Valeria y Sebastián tienen tres años juntos; pero luego de un posible embarazo, un intento por apresurar una boda, y una tercera en discordia, su relación está en riesgo.

En las Buenas y en las Malas se enfoca en la pareja interpretada por Zuria Vega y Alberto Guerra, actores que están casados en la vida real. Platicamos con ellos sobre cómo fue filmar esta primer película juntos, y cuál consideran que es el secreto para permanecer en las buenas, y en las malas.Zuria, unas de las cosas que me gusta de esta pareja es que, justamente, no siempre están bien, ni mal; más bien reflejan la vida real: con altas y bajas…

Zuria: No era un guion fácil, se podría pensar que por ser una comedia romántica es fácil; pero no lo es, porque justo no es una comedia romántica convencional porque pinta el lado no tan padre del amor, y a veces no nos gusta ver esa parte. A veces nos gusta que nos endulcen los ojos y los oídos con el cuento de hadas, y la vida no necesariamente es así. No quiere decir que no existan relaciones ideales o perfectas, quien las tenga qué padre.

A mí me preguntan, ‘¿cómo le haces para llevar 6 años de casada y dos hijos?’ Y yo pienso: ‘Órale, ya llevamos un rato’. Tenemos un camino recorrido en la vida real, y nos ha costado mucho llegar a este punto. Han existido momentos muy amargos, muy fuertes, muy decisivos. A mí me encanta el título de la película, porque realmente creo que para llegar a tener una relación no sólo de pareja, sino de amistad, familia, sí hay que estar en las buenas y en las malas; y más en las malas, porque en las buenas es muy fácil que todo mundo esté; pero en las malas, las pinches de verdad, no todo el mundo se queda. Muchas veces la gente sale corriendo.Alberto: Creo que el asunto de lo que pasa con el aborto espontáneo es un obstáculo todavía más grande que la infidelidad. La infidelidad, sobre todo cuando uno está en una etapa de noviazgo, es mucho más fácil superarla. Pero cuando tienes un trauma como pareja, que le sucede al 85% de las parejas que tienen pensado tener hijos, o que se les ‘chispotea’, es que un aborto espontáneo es algo muy común de lo que no se habla. Incluso las mujeres, cuando llegan a abortar, se sienten solas; y hasta que lo empiezan a hablar, se dan cuenta que es muy común… Esa es una de las razones por la cuales una pareja se quiebra, porque es muy difícil pasarlo. El hecho de que hayamos puesto dentro de la trama la infidelidad, y el aborto, y abrir esa discusión, a mí me encanta.

Lo que les pasa a estos dos es que tienen una revolución de mamadas de por medio: el papá los odia, la mamá está loca, una tras otra… Son cosas que nos pasan a todos en la relación; y de repente, cuando logras pasar todo eso y llevar tu relación a otro lugar mucho más serio, miras para atrás y dices: ‘¿te cae?’. Son cosas que mientras las estás pasando no les das la importancia, pero cuando miras para atrás, dices: ‘Ya pasamos unas cuentas buenas y malas’.¿Por qué crees que hoy en día pareciera haber menos compromiso?

Zuria: Lo que escucho a mi alrededor, de mis amigas y todo, es que ya no encuentras gente, hombres o mujeres, que se quieran comprometer; y con comprometer no me refiero a casarte, sino realmente a estar con una persona. Esta película es el viaje de dos personas que llegan a un buen puerto después de un remolino; y que entienden que comprometerse también está padre. Conlleva una transición en la vida, y una aceptación de decir: ‘Mi vida a va a cambiar’, pero al final sí se puede.

Además, Valeria y Sebastián no siguen los ‘parámetros’ establecidos…

Zuria: Me gusta mucho que esta película habla de que el amor es muy relativo, porque a lo mejor el espectador puede estar diciendo: ‘yo nunca perdonaría una infidelidad’; pero en el fondo quién sabe. No estoy diciendo que la infidelidad esté bien; pero al final, de pronto hay muchas ideas de lo que es o lo que debería ser el amor, que no necesariamente aplican. Hay personas o parejas sumamente felices que no han seguido categóricamente las leyes estipuladas por la sociedad de lo que es o cómo debería ser el amor. Creo que es un acierto de la peli.¿Cuál les parecería el secreto para salir de las malas? Porque justo como decían, hoy en día es fácil tirar la toalla; agarrar una app del celular y buscar a otra persona, ¿cuál es la clave para seguir ahí?

