Nuestra imagen no nos pertenece sólo a nosotros, y más, cuando se es una estrella de la música reconocida a nivel mundial. Pero el precio de la fama es responder, y estar a la altura, de todas las imágenes que existen de ti… Este es el caso de Celeste Montgomery (interpretada de adolescente por Raffey Cassidy y de adulta por Natalie Portman).A los 13 años, Celeste sobrevive un balazo en la columna vertebral durante un tiroteo escolar. Esta experiencia la inspira a ella y a su hermana Ellie (Stacy Martin) a escribir una canción que se convierte en el himno de esta tragedia y que lanza a Celeste a la fama.

A sus 31 años, un ataque terrorista -que pareció haber sido inspirado por su imagen-, hará que Celeste se enfrente a lo que significa su vida -si es que significa algo-.

Y si bien Celeste canta temas pop (escritos por la famosa Sia), el director y guionista Brady Corbet estructura su película como si fuera una ópera; denotando un prólogo, un primer acto, un segundo acto y un epílogo que son acompañados por la voz de Willem Dafoe ofreciendo una narración desapegada, pero épica, que le da un peso irónico a lo que estamos viendo.

De esta manera, el director marca el tono de su historia: melodramática, con un sentido de grandiosidad, pero con suficiente conciencia de su pomposidad para que el público pueda tomarlo con un grano de sal.En su examinación de la fama, y en particular en estos tiempos modernos, Corbet conjuga muchos temas -algunos delicados- empezando con la idea de que algo tan trágico como un ataque terrorista puede terminar como una canción popular. Pero al mantener el enfoque en Celeste, y en los eventos que la impactan, logra contar una historia que se siente completa, a pesar de que deja muchas interrogantes sin resolver.

Las dos actrices que interpretan a Celeste parecen estar interpretando dos personajes completamente diferentes; pero esto es un acierto, ya que Cassidy interpreta a la joven que está descubriendo la fama y todas sus posibilidades; mientras que Portman es la estrella que lleva ya tiempo en el foco, y que está tan preocupada por cumplir las expectativas que se tienen de ella, que ya ni siquiera sabe quién es o lo que piensa.

Es impactante ver a Natalie Portman, una actriz que asociamos con una cierta pose y seriedad en la manera que ataca sus papeles (sobre todo en Jackie), interpretando a una mujer errática e impulsiva que parece tener una opinión diferente dependiendo de con quién hable: su hermana, su manager (interpretado por Jude Law, con un acento neoyorquino y una voz de barítono) y su hija Albertine (también interpretada por Raffey Cassidy).

La frase Vox Lux proviene del latín y significa “voz de luz”. Este podría ser el título de una ópera y crea las expectativas de algo celestial (incluso el nombre de la protagonista forma parte de lo que la cinta está haciendo). Con este título, el chiste principal de la película está completo, y es un chiste particularmente negro.Estéticamente, la película está creada para mantener al público en desapego en lo que explora lo que es ser una persona famosa en el Siglo XXI; y como extra, Corbet presenta su filme de maneras a las que no estamos acostumbrados, incluyendo una secuencia de créditos principales que se parece a lo que vemos al final de una película.

Todo esto se junta para crear una visión intransigente; de esas que no todos apreciarán en el cine, pero que son exploraciones únicas de algún aspecto de la condición humana.

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