En esta edición Olga Elizabeth Rodríguez Luna, bailarina con más de 30 años de experiencia; fundadora del Ballet Clásico de Vanguardia en Amberes, Bélgica y Primera bailarina del TCUNAM platica con Cristina

CUÉNTANOS ¿CÓMO SIENDO DE TABASCO, LLEGAS A LA ESCUELA NACIONAL DE DANZA CLÁSICA DEL INBA?

-Empecé mis clases de ballet en Tabasco con la maestra Bibi Barragán Gaytán. Estuve con ella un periodo de 6 meses más o menos. Amigos nuestros, ven en mi la facilidad y condiciones para  bailar profesionalmente y mis papás deciden traerme  a la Ciudad de Mexico a la ENDC.

Presento el examen de admisión con una maestra que me dice que no tenía las condiciones para bailar y que esto, no es para mí. Al escucharla, la secretaria nos dice que no nos desanimemos y nos manda con Ana del Castillo en Coyoacán.

Esta maestra al verme felicita a mis padres y les dice que tengo grandes cualidades para bailar. Me ofrece una beca en su escuela y así inició mi formación lunes a sábado de 4 a 9 de la noche.

¿QUIÉN SE QUEDA CONTIGO EN LA CIUDAD DE MÉXICO?

-Ana del Castillo me consigue a una familia con la que me podía quedar y que hasta la fecha recuerdo con mucho cariño. Se trata de la familia Mediavilla Kent quienes entendían perfecto mis horarios porque su hija Alida  también estudiaba con la maestra Del Castillo. Hoy Alida es una excelente maestra de ballet y fotógrafa.

Antes de cumplir mi primer año de formación, Thalía Mara habla con mis padres y les dice que tiene una beca para que yo continúe mis estudios en la Ciudad de Nueva York. Pero a mis 16 años, no quería irme más lejos de mis padres y desistí.

Entonces las maestras Lourdes Treviño y Mirna Villanueva me piden que vaya nuevamente a presentar el examen de admisión a la ENDC pero ésta vez entre el jurado estaban la maestra Eva María Ortiz, Carola Montiel+, Roberto Sanchez +, Francisco Martínez+ y Silvia Ramírez. Al verme me admiten en la escuela, colocándome en quinto año de la carrera (en esa época eran 8 años de carrera)

ENTONCES, ¿HICISTE TU CARRERA EN MENOS TIEMPO?

-Así es.

¿QUÉ TE MOTIVO PARA IRTE  A CANADÁ?

-En el último año de la carrera me doy cuenta que me gusta mucho la coreografía y el  neoclásico. Al escuchar hablar de los coreógrafos canadienses Fernand Naulf y de James Kudelka me nace la inquietud de irme a Canadá para poder empezar un trabajo corporal y adentrarme en el estilo neoclásico.

Cuando llego a Canadá hago la audición en la compañía de Los Grandes Ballets  Canadienses  (en Montreal) y me dan el contrato. A la par trabajo en la Escuela Superior de Quebec bailando para universidades y escuelas. Además por las noches estudiaba un posgrado en danza en la Escuela Mundial de Canadá.

Más adelante me interese por el trabajo de Maurice Bejart  y decido viajar  a Bélgica en donde me quedé más o menos una año en la escuela de Mudra y bailé con diferentes compañías. También empecé a hacer mis propias coreografías.

¿CUÁNDO Y POR QUÉ DECIDES REGRESAR A MEXICO?

-Fue en 1992 cuando representé a Bélgica en el Festival Internacional de Camagüey bailando el Pas de Deux de Don Quijote con el primer bailarín Víctor Carnesolta. Ahí al ver a la Compañía Nacional de Danza de México  sentí mucha nostalgia por mi país y mi familia y decidí  regresar a compartir con mi gente lo mucho que con tanto amor aprendí.

Hice la audición en la CND pero en ese momento sólo ofrecían contratos para cuerpo de baile que ya no era mi rango.

Más adelante fui a una función del Taller Coreográfico de la UNAM y me gustó lo que vi. Conseguí el teléfono de la maestra Gloria Contreras, le llamé y me sorprendió cuando al presentarme me dijo que había escuchado mucho de mí y de mi trabajo. Que estaba interesada en que yo trabajara en su compañía. Al verme, me ofreció un contrato y externó su deseo de que yo fuera un pilar en el Taller, lo cual me llenó de emoción. Sé que tomar ese contrato ha sido una de las mejores decisiones en mi carrera.

¿CÓMO FUE TRABAJAR BAJO LA DIRECCIÓN DE LA MAESTRA GLORIA CONTRERAS?