Alberto: Esa decisión es personal. Creo que vivimos en una época inmediata, en la que todo es en 140 caracteres; entonces lo más fácil es desechar como si fuera un Iphone y comenzar con otro; y eso te habla de psicología de las nuevas generaciones a nivel mundial.

A lo mejor la evolución vira cada vez hacia relacionarse menos; a lo mejor eso deriva en que la población mundial baja de 7 mil millones a 3 mil millones en los próximos 500 años; eso nos haría bien. Creo que dejar de creer en este asunto de la globalización, de ponerle normas a las relaciones, esquemas, metas y limitantes; tenemos que sacárnoslo de la cabeza.

Yo sigo creyendo que es mi decisión si perdono o no perdono; si sigo con mi mujer después de lo que me ha hecho, o lo que yo le haya hecho yo. No hay una fórmula. Escucho a los abuelos hablar de cómo llevan 75 años juntos, y no saben cómo. Muchas veces dices: ‘qué chingón, llevan 70 años’ y luego los escuchas y dices: ‘Qué pinche hueva, llevan aguantándose mamadas 70 años’. Cada quien.

Zuria: Primero, reconocer que el ser humano que está contigo, a tu lado, no te pertenece, que se va transformando; y que si llevas diez años con una persona, la persona con la que estás no es la misma con la que estabas hace 10 años. Hay veces que uno quiere usar los mismos métodos que usaba para recomponer, o reconectar, o reinventar ciertas cosas, y ya no necesariamente aplican. A veces hay que intentar nuevos; reinventar las fórmulas.¿Cómo fue, por primera vez, interpretar en la ficción a una pareja?

Alberto: Fue increíble. Este guion me llegó porque BH5 me lo propuso, lo leí y me gustó. Aún no estaba el personaje del Valeria definido, y en algún momento en el proceso de casting me hablaron y me dijeron: ‘¿tienes algún problema si le hablamos a Zuria?’ Y dije: ‘No, está increíble’. Los dos lo leímos y lo tomamos como eso, como metáforas de muchas cosas que nosotros vivimos en nuestro proceso, fue como darle rewind a la memoria emotiva de la relación.

Y después, a la hora de trabajar juntos, trabajamos muy bien; ya habíamos hecho juntos una obra de teatro, otra participación muy chiquita, y nos entendimos. Por lo general siempre sé cómo está trabajando ella, y en qué está trabajando, y la forma en que está abordando sus personajes, y ella los míos.

Nos hablamos mucho en la casa, y pues de repente incluso nos agarrarnos un poco a chingadazos: ‘yo creo que esto está bien’ o ‘a mí no me gusta’. Hacer el trabajo de mesa que uno hace con cualquier actor, que es muy sano, que tiene que ver con la individualidad, con la opinión de cada uno y la forma de abordar el trabajo.

Teníamos el 70% de la chamba: la química; hacer una película donde la relación se viera de varios años. Dar a entender que se conocen; esa comodidad que se siente en la cercanía, pues lo traíamos. Nos llevamos muy bien, hasta en los pleitos nos llevamos bien.Zuria: La verdad, padrísimo. A mí me daba un poco de miedo porque Alberto y yo somos muy diferentes, nos comportamos de forma muy distinta, y en un set somos muy diferentes. De pronto la confianza en el área de trabajo puede ser peligrosa; pero creo que nos entendimos muy bien. Él sabe cuándo yo estoy tomando un tiempo, o cuando no estoy de buen humor, o cuando hice una escena que no me gustó. Y fuimos muy respetuosos.

Cuando vimos la peli yo le decía: ‘Wow, nuestros hijos algún día verán esta película’. Normalmente las fotos impresas de los personajes son props y aquí se usan fotos de nuestra vida. Entonces sí es como muy loco porque hay una historia detrás. Aunque los personajes no tienen nada que ver con ninguno de nosotros, fue una experiencia muy bonita como pareja.

¿Por qué les gustaría que la gente venga a ver En las buenas y en las malas?

Zuria: Al final, nuestro trabajo es entretener; y creo que es una película entretenida: que te saca risas, que te puede sacar lágrimas. Si bien no es una comedia chistosa del todo, sí trae un mensaje lindo para la gente que está buscando el amor, o que quizá ya lo encontró.

Además, a mí me gusta mucho visualmente. Usa otros colores y tonos; un look diferente a las comedias románticas que estamos acostumbrados a ver. La música también me gusta mucho.

Se van a entretener, van a pasar un buen rato; con los amigos, con la pareja, con quien sea, la van a disfrutar.

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