Cuenta el anticuario Rodrigo Rivero Lake que “Saturnino fue un niño precoz (…) Ya desde sus primeros años y gracias en gran parte a las inquietudes de su padre –quien fuera  dueño de una librería, poeta, escritor, diputado, inventor y maestro–, su vida transcurrió desde siempre,  entre tertulias literarias, música, obras de teatro, libros y poesía, ambiente que le permitió descubrir desde muy joven, su gusto y talento por el arte…”.

No es por ello extraño que desde pequeño gustara de dibujar todo lo que veía a su alrededor “en especial la Plaza Central de  Aguascalientes y  las corridas de toros de la Feria de San Marcos, de las que su padre era aficionado”.Ocho años después de aquella memorable exposición que se presentara en Palacio de Bellas Artes bajo el título Saturnino Herrán: instante subjetivo parte de esa obra regresa a la Ciudad de México para unirse a los festejos anuales por el centenario luctuoso del artista aguascalentense.

La muestra que se presentó primero en el Museo de Aguascalientes, llega al Museo Nacional de Arte con una nueva museografía, otro enfoque y más enriquecida, en la que se exponen más pinturas que obras en papel por cuestiones de conservación de estas últimas.

Saturnino Herrán y otros modernistas, se titula esta nueva propuesta en la que a decir de Víctor Rodríguez Rangel, uno de sus curadores “hemos creado un correlato con otros artistas, y hemos hecho una exploración e investigación para presentar impresos de época, novedosos, de artículos y portadas que él hizo para los poetas modernistas como López Velarde, Luis Urbina, Federico Gamboa, a diferencia de lo que paso en 2010. Una obra contextual que no demerita sino que resalta su trabajo en medio de artistas de gran magnitud”.

El recorrido inicia con Adonis, un carboncillo sobre papel de 1903 y culmina con La criolla de la mantilla de 1917, un período de 14 años durante los cuales el artista creó una estética propia que refleja el sentimiento del “alma nacional” de aquella época, como lo afirma el historiador de arte Fausto Ramírez.La muestra reúne 86 piezas entre pinturas, dibujos, fotografías e impresos provenientes de cuatro colecciones institucionales y 12 particulares, que además de obra de Herrán, reúne piezas de 15 de sus contemporáneos, entre ellos Alberto Garduño, Alfredo Ramos Martínez, Ángel Zárraga, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Francisco Goitia y Germán Gedovius, entre otros.

A lo largo de cinco ejes temáticos, la exposición transita por las etapas de producción artística de Saturnino Herrán, desde su creación durante el nacionalismo hasta la denominada Escuela Mexicana de Pintura, así como el muralismo mexicano.

“Saturnino Herrán fue el estandarte de un gran movimiento nacionalista que, a diferencia de otros similares y anteriores, tuvo influencias del realismo y del simbolismo, pero al mismo tiempo mantiene una reconciliación con nuestro pasado colonial y novohispano. En este nuevo movimiento nacionalista se empieza a manejar que España es nuestra Madre Patria, por lo que escritores como Gamio y Toussaint, así como el artista Gedovius, empiezan a destacar aspectos culturales españoles en nuestra cultura”.

En sus obras puede notarse el interés por la clase obrera y la vejez, temas a través de los cuales demuestra su dominio de la figura humana. Al mismo tiempo Herrán refleja una gestualidad melancólica de los indígenas representados en diversas escenas de costumbre y tipos populares.Considerado un referente constante de la escuela mexicana de pintura a la cual no pudo acceder porque la vida no le alcanzó y precursor del Modernismo, Saturnino Herrán es desde 1988 uno de los nueve artistas patrimoniales de México.

SATURNINO HERRÁN Y OTROS  MODERNISTAS. Museo Nacional de Arte, Tacuba 8, Centro Histórico. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Cierra 24 de febrero. (Centro).

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