-Como bien sabes, porque también bailaste en su compañía, al principio, no fue fácil. Un poco por el tipo de formación que yo traía. Estaba acostumbrada a otro tipo de trabajo.

Con la maestra Gloria hacíamos funciones de casi dos horas y media cada semana con un ballet diferente. Teníamos que bailar durante las temporadas lo más que se pudiera de su gran repertorio que consta de aproximadamente 180 coreografías.

Eran como 150 funciones al año sin contar las giras y conferencias. Gracias a ese ritmo de trabajo hoy tengo la condición física de la que disfruto. ¡Son ya 25 años que llevo bailando en ésta compañía!

Bailábamos mucho con la maestra Gloria pero ella siempre procuró que las condiciones para sus bailarines fueran las óptimas, como los pisos, para siempre proteger las cargas en el cuerpo músculo esquelético.

Tú sabes por tu formación que el trabajo en el extranjero es muy distinto y no sólo te mantienes con una clase de ballet al día, necesitas como bailarín buscar otras opciones para mantenerte realmente en forma. Una de mis preocupaciones al quedarme en México era esa y al comentárselo a la maestra Gloria, me entendió perfecto (después de ella haber trabajado con Balanchine en NYC) y me llevó contigo a conocer GYROTONIC, éste sistema maravilloso que tuviste a bien traer a Mexico hace ya 26 años. Ella también se entrenaba diario contigo. Solo así, puedes mantener el cuerpo en un estado óptimo para bailar.

CUENTANOS ¿CÓMO LOGRAS MANTENERTE EN ESTA CARRERA CON EL MÍNIMO DE LESIONES? ESO ES CASI IMPOSIBLE EN ESTA PROFESION…

-Dios me dio un cuerpo privilegiado.

Por la experiencia que tengo, he aprendido a cuidar mi cuerpo tanto en alineación como físicamente,  justo por conocer la importancia de saber escuchar a tu cuerpo. Cuando hay dolor, es un indicativo de que algo no está bien. Sabemos que cualquier actividad física tiene un riesgo. Una ampolla en el pie, es un indicador de que  hay que checar puntos de apoyo, por ejemplo.

ENTONCES ¿QUÉ HACES ADEMÁS DE TU CLASE DE BALLET Y GYROTONIC?

-Estudio mi cuerpo para saber desbloquear cadenas musculares y poder optimizar el trabajo físico con menos esfuerzo.

El ballet, es muy celoso y si eres profesional no dejas de mantenerte en forma hasta en vacaciones. Se vale cambiar de actividad para seguir fortaleciendo y alineando. Es un trabajo que nunca termina. En estos tiempos la gente quiere ver el resultado rápido sin importar como lo obtienen y eso a la larga tiene un alto precio que acortará tu carrera. Como diría mi gran amigo y maestro Philip Beamish+  ¨menos, es más¨.

¿CÓMO LOGRASTE LLEGAR A DAR CONFERENCIAS PARA UNA MARCA DE ZAPATILLAS DE PUNTAS INTERNACIONAL DE TANTO PRESTIGIO EN NUESTRO PAÍS?

-Empecé un trabajo de investigación con el doctor David Torres Silva+  enfocado al trabajo tan complejo en puntas. Cuando la representante de esta marca de zapatillas en México se enteró de nuestro trabajo nos invitó a dar conferencias a estudiantes y profesores de danza. Ha sido una experiencia muy enriquecedora.

SÉ QUE HAS RECIBIDO MUCHOS PREMIOS PERO ME GUSTARÍA QUE NOS PLATICARAS DE UNO EN ESPECIAL. EL PREMIO ÁRBOL DE LA VIDA QUE OTORGA LA UNESCO…

Este premio lo recibí el 8 de marzo del 2016 y fue una gran sorpresa para mí tanto la entrega del premio, como el darme cuenta de que nunca sabes para quién estás bailando, o quién puede estar evaluando tu trabajo entre el público. Fue justo en una de las funciones del TCUNAM que me vieron  personas de la UNESCO  y sin saberlo entré  en una terna de evaluación para ver si cumplía con los requerimientos y la calidad de trabajo que ellos buscan para la entrega de éste premio. Fue muy emotivo.

¿ALGO QUE TE GUSTARIA AGREGAR?

-Sí, que nadie te diga que no puedes llegar o continuar. La constancia y el trabajo de fidelidad y respeto con tu cuerpo te puede llevar lejos y por largo tiempo. Y gracias querida Cristy por permitirme compartir un poco de mi camino por la danza.

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