Temporada de danza en el Palacio de Bellas Artes. Nueve compañías nueve visones, nueve riesgos escénicos.

Con algunos pasos “para adelante y otros pasos para atrás” avanza —tropezones y aciertos de por medio— nueve compañías de experimentados coreógrafos. Todos representativos de la danza de nuestra época. Todos, de alguna forma SON nuestro tiempo. La diversidad es el sello, pero comparten características. Su parecido brota de la inconformidad, sus negaciones y sus disonancias. Hombres y mujeres que yo diría han sabido reírse del mundo y en ocasiones de sí mismos. Comprometidos socialmente algunos, Otros más inclinados a la introspección existencial. En algunos, la ruptura estética ha sido un abrazo y el sarcasmo una coincidencia. El público, mayoritariamente joven se reconoce en ellos, aunque tal vez no siempre los comprendan.

Bajo la Coordinación Nacional de Danza del INBA y tras un reñido proceso de selección, nueve compañías fueron las elegidas: VSS Compañía de Danza, Barro Rojo, Asaltodiario, Fóramen M Ballet, ASY\El Teatro de Movimiento, Quiatora Monorriel, Antares Danza Contemporánea y A Poc A Poc.

En mi opinion, hay omisiones importantes. Pero todos los que están son importantes.

Antares, en su 30 aniversario, sube al foro con su nueva obra Los Descalzos.

Para mi Antares es un verdadero y contundente punto y aparte. Su director artístico, Miguel Mancillas —coreógrafo imprescindible— es un referente en el escenario nacional de la danza. Bailarín de esos que rompen reglas; coreógrafo formal, aventurero, o suicida Es un trueno. Y muy seguido un francotirador. En lo personal no siempre estoy segura con lo que me voy a encontrar. Y me encanta. Se ajusta como guante de molde a esa parte de aventura y de atracción al vacío que todos llevamos.  Esa parte que se dispara por los terrenos de la experimentación con la soltura y desparpajo —y contradictoriamente con rigor de militar—, de quien tiene por lema avanzar.

Por eso me emociona que Antares se encuentre próximo a presentarse en el Palacio de Bellas Artes, cuyo foro es un escaparate que maximiza tanto los aciertos como las creaciones fallidas: ilumina, agiganta. Es una aventura, un honor. Reto y regocijo.

Antares con su director artístico a la cabeza, celebra 30 años de vida; 30 años de promover como un dinamo imparable, cualquier actividad relacionada con la danza. Promover, extender, inquietar, incitar son verbos que la definen. Con sede en el desierto, en la capital sonorense, tierra  donde la temperatura alcanza 50 grados durante el largo periodo de verano, Antares se mueve. Sus audacias coreográficas son una bocanada, una oleada de aire nuevo; un turbo fresco, en el panorama de la danza. 

Es una invitación a asistir. ¿Qué tal si el blanco mármol de nuestro teatro mayor empieza a deshielarse?

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