Muestra que reúne 46 piezas elaboradas al momento, sin bosquejo, con la técnica de monotipo (impresión única en la que se utiliza una placa metálica con óleo o acrílico para después estampar la imagen) donde Velasco Naxín fusiona su imaginario mazateco de origen con la modernidad que vive en la Ciudad de México.Su propuesta abarca elementos del campo, que refleja la vida del autor y el lugar donde trabajó de joven, así como animales representativos de la cosmovisión mazateca y de impacto social. En sus pinturas también muestra la identidad de su lengua, integrando a la composición frases e imágenes en un diálogo completo.

La plástica de Velasco Naxín, autodenominada por el artista como surrealismo mazateco, se distingue por el uso de colores vivos, inspirados en la comunidad donde creció, Mazatlán Villa de Flores, Oaxaca. A lo largo de su carrera ha usado a los animales como principal recurso, pues asegura que “todo ser humano es una bestia”.

“Cuando trabajo en mis pinturas me siento como dos o tres animales a la vez. Soy como uno de mis personajes, porque ellos me ayudan a pintar”, comentó, agregando que sus ideas nacen de las leyendas y cuentos que la gente le contaba de pequeño cuando trabajaba en el campo con el maíz.MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS DEL MUNDO, Moneda 13, Centro Histórico, 5542-0422. Martes a domingo, 10:00 a 17:00 horas. Entrada gratuita. Cierra octubre. (Centro).

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