Omar Barquet y Raúl Cordero, son dos creadores caribeños, uno de Chetumal, México y el otro de La Habana, Cuba; exponentes del arte contemporáneo que buscan generar en su público la reflexión y el cuestionamiento del arte de hoy. Actualmente presentan en el Antiguo Palacio de la Escuela de Medicina Placebo, exposición que juega con el significado de esta palabra.

Cordero es autor de tres pinturas de gran formato que hacen alusión al uso actual del edificio. “El título, comenta, es una reflexión sobre la función del arte. Mucha gente dice que es un componente que alivia la vida y puede curar cosas. Nosotros solo sabemos que no podemos vivir sin hacerlo y traído a este contexto (el antiguo palacio de la inquisición) es lo mismo que una medicina.

“Un placebo es cuando alguien te dice ‘tómate esto que te va a mejorar’ y tú crees que es así. O como en el arte -sobre todo el contemporáneo-, que te dicen mira esto es una obra de arte y lo aceptas y lo admiras sin cuestionarte más allá. Hay un paralelo entre esas dos cosas porque el arte puede ser un placebo”.

Por su parte Omar creó tres instalaciones que hacen referencia al oscuro pasado del recinto. “Es una exposición en diálogo entre Raúl y yo, nos cuenta el artista, un diálogo que inicio primero entre nuestro trabajo; en la forma en que cada uno entiende la pintura, la imagen, los lenguajes, y los medios que usamos.

“A la hora de integrar un proyecto con la historia que tiene este lugar y toda la carga que tiene, más la idea de la medicina; pensamos que había una ironía en la forma en que a veces creemos que el arte puede sanar y que además hay una moda de que los artistas deben contextualizar su trabajo todo el tiempo con base en los lugares donde exponen.

“Nosotros lo quisimos hacer muy sutil. Incluso algunas de las obras están como en desfase con el lugar. Porque lo que buscamos es invitar al espectador a que encuentre la relación conforme recorre la muestra.
¿Crees que el arte puede sanar a la sociedad?

Sí y no. Sanar es un proceso de compromiso personal, de voluntad y de llevar una disciplina, sea cual sea el camino que elijas. Y cualquier cosa que implique un desarrollo, hasta de cicatrización, es un proceso de tiempo, una disciplina, y el arte también lo es. Desde mi punto de vista personal, a nivel psicológico y terapéutico la práctica de hacer arte es supersanadora. Pero tampoco creo en la utopía de que ver arte transforme a la sociedad, aunque si le otorga posibilidades de ver las cosas de forma diferente.

Apoyados por el equipo del Palacio de Medicina, los creadores realizaron el montaje y la selección de obra, apenas asesorados por un curador. “A nosotros lo que nos importa es hacer arte”, comenta Raúl, “muchas veces los curadores son los que crean los proyectos, y eso para mí es cuestionable porque hay momentos y situaciones donde el papel del curador está justificado pero si ya lo vemos como una presencia omnipotente, totalmente necesaria pues más pareciera que el arte está enfermo”.

Omar comenta que por eso más allá de una curaduría, en su montaje hubo un diálogo con el curador “queríamos que fuera muy libre. No que llegara y determinara, sino que fungiera más como un testigo”.

ANTIGUO PALACIO DE LA ESCUELA DE MEDICINA, República de Brasil 33 esquina República de Venezuela, Centro Histórico (Metro Zócalo), 5623-3123. Lunes a domingo, 9:00 a 18:00 horas. (Centro)

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