Esta casa resguarda entre sus paredes la historia de un hombre que, con sus ideas y sus acciones, cambiaría el rumbo de una nación. Aquí vivió los últimos seis meses de su vida antes de partir hacia la muerte.

En ella están sus objetos personales, los de la vida cotidiana: su cama, su ropa, sus recuerdos fotográficos. También están aquellos que lo distinguieron del común de los ciudadanos: el cuadro conmemorativo del Cuarto Congreso Constituyente, los obsequios diplomáticos de los gobiernos de Japón, Perú y Venezuela, un ejemplar de la Constitución de 1917.

Es la Casa Museo de Carranza, que después de un minucioso trabajo de “reestructuración completa e integral”, según palabras del titular del Instituto Nacional de Antropología (INAH), antropólogo Diego Prieto Hernández, se convierte en punta de lanza de lo que debe ser un museo de sitio.

El recorrido por la casa no deja lugar a dudas en lo expresado por el director del INAH, porque el sitio muestra la óptima distribución de espacios que habla del directivo y amplio uso de tecnologías que permitirá a visitantes de todas las edades acercarse a la personalidad del líder revolucionario.

La nueva museografía comprende tres ejes temáticos, el primero se refiere a la arquitectura de la casa, que incluyó la renovación de salas e incorporación de espacios como el Despacho Presidencial, la cocina y los baños históricos.

El Segundo eje representa el desarrollo de la vida cotidiana de la familia Carranza, y el último consiste en informar sobre su quehacer público como caudillo revolucionario y el papel que desempeñó en la creación de la Constitución de 1917.

Estos tres ejes se hallan contenidos en las nuevas cédulas a fin de favorecer el análisis del personaje y de su tiempo “con toda su complejidad para establecer vínculos de afecto y de empatía desde los inicios del recorrido” –señala el director–.

Los objetivos de esta renovación integral no sólo consisten en redistribuir espacios, actualizar contenidos museográficos o implementar el uso de tecnologías. Ser un espacio con accesibilidad total, es otra de sus metas. Para ello se han integrado al discurso los elementos necesarios para que los públicos con diferentes discapacidades tengan acceso. Como es el caso del video de bienvenida en lenguaje de señas; las cédulas en Braille y el elevador.

Es así como el trabajo integral de renovación, desarrollado en este recinto museístico, permite hoy a sus visitantes tener una mirada más amable de la historia.

MUSEO CASA DE CARRANZA, Río Lerma 35, Cuauhtémoc, 5535-2920. Martes a sábado, 9:00 a 18:00; domingo, 9:00 a 17:00 horas. Admisión $55; estudiantes, maestros, afiliados al Inapam, domingo y días festivos, entrada gratuita. Visitas guiadas previa cita. (CENTRO)

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