En una sociedad en la que constantemente se redefine el lugar de la mujer, es inevitable que algunas se sientan juzgadas, o hasta arrepentidas, de las decisiones que han tomado porque estas no concuerdan con lo que se ‘esperaba de ellas’. En su cinta más reciente, la guionista Diablo Cody (quien ganó el Óscar por Juno), colabora una vez más con Jason Reitman (quien dirigió Juno además de Adultos jóvenes) para explorar estos temas a través de Marlo (Charlize Theron), una mujer en sus cuarenta que acaba de tener a su tercer hijo y que poco a poco ha ido perdiendo su identidad; y quien está tan cansada, que apenas puede funcionar durante el día.Su hermano Craig (Mark Duplass), quien tiene una vida de lujos a la que su hermana no puede aspirar (un tema fascinante que la película lamentablemente no termina de explorar), le ofrece una solución: una niñera nocturna que se encargue del bebé durante la noche para que ella pueda dormir. Es así como Tully (Mackenzie Davis) llega a su vida para cuidar no sólo de sus hijos; sino para enseñarle cómo cuidar de sí misma.Cody ha madurado mucho como escritora desde Juno, que fue una comedia con personajes impecablemente construidos y una trama sencilla pero potente que a momentos batallaba con diálogos forzados. Aunque no ha soltado del todo las referencias a su literatura y música favoritas, la voz de Cody se siente más relajada en esta cinta, permitiendo que los personajes hablen por sí mismos.

También ayuda tener a Charlize Theron como protagonista, una actriz que continuamente sale de su zona de confort (en Atómica, Mad Max: Furia en el camino y su actuación ganadora al Óscar, Monster) y que no deja de sorprender con sus capacidades histriónicas. En este personaje, es perceptible que Marlo alguna vez fue una mujer glamurosa, pero en el presente está descuidada, pasada de peso y simplemente agotada, además de que se odia a sí misma por las cosas que la cansan. Ella debe cuidar de su marido Drew (Ron Livingston) y de sus hijos: Emmy, una niña de 8 años que es muy dura consigo misma, y Jonah un niño de 6 años que nadie ha descubierto que está en el espectro autista. El conflicto es que, en el interior, Marlo aspira con tener otra vida, lo que inevitablemente la hace sentir culpable. Ella nunca lo dice, pero el atinado guion de Cody lo refleja muy bien.Tully: Una Parte de Mí pone sobre la mesa el poder aceptar que todos necesitamos ayuda y que es difícil (o quizá imposible), resolver todo por nosotros mismos. Bajo esa propuesta, la cinta es una joya, desarrollando la relación entre Marlo y Tully (Davis proyecta una calidez y confianza que nos distraen de lo vago del personaje) y explorando temas como la inseguridad e inconformidad en la vida que adoptamos.

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