“Se trata de obras emblemáticas. Fueron un éxito en su estreno, y continúan, fuertes, representativas. Son clásicos que los jóvenes deben conocer”: Cecilia Lugo.

Desde el Salón de Danza de la Dirección de Danza UNAM, un concierto en movimiento, para cualquier festival de excelencia en el mundo

Extraordinaria de principio a fin. De fuerza que arrasa y colmada de belleza, fue la función de Danza Capital, que se bailó en el Salón de Danza de la Dirección de Danza, UNAM.

Memoria de los 80,s (…3 danzas que marcaron época) corrió con fuerza de huracán, pero también con la nobleza de las obras que fueron creadas desde el rigor, desde el profesionalismo y sin duda desde la pasión.

Cecilia Lugo, a la cabeza de Danza Capital, compañía que nace bajo el signo de la educación y de la profesionalización de la danza, se ha dado a la tarea de crear un espacio para jóvenes egresados de escuelas especializadas, pero fundamentalmente de la Escuela de Danza Contemporánea del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

Marco Antonio Silva, Silvia Unzueta y Bernardo Benítez, se dieron a la tarea de regresar a la vida, tres piezas que se encontraban dormitando en la historia de la danza mexicana. Sus estrenos, que datan de hace 35 y 30 años fueron celebrados. Las carreras de sus autores, con las acostumbradas altas y subidas de mareas, se mantuvieron sin embargo en ascenso. Todos plenos en la actualidad, todos reconocidos.

Muy diferentes entre si. Muy claros cada uno en su estilo y motivaciones.

Se trata de obras que se encuentran también en la memoria y en el corazón de personas que han permanecido a través de tres decenas de años; atravesado terremotos; sobrellevado políticas no siempre favorecedoras al desarrollo de las artes …y al lastre que puede traer el olvido

Cual Lázaros resucitados, las obras convocadas, despertaron. El vehículo de sus creaciones se transmitieron a través de los cuerpos de piel y sangre joven que forman el sólido grupo de La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México: Danza Capital.

Marco Antonio Silva, el hombre que no le calza una sola etiqueta.

El nombre de Silva no admite títulos que lo sujeten a una disciplina. Teatro, danza, cine, folklore, comedia musical han sido su medio. Artista que no tiene varillas de hierro, ni cercas que lo detengan. En 1986 con la experiencia fresca de una estancia en Alemania, que lo marcó, estrenó Campeones (…detrás del espejo) un 16 de julio de 1986.

Marco Antonio, construyó con ojo y tino de francotirador. En sus Campeones, un grupo humano investidos de un repetitivo catálogo de movimientos y gestos, expresan con fuerza, la invalidez y la gravedad que genera la desesperanza. Campeones sin corona, sin laureles.

“Un pueblo feliz no necesita héroes” dijo Bertold Brecht. Y Silva acota,” pero México no es un pueblo feliz.” ¿30 años han modificado la situación? La vigencia es contundente.

En Campeones Marco Antonio con trazos rápidos y firmes elabora una amplia gama de movimientos, que incluyen caídas, saltos, giros. Expresiones intensas, golpeadoras. El grupo de cuatro varones y cuatro mujeres, se mueven en sus grupos, o interactúan. Hay duetos, cuartetos y danzas de grupo. Danza difícil de ejecutar, dónde técnica y precisión van de la mano. El timing y la estructura dramática logran unir una serie de momentos de intensidad por momentos sobrecogedores. A pesar de la unidad, el coreógrafo logra hacer sentir que se trata de un espacio en el que reina la incomunicación. Hay desesperanza rabia, aunque kinético y persuasivo. Y por lo tanto bello.

Un acierto. Un clásico instantáneo. Hace 30 años no lo sabíamos.

En los pliegues de la intimidad: Silvia Unzueta un Oasis del expresionismo.

