siempre fue algo que me reclamaron mucho -que me han reclamado mucho-, mis parejas. Ahora que tenga una nueva, te juro que me vas a entrevistar y te voy a decir: ‘No hago nada, estoy de huevona con mi novio’, ¡no es cierto! (risas).

También lo importante sería encontrar a alguien que nos acepte como somos…
Sofi: Totalmente, pero creo que también, reconozco -y es lo que le pasa a Sandra-, que hay un error ahí, hay un sistema de balanzas que está desequilibrado. Eso es muy rescatable de esta película y a mí me ayudó mucho; a nivel personal, me sirvió de rebote.
Mariana: A veces uno se escuda en: ‘Así soy, así me tienes que aceptar’, y no necesariamente. Tú también tienes que ver qué tanto tienes que dar tu brazo a torcer, como para acomodarte, sin dejar tus prioridades y sin dejar de ser tú. Ser fiel a ti misma pero embonar con otra persona. Creo que en eso radican las relaciones: en saber cómo embonar con el otro.
Sofi: Ese es un ejemplo muy bonito de tu personaje en la película; justamente, ella no deja de ser quien es, pero se abre a conocer a otro que no necesariamente entraba dentro de sus parámetros.
Sofi, ¿Cuál fue el principal aprendizaje que obtuviste de ‘Sandra’?
Sofi: Fluir para que las cosas salgan. Hoy en día, con la rapidez con la que pasan las cosas, creemos que tenemos que estar en el futuro y eso genera una gran angustia. Los cambios que hemos vivido a nivel global nos empujan a dar más, porque sentimos que no vamos a llegar y creo que de pronto se nos olvida qué es lo mejor. Este momento tiene que ver con encontrar el bienestar y quedarte donde te sientas mejor, más tranquila y feliz; eso lo sabes en el interior.

Cassandra, esta película tiene un tono distinto a la mayoría de tus trabajos anteriores…
Cassandra: Sí. Tuvo mucho que ver Luis Javier (el director), él es una persona que siempre me saca de mi zona de confort; que me abrió mi Instagram, mi Twitter. Yo no hubiera hecho esas cosas jamás si no hubiera sido por él. Siempre llega a decir: ‘has esto’, es un gran amigo y un gran maestro en mi vida.
A mí sinceramente me hubiera dado miedillo hablar de este aspecto de las mujeres en estos tiempo y aquí ayudó el tener a un amigo empujándome, y además, estar rodeando de muchas mujeres que, como yo, estuvieron dispuestas a hablar de esa parte de lo femenino.

En ese sentido, ¿Veías cosas de tus amigas o de ti misma en estos personajes?
Cassandra: No, de hecho cuando Luis Javier llegó con este guión yo lo decía: ‘esto no pasa’. Toda mi vida he estado con chavas que no piensan así; pero él escribió esta película con Alejandra Olvera Avila, porque también era importante tener la perspectiva de una mujer. Eso me dio mucha confianza.
Antes de empezar a filmar no conocía a mujeres como Ana, pero como es natural, cuando empecé a hacer el personaje se me acercaban, o veía a mujeres, que eran como ella.

Algo que me gusta de tu personaje, Gaby, es que podría decirse que ‘Lucila’ da consejos muy útiles; por ejemplo: que no puedes esperar captar la atención de alguien si te la vives fachosa… ¿Consideras que los consejos de tu personaje, funcionan?
Gabriela: Pues mira, si te estás arreglando por sentirte bien tú, creo que eso es lo rescatable. El chiste es que no se vaya por el lado de hacer las cosas, o transformarse en otra, por agradarle al otro. Si lo haces por ti, por sentirte mejor, está bien; pero creo que el error sería hacerlo por alguien más.
Hace rato mencionaba Sofi, que a Lucila le cae el veinte al final de qué está aportando, que es lo que le ha funcionado finalmente…
Sofi: Yo lo que decía es que al final percibo en tu personaje que existe la duda, el cuestionamiento sobre lo que está haciendo; no es que sea un cuestionamiento positivo o negativo, sino que me gusta se quede con un interrogatorio, con una batalla personal.
Gabriela: Sí, totalmente, porque ella ha tenido 7 matrimonios que no le han funcionado; quizá si funcionara realmente su taller, estaría en otra situación.
Creo que podríamos tomar notas de algunas de las cosas que dice, siempre y cuando sean para beneficio personal y no para otros…

