Bailarina en la Compañía Nacional de Danza, egresada de la Licenciatura en Creación literaria por Casa Lamm y creadora del blog Cuerpos con voz, esta artista combina la profesión de la danza con la de la poesía y presenta su primera publicación oficial: Junto al Delirio, una antología de poemas que abordan un tema siempre inherente al ser humano: la imposibilidad. En esta entrevista comparte cómo combina su profesión de bailarina con la de escritora; es decir, cómo escribe poemas sobre danza y cómo crea danza inspirada en la poesía.

Foto: Mariana Torrez Araisa

¿Sonia, empezaste en la danza desde muy pequeña, pero ¿en qué etapa de tu vida tuviste un primer acercamiento a la literatura?
Casualmente descubrí el mundo de la literatura primero que el de la danza. Empecé a escribir muy pequeña, vengo de una familia de artistas. Mi mamá es pintora, mis primos, mi abuela y mi hermano siempre bailaron y yo, siendo la más joven, pasé mucho tiempo esperándolos afuera de sus clases de piano, de ballet y de pintura y, para entretenerme, me daban hojas y plumas, así que, sin tener sentido de lo que era la literatura, empecé a escribir. Tendría cinco o seis años.

¿Hay algún recuerdo de esa época que tus papás hayan compartido contigo o algún texto que escribiste cuando eras una niña?
¡Sí! Hace unos años mi mamá me enseñó una caja llena de todas las cosas que escribí, eran manteles del Vips o servilletas rayadas, todavía existe la evidencia. Es curioso, yo era muy niña, pero era una época oscura en mi vida. Mis papás estaban teniendo muchos problemas y creo que por eso escribía mucho sobre la soledad y el desamor como si reamente supiera de esos temas; no tenía idea, simplemente escribía lo que sentía.

Tiene sentido que más adelante hayas decidido estudiar creación literaria, ¿cómo compaginaste esta carrera universitaria con tu profesión de bailarina en la CND?
Creo que trabajar y estudiar siempre es muy demandante. Yo logré terminar la carrera de literatura porque realmente tenía la vocación de escribir, quería aprender a hacerlo de una manera profesional y tener buenas bases. Fue complicado en cuestión de tiempos, pero lo disfruté mucho.

¿Fue durante esos años que te inclinaste por la poesía o eso viene también por vocación natural?
Sin que yo lo supiera, esos textos que escribía cuando era niña eran versos. Desde el principio de la carrera descubrí que la poesía era mi estilo y, aunque a veces también escribo micro relatos o cuentos, la poesía siempre ha sido y será mi género.

Escribir sobre danza ha sido algo que surgió naturalmente al ser bailarina.  Si no lo fueras, ¿la danza tendría algo que te provocaría escribir?
Fue inevitable escribir sobre danza, pero también lo hubiera hecho desde el punto de vista de espectadora. Como te conté antes, siempre he vivido rodeada de bailarines y sé que de alguna manera hubiera estado cerca de la danza y escribiría de ella de algún modo.
La danza y la literatura tienen para mí una relación muy estrecha. Desde que empecé a bailar profesionalmente lo que escribo se transformó, se volvió mucho más corporal: hablo mucho del cuerpo, de lo físico, del movimiento, de las sensaciones; mi poesía se volvió más visual. Ese contacto tan directo muchas veces hace que bailar me provoque escribir y escribir me ha hecho querer crear movimiento, hacer coreografías. Siempre he tenido muy claro que además de bailarina quiero ser escritora. Me tomé muy en serio la carrera y lo que escribo; siempre estoy pensando como crear cosas y plasmarlas en papel.

Foto: Juan Rodrigo Becerra Acosta

Y, hablando de estas creaciones, recientemente presentaste una coreografía titulada Los insaciables en la Jornada de coreógrafos de la Compañía Nacional de Danza, basada en uno de tus poemas.
Sí, esta coreografía la trabajé con Alexander Mitiaev, también bailarín de la compañía, a raíz de que él leyó el poema y sugirió el título. Los insaciables tiene un movimiento más contemporáneo y habla de quererlo todo, de comerte el mundo. Para la música utilizamos dos piezas de Radiohead: Nude y 15 step.

Junto al delirio es tu primer libro (aunque ya habías participado en una antología antes). ¿Qué poemas elegiste para darle forma?  
Junto al delirio ha sido un proceso largo porque son muchos poemas. Es una compilación de lo que he escrito a lo largo de varios años, pero con un hilo conductor específico: la imposibilidad, esa sensación que tenemos los artistas y todos los seres humanos en general. Siempre queremos alcanzar algo que parece imposible. Además, me gusta mucho la poesía erótica que no es explícita, que es tenue. Me gusta el tema de la sensualidad corporal, que también está relacionada con la danza. Este es el tema de fondo del poemario, combinado además con el amor, el desamor y esta ciudad como personajes.

¿Cómo es Sonia como escritora, cuál es tu proceso para escribir?
Escribo en cualquier lado, así lo aprendí de niña y ahora de adulto me pasa lo mismo. Estoy en el tráfico o haciendo clase de ballet y se me viene a la cabeza un verso o pienso en un tema que quiero desarrollar. Muchas veces la gente con la que platico me cuenta historias que me detonan ideas para formar versos o estructurar poemas, no funciono muy bien sentándome a escribir; yo escribo donde sea y a la hora que sea. A veces temo que se me olviden las ideas y las apunto en una hoja o en el teléfono. Escribir ya es parte de mi día a día.

¿Qué tanto pules un poema antes de decidir publicarlo?
 Depende de él, a veces lo dejó tal cual salió y muchas otras lo cambio todo, aunque siempre procuro soltarlo  sin tanta edición. Tengo amigos editores y escritores que a veces me hacen sugerencias; en ocasiones es bueno un punto de vista externo.

 ¿A qué poetas admiras y por qué?
A muchos, pero en esta época de mi vida, Josefa Parra es mi perdición. Ella es una poetisa española que me encanta y que ejerce una  gran influencia en lo que escribo, su poesía es muy erótica y sus mismos versos a veces me invitan a escribir algo.
Cristina Peri Rossi, que fue siempre el amor de Cortázar, también escribe precioso. Me gustan de igual forma autores no tan poéticos como Paul Auster o Coetzee, que con sus historias densas o trágicas me provocan escribir.

¿En qué momento de cada una de tus dos carreras estás hoy? ¿Qué más quieres hacer?
En la danza he pasado ya varios años, llevo más de diez en la Compañía Nacional, se que puedo bailar unos años más pero no me queda toda la carrera por delante así que lo que procuro en este momento es disfrutar, dar lo mejor de mi, pero bailar sin temor. Si no se disfruta, la carrera de la danza puede volverse una tortura. Y en la escritura me pasa al revés, apenas empiezo. Es curioso, de una profesión estoy intentando hacer la transición para salir y de la otra para entrar; una es muy corta, la otra es longeva y creo que esa es una buena combinación.

Sonia Jiménez escribe en el blog Cuerpos con voz

Junto al delirio se puede adquirir aquí

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