Danza Teatro era la corriente más fuerte en los años ochentas. Alemania, era el centro del expresionismo. En la teatralización y el drama que lo caracteriza hay una veta muy afín con nuestro temperamento. De ahí que rápidamente México se acomodó a su estilo. Las obras con el sello “realista”, en donde los intérpretes se visten y se mueven como un ciudadano en su cotidianidad, poblaron los foros.

Silvia Unzueta, bailarina y coreógrafa incipiente, mostró su faceta de creadora. Era el año de 1986. Ballet Independiente bajo la dirección de Raúl Flores Canelo, era su plataforma.

El Palacio de Bellas Artes, recibió a la joven artista. Ahí bajo el signo de la teatralidad, se estrenó Oasis. Sus protagonistas tres mujeres y dos varones, se aman, discuten. Hay violencia, discusiones que aunque en silencio, uno logra sentir los gritos y la locura que generan los desencuentros. El amor, la pasión, los celos todo unido frente a la necesidad de controlar. Tal vez bajo el aliento se encuentre la promesa callada de orgasmos reprimidos, de caricias que cortan el aliento, que rasgan la piel.

Hay agua que purifica, mientras corre por la piel desnuda: senos, pantorrillas, cuellos, rostros. Vestidos que se adhieren transparentes. Y con todo ello, la dulzura que dan la paz, la armonía y el perdón.

Una obra en donde la poesía visual y la abstracción, se ensamblan a la perfección con el realismo de la teatralidad expresionista. Una pieza equilibrada, plena en símbolos y de ejecución brillante.

Bernardo Benítez, explosión de movimiento en libertad.

En la terna de espléndidos autores, Bernardo Benítez, ha colocado el acento en el juego en donde la forma por la forma, es el medio y el objetivo.

En Kinéticas, pieza estrenada en el Palacio de Bellas Artes en 1981, los cuerpos de los bailarines, se convierten en chorros de energía: saltan, atraviesan el escenario, lo llenan de precisión, de intensidad dinámica. Ocho cuerpos enfundados en mallas azul eléctrico, se mueven formando uno solo, o se alternan en cuartetos y duetos. Cómo un maratón de partículas saltarines, se unifican al compás de músicas diversas: líricas por momentos, o percutidas, llenas de ritmo en otras. Sólo cuerpos muy entrenados y calibrados para alto rendimiento logran la proeza de concluir airados, semejante travesía.

En suma, un contexto festivo, donde los bailarines logran contagiar y asombrar al público del foro íntimo del Salón de Ensayos de la UNAM.

La carrera de Benítez, autor de un sin número de obras; profesional con un historial en donde la enseñanza y la dirección han sido parte de su trayectoria.

Una vez más en esta trilogía, el autor de Kinéticas pone de manifiesto la amplitud de su sensibilidad, en la que se asienta uno de los caracteres más distintivos de sus coreografías: la musicalidad que todas ellas transpiran con facilidad y brillo.

Función de gala en el íntimo espacio del Salón de Danza de la UNAM.

El tiempo que todo lo olvida, sabe sin embargo reconocer valores universales; así como lo que ha representado en su momento histórico. Avances y pasos en el quehacer de un movimiento, por breve o monumental que este haya sido. Hay muchos espíritus creativos, artistas y personas que desde un cargo público han tenido la intuición y la fe en un proyecto como el de Danza Capital.

El tiempo lo sabe. Hace una caravana, y respetuoso se detiene. Mientras, el público tomado por sorpresa, aplaude conmovido.

¡Celebra!

Danza Capital. Dirección Artística, Cecilia Lugo. Asistente de Dirección Elisa Rodríguez; Asistente de Dirección y Regisseur, Guadalupe Acosta. Diseño de Iluminación Jésica Elizondo. Diseño y realización de Vestuario Joel Ruiz.

Intérpretes: Alexis Cruz, Yaeli Estrada, Alberto González, Xanath Jaimes, José Ortiz, Gabriela Puebla, Carmen Ruiz, Erik Zaragoza.

Aquí para más información de horarios y días

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