Las calles oscuras y desiertas abundan en sus imágenes. Apenas transitadas por uno que otro personaje de la noche. Así fueron inmortalizados criminales, chulos y prostitutas; personajes de un universo en que él mismo veía satisfecho su propio placer mientras fumaba un cigarro: hacer fotografía.

Su nombre era Gyula Halász pero era más conocido como Brassaï, y fue músico, dibujante, cineasta, escultor y escritor. Las escenas de París de noche en los años treinta, son apenas una parte de la temática que el artista abordó en su trayectoria como fotógrafo.

Así describiría alguna vez su pasión por París.

“Estaba ansioso por penetrar en ese otro mundo, este mundo de las periferias, el mundo secreto, siniestro, de los mafiosos, los marginados, maleantes, los padrotes, las prostitutas, los drogadictos, los homosexuales. Equivocado o no, yo sentía en ese momento que este mundo subterráneo representaba el París menos cosmopolita, el más vivo y más auténtico, que en estas facetas pintorescas de su inframundo se había conservado de generación en generación, casi sin alteraciones, el folklore de su pasado más remoto”.

“A Brassaï le gustaban todas las culturas, quería aprender y paseaba por la vida”, comenta Philippe Ribeyrolles, sobrino del artista, “pero su deseo era perpetuar momentos de la existencia”.

Brassaï. El ojo de París, es la exposición que llega al museo del Palacio de Bellas Artes para dar a conocer el trabajo de este creador nacido en Transylvania.

El recorrido es una síntesis de los temas que le apasionaron: París de noche, París de día, desnudos, sociedad. Pero sin duda el que agrupa todas sus fotografías de la vida nocturna parisina, incluidas la prostitución callejera y los burdeles, los padrotes y maleantes, es uno de los más inquietantes.

Aunque, a decir de la curaduría, en todas subyace su convencimiento de que lo más maravilloso no es lo extraño o lo bizarro, sino lo cotidiano.

En 1932 se publicó París de noche, libro realizado cuando Brassaï llevaba un par de años haciendo este tipo de fotografías. Lo curioso, es que muchas de sus mejores imágenes las hizo tras la aparición del libro e incluso las más extraordinarias de ellas se publicaron 4 décadas después, cuando el artista empezó a ser reconocido.

Philippe Ribeyrolles, comenta que el acervo fotográfico de Brassaï reúne más de dos mil imágenes, de las cuales unas 200 se hallan aquí expuestas.

Merecen una mención especial los retratos que inmortalizaron a Jean Genet, a Joan Miró, a Henry Miller, -a quien se atribuye el sobrenombre de El ojo de París-, a un joven Dalí con su Gala, a una todavía más joven y dulce Anaïs Nin o a Pablo Picasso.

BRASSAÏ. EL OJO DE PARÍS. Museo Nacional del Palacio de Bellas Artes, avenida Juárez y eje central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico (metro Bellas Artes). Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Cierra 16 de junio. (Centro).

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