Esmeralda vive en el Estado de México y sólo tiene agua dos días a la semana. Ernesto vive en la Ciudad de México y únicamente cuenta con el líqudio, por las mañanas. Celestina, vive en Michoacán y dice que en su casa “cortan el agua muy seguido y a veces no logramos juntar la suficiente”. Estas son algunas de las situaciones que mucha gente vive desde hace años a lo largo de la República Mexicana.

Recientes noticias dieron a conocer que en Ciudad del Cabo en Sudáfrica a partir de este abril, la gente tendrá restringido el consumo de agua a 50 litros por persona, la mitad del consumo estimado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tan sólo para una ducha de cinco minutos.

Eso que parece tan distante para los mexicanos, no lo es. La capital del país, ya se encuentra entre las 11 ciudades con mayores problemas de abasto. Las causas: concentran una gran cantidad de población, son ciudades con concentración de industria, muy urbanizadas, tienen problemas de infraestructura para abasto o problemas de agua contaminada y han sido escenarios de condiciones climáticas extremas.

 La ciudad de México importa hasta 40% del agua de fuentes distantes y no tiene infraestructura para reciclaje, además de que un 30% del agua que se desperdicia se debe a las fugas de la red hidráulica “por tomas mal diseñadas, que no se les da mantenimiento, llaves que no cierran bien, un “problema hormiga” que se suma por los millones de habitantes”, comenta Jesús Mendoza Álvarez, subdirector de radio y TV de Conacyt.

Por eso es que exposiciones como Tan claro como el agua, que se presenta actualmente en el Museo Interactivo de Economía cobran importancia porque al ser visitado por los niños pero también por sus padres contribuyen a generar conciencia de las medidas que cada uno debe tomar pues el cuidado del agua no es sólo responsabilidad de un gobierno.

“Toda política pública debe partir de los distritos y los municipios y deben estar basadas en el conocimiento científico y tecnológico. En el caso del desperdicio del agua, hace dos meses el Instituto de Ingeniería de la UNAM desarrolló un proyecto en el que, mediante detectores digitales, pueden encontrarse los puntos donde se desperdicia el agua logrando una reducción en un porcentaje significativo”, abundó el representante de Conacyt,

En Tan claro como el agua, los interactivos son fundamentales porque a partir de situaciones cotidianas como: lavarse la boca, bañarse, lavarse las manos, lavar la ropa, guisar o beber agua, se enfrenta al público a su gasto promedio por día.

Durante los juegos descubriremos qué tan conscientes estamos de esta problemática. Y hacerlo puede marcar la diferencia para Esmeralda, María y Ernesto.

TAN CLARO COMO EL AGUA. BIENESTAR Y ECONOMÍA. Museo Interactivo de Economía, Tacuba 17, Centro Histórico, 5130-4600. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $65; estudiantes y maestros $55. (CENTRO)

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