Cruzar la puerta de ese caserón ubicado en Parque Lira 136 es un viaje en el tiempo. Mientras afuera el bullicio inunda a una de las avenidas más populosas de la zona de Tacubaya, en la Ciudad de México, adentro se respira quietud y una atmósfera de otra época.

Es la Casa de la Bola, una de las tres propiedades que don Antonio Haghenbeck y de la Lama convirtiera en casa museo. Las otras dos son la Hacienda de Santa Mónica, en el Estado de México, y la de San Cristóbal Polaxtla, en Puebla. Sitios que permiten ver costumbres a través de los objetos de arte.

En la Casa de la Bola se encuentran muchos de los objetos que el coleccionista adquirió durante su estancia en México: gobelinos, muebles, cerámica, daguerrotipos, pinturas, esculturas, candiles, armaduras, pieles de tigre… Don Antonio no era cazador pues amaba a los animales, pero tenía variedades de pieles. Algunas las compró y otras las heredó, siguiendo la costumbre de su época.

En el recorrido por los amplios y fríos salones –guiado por Graciela de la Garza, responsable de las colecciones del museo– pueden verse algunas de estas pieles al pie de un comedor o al centro de una sala.

En estos espacios llama la atención un bastón recargado en un sillón. La curadora explica que ese elemento señala un lugar preferido por don Antonio y por la casa pueden encontrarse varios.

Los tapices también abundan. En las recámaras tenía dos: uno de verano y el de invierno; otros en los salones o en el comedor. Es tal su importancia, que la Casa de la Bola tiene un área destinada para restaurar estas obras de arte desde el teñido hasta la sustitución de hilos dañados, proceso que suele tardar hasta dos años.

Lourdes Monges, directora de los tres recintos, apunta que durante su gestión han arreglado varias de estas piezas pues la colección de gobelinos es una de las más importantes. Sin embargo, no es la única. Conforme se recorre la casona, el visitante puede apreciar imágenes antiguas donde lo mismo aparecen Maximiliano y Carlota, que los abuelos de don Antonio o pinturas realizadas por su abuela, su tía abuela o Pelegrín Clavé.

Dependientes de la Fundación Haghenbeck, la directora afirma que los recursos para mantener los museos “nunca son suficientes porque no sólo es el mantenimiento de los edificios y la gente que trabaja en ellos, sino también la conservación del acervo”, explica Monges.

“Siempre nos falta dinero, como en todas partes, pero estamos en un ciclo en el que rentamos el espacio para obtener recursos extras. Con eso se mantiene la obra y la fundación. Esta manera de ser redituable puede resultar un modelo para que otros sitios sean autosustentables económicamente”, añade.

Las alianzas con otras instituciones como el Monte de Piedad, el municipio de Tlalnepantla o Bellas Artes –que permite realizar programas educativos con los alumnos de la zona– son otra opción para sostenerse. “Gracias a las alianzas podemos hacer estos programas. Como la intención a futuro es llegar a más sitios, siempre las estamos buscando para permanecer en el ámbito de los museos y enriquecer nuestra programación”, precisa la directora del recinto.

“Nuestro proyecto a futuro es un mayor contacto con la comunidad. Queremos dar más visitas guiadas y talleres. Para ello, el museo tiene que estar actualizado sin perder de vista que la tecnología es una herramienta que no debe anular la parte emocional. Se trata de ‘casar’ lo viejo con lo nuevo y lograr que la gente en su visita sienta el placer de ver”.

MUSEO CASA DE LA BOLA, Parque Lira 136, Tacubaya (metro Tacubaya), 5515-5582. El último propietario de esta casa fue don Antonio Haghenbeck y de la Lama, quien después de adquirirla en 1946, la restauró al estilo porfiriano, con una marcada influencia francesa que prevaleció entre las clases altas mexicanas durante el siglo XIX. El inmueble consta de 13 salones en los que pueden encontrarse tapices europeos, porcelanas, relojes, pinturas y una gran colección de mobiliario de los siglos XV al XX. Visitas guiadas: domingo, 11:00 a 17:00 horas; entre semana únicamente, previa cita. Admisión $45, menores de 12 años entrada gratuita. (PONIENTE)

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