Muchas veces nos dicen: ‘relájate y él va a llegar solito’ En la película no, Lucila las motiva a salir y buscar. ¿Ustedes creen que se tiene que buscar o se tiene que esperar?
Cassandra: Creo que si algo es tu deseo verdadero, por ejemplo: casarte, no deberías perder el tiempo con alguien que no sabe lo que quiere. Hay muchos hombres que sí tienen la necesidad de estar en pareja, hay que buscar a esos, no al que no quiere.
Mariana: A veces, como en esta onda de ‘somos mujeres independientes, modernas’, juzgamos a otras mujeres porque su sueño sí es casarse y tener hijos, creemos que no tienen aspiraciones. Y puede haber mujeres que tengan la aspiración de formar una familia y dedicarse a sus hijos, y también es muy válida.
Sofi: Yo tengo una amiga que un día dejó de trabajar en su oficina; y cuando le pregunté: ¿en qué estás trabajando?, dijo: ‘Mi trabajo ahorita es conseguirme una pareja’, y se creó toda una metodología, una cosa maravillosa; y está ahorita en pareja, feliz, casada. Lo importante es que está feliz, claro que seguramente tiene problemas, pero se buscó un ambiente de bienestar con la persona con quien comparte su vida. Pero ella se puso a trabajar en ello; activamente fue un trabajo, se contrató a sí misma.
Hay otra cosa que también rescato del personaje de Lucila, que es que lo primero que hace es transformar cómo se ven desde afuera estas chicas. Ella tiene la ventaja de ver hacia afuera el contexto de estas mujeres y de haber hecho un análisis. Y creo que lo que reflexiona es que son mujeres que tienen la autoestima hecha pomada; mucho por el sistema en el que vivimos, por la estructura, por la exigencia que nosotras, mujeres, nos hacemos.

En ese sentido, a veces las mujeres somos las primeras en presionar a otras…
Sofi: Sí. A veces cuando te sientas a tomar un café con tus amigas, es: ‘¿Ya tienes novio?’ A mí me ha pasado, carajo. De veras, con mis amigas de la preparatoria que no se dedican a las artes, que se dedican a otras carreras, el primer tema de conversación es: ‘¿tienes novio?, ¿eres feliz?, ¿estás casada?, ¿te habló?, ¿te cortó?’; o sea, las primeras tres horas de la plática son sobre hombres y los últimos 20 minutos, es de: ‘¿y todo bien con el resto de tu vida? Perfecto, ah, bueno, que te vaya muy bien’.
Sí hay una presión muy fuerte respecto a eso, desde nosotras, pero hay que entender que es desde un sistema preestablecido. Con un hombre nunca te vas a sentar y te va a preguntar de tu vida amorosa -a menos que le gustes-, vas a platicar de otras cosas.
Creo que Lucila detecta que lo primero que tienen que hacer estas mujeres es reconstruir su autoestima, estar bien, y creo que eso es un mensaje que se pueden llevar todos.
Cassandra: Pasa muchísimo, y chavas que además también insisten, como Ana, a sus novios para que se comprometan. Siento que esas mujeres están buscando una seguridad que aún no encuentran en sí mismas. Yo no tengo nada en contra de una chava que se quiera casar, pero siempre y cuando venga del lugar correcto. En algunos casos esa necesidad es casarse, en mi caso personal, ha tenido más que ver con lo que definía como éxito. Cuando estaba más chica anhelaba cierto tipo de éxito y conforme el tiempo fue pasando me di cuenta que no era el éxito que yo quería; sino el que me habían dicho que ‘era’. Muchas veces seguimos deseos que no nos pertenecen: de la familia, amigos, o la sociedad. Me parece importante identificar tu deseo principal.

Considero que uno de los mensajes más importantes de la película, es decidir lo que quieres y actuar conforme a ello; que si decides estar sola y así eres feliz, bien; y si quieres buscar una pareja, adelante; pero no para validarte…
Gabriela: Exacto, darse cuenta de en qué lugar está una. Si estás contenta y conforme con eso; y si no, pues hacer algo por cambiarlo. Cuestionarnos qué es lo que estamos haciendo nosotras, bien y mal; eso es lo importante.

¿Qué les gustaría que se llevaran las chavas solteras que vayan a ver su divertida película?
Sofi: Que el error se vale, que se vale equivocarse, que tenemos que empezar a profesionalizarnos en la aceptación del error; y a nivel global, porque hemos vivido por muchos años con un rigor a la negación del error. Está mal visto que te equivoques, y creo que cada vez hay que poner más en práctica que el error es válido, porque la perfección es, como la democracia, una utopía. Uno quiere aspirar a eso, pero en el camino lo que hay es la prueba y el error; esa es la manera en la que tenemos que empezar a vivir, porque entonces vamos a ser más empáticos, por los otros y las otras personas.
Gabriela: Que se liberen de culpas, que se liberen de las presiones que nos ha impuesto el sistema en el que vivimos; y que encuentren un lugar distinto. Que encuentren otro camino, su propio camino.
Mariana: Que su validez no la piensen a partir de tener una pareja; que piensen que su validez va mas allá de si cumplen con los lineamientos establecidos por la sociedad.
Cassandra: Una sensación de que está chido equivocarse, que está padre la soltería. Que si la has regado con chavos con lo que has salido, no importa; que por ningún hombre vale la pena estar triste o deprimida, aún si tú fuiste quien la regó. Es una película que habla del crecimiento a través del error, y también, de que no estamos solas…

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