Los hombres permanecen en posición de duelo. Sus lágrimas ya han formado un gran charco en el suelo. De sus cabezas surge una flama continua que los ha ido derritiendo mientras emanan un delicioso olor a canela.

Los personajes que se encuentran frente a frente en una habitación a media luz crean un ambiente romántico, a la que nos remiten los aromas: la canela, asociada al amor; la lavanda, el descanso y el romero, los alimentos.

César Martínez, autor de esta instalación a la que ha nombrado El eco de la impermanencia o el murmullo de lo inasequible es un indispensable evanescencia, comenta sobre su pieza:

“Son dos seres humanos hechos de cera (juega con el sonido cera o será) de abeja y tiene que ver con el hecho de que nosotros nos vamos desvaneciendo, convirtiendo en aroma. Una escultura está hecha de canela, la otra de canela, lavanda y romero, van a oler a tres aromas diferentes porque el tema de la exposición es el olfato. Lo que me interesa mostrar al público es cómo vamos consumiéndonos, usando como materia prima a la cera”.

En este caso el artista usó dos tipos diferentes: cera de Xochimilco, que es oscura y cera de Michoacán, más blanca, tonos que van de acuerdo con la polinización de las abejas, según nos comenta.

Las dos tonalidades podrían remitir al público a una lectura de género, hoy tan de moda. “Si, esto es muy interesante porque podemos hablar de dos razas diferentes, del mestizo y la blanca, de quien conquista y quien es conquistado, también el hecho de que sean diferentes es como en un espejo, pero eso ya implica otra lectura”.

Para su obra, el autor se basó en el entrañable personaje que Patrick Suskind plasmó en su novela El perfume.Grenouilleera un hombre que tenía desarrollado el olfato al nivel de un sabueso por eso se tapa los ojos y deja libre la nariz porque él no veía, olía. A través del olfato logra ver las cosas. La novela es un drama porque el sufre pues a la gente le resulta incomprensible que alguien tenga esa capacidad. En este planeta ser diferente puede ser hasta un crimen. Queremos estandarizarnos”.

La pieza forma parte de Sinestesia olfativa, primer colectiva que se presenta en el Museo del Perfume, un singular espacio que pronto abrirá sus puertas para contarle al público la historia de este sutil objeto de placer.

Por lo pronto tendrá que conformarse con visitar las activaciones de las piezas que conforman la muestra en la que participan Jerónimo Hagerman, Juan José Rivas, Andrea Martínez, Fritzia Irizar y Tania Candiani, entre otros.

Obras que no sólo podrá ver, también las puede oler, tocar, y algunas, hasta probarlas. Porque de lo que se trata es de usar los sentidos y si se pueden todos, mejor.

SINESTESIA OLFATIVA. Museo del Perfume, Tacuba 12, Centro Histórico, 5512-1913. Grupos previa reservación: martