Detrás de estos rostros, portadas de libros, gráficas y pinturas existe una historia de terror y muerte que inició en los años sesenta en una Universidad de Perú. Una historia que se repite una y otra vez en los países de Latinoamérica.Cuando Abimael Guzmán fundó el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, es muy posible que su objetivo inicial estuviera marcado por el deseo de volver a los orígenes de la cultura tradicional de su pueblo, rechazando todo lo que viniera del exterior.

Es muy posible. Lo real es que la historia, que ya ha sido escrita, señala que durante ese período (1980 y 2000), perdieron la vida más de 31 mil personas, entre campesinos, civiles y militares. La mayoría de las víctimas han sido atribuidas a Sendero Luminoso.

 Memorias de la Ira, hace una remembranza de estos hechos a través de 31 tablas creadas por la comunidad Sarhua, una de las que registraron el mayor índice de violencia en aquellos años.

Se trata de obras pintadas a manera de exvotos donde se representan las vejaciones sufridas por esta población. Piezas que se presentan por vez primera ya que estuvieron resguardadas en Estados Unidos y en 2016 fueron donadas a Perú.

País en el que desafortunadamente no se han expuesto, como comenta Sharon Lerner, curadora de la muestra, porque incluso a principios de este año fueron sometidas a investigación por supuesta incitación al terrorismo.

“Las tablas salieron del país en los años noventa y fueron recogidas por una asociación civil en Estados Unidos. Hace dos años decidieron donarlas al Museo de Arte de Lima (Mali) pero en el momento en que las importamos, un agente de la aduana vio las iconografías con las banderitas de la hoz con el martillo y pensó que era una apología del senderismo, entonces las detuvieron. Pero cuando investigaron se dieron cuenta que en realidad eran antiterroristas”.

El ingreso de los militares a Sarhua, la llegada de los senderistas, la destrucción de sus hogares, los ajusticiamientos, el reclutamiento de jóvenes, la imposición de desfilar con armas, el exilio y los asesinatos, son algunas historias que se narran en las tablas.

“Retratan la confusión de la comunidad respecto a quién es el culpable de la violencia que vivieron. La crónica que retratan estas 31 tablas se titulan Piraq Causa, dos palabras en quechua que significan ¿quién es causante?”.

La exposición incluye otras piezas simbólicas entre obra gráfica, video y fotografías, como la película UNSCH/ Pikimachay de Armando Andrade Tudela, un video que ausculta los espacios de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga – escenario del surgimiento de Sendero Luminoso.

O imágenes que desafortunadamente en México tocan heridas muy recientes, como Gente evaporada de Eduardo Villanes que hace referencia a la desaparición de nueve estudiantes y un profesor de una universidad pública cuyos restos fueron devueltos en cajas de leche evaporada de la marca Gloria.MEMORIAS DE LA IRA. ARTE Y VIOLENCIA EN LA COLECCIÓN DEL MUSEO DE ARTE DE LIMA (MALI). Museo de Arte Carrillo Gil, avenida Revolución 1608, San Ángel, 8647-5450. Martes a domingo, 10:00 a 18:00. Admisión $45, descuento a estudiantes, maestros y afiliados al Inapam, domingo y días festivos entrada gratuita. Visitas guiadas previa cita Ext. 113, lunes a viernes 10:00 a 18:00 horas. * Acceso para silla de ruedas. (Sur).

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