Hace unos 3 mil 800 años, los oaxaqueños comenzaron a descubrir las cualidades del barro como un material importante para mejorar sus tareas diarias. Iniciadas en su adolescencia temprana, las alfareras por varias generaciones han legado su conocimiento a miembros dentro de la comunidad; así las tradiciones se enseñan, las técnicas se refinan y la variedad de objetos se expande.

Sin embargo, a pesar de las enormes cualidades que ofrece el barro, no sólo para su producción, sino para su uso en la vida cotidiana –“la comida queda más sabrosa”, dirían las abuelas– su consumo ha disminuido afectando a las comunidades alfareras del país.

Revalorar estas características es uno de los objetivos de la exposición Barro y fuego. Arte de la alfarería en Oaxaca, que se presente en las salas del Museo Franz Mayer.

Durante el recorrido se puede apreciar que el guion museográfico va más allá de presentar sólo ollas y comales para analizar de frente al futuro inmediato los beneficios de reactivar ese mercado olvidado o dejado sólo para el turismo.

Armando Pérez de la comunidad de San Bartolo Coyotepec, la tierra del barro negro, uno de los expositores comenta que la situación por la que están atravesando los alfareros se debe a la aparición del plástico y el aluminio.

“Antes todo mundo utilizaba una vasija de barro para las actividades cotidianas: lavar ropa, colar semillas, pero con la llegada del aluminio, nadie te compra un colador o una vasija, a menos que sea un coleccionista. Y eso ha dado al traste con los pueblos alfareros y no creo que nada más de Oaxaca sino de todo el país.

“Actualmente lo que hacemos son cosas decorativas más que utilitarias. Es una guerra muy desigual con el plástico y el aluminio. El otro problema es que los jóvenes que han perdido el interés por la tradición, porque están más interesados en la tecnología. Eso complica la enseñanza del oficio a nuestros hijos, pero depende de nosotros que no se aparten de la tradición”.

En la exposición que ya se ha presentado en varios países de Europa, participan alrededor de 75 familias de más de 35 pueblos alfareros en Oaxaca y de algunas zonas de Guerrero y Puebla. Comunidades con las que la Asociación Civil Innovando la Tradición, ha venido trabajando para, en palabras de su director Diego Mier y Terán, “abrir nuevos caminos donde el barro no ha estado y que se entienda de otras maneras”.

La muestra destaca un patrimonio vivo a través de las diversas técnicas utilizadas en cada pieza: bruñido, esmaltado, engobes, rayados, pero sobre todo la importancia del equilibrio ambiental en su elaboración, uso y desecho.

 BARRO Y FUEGO. ARTE DE LA ALFARERÍA EN OAXACA. Museo Franz Mayer, avenida Hidalgo 45, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico. Martes a domingo, 9:00 a 17:00 horas. Cierra 8 de julio. (Centro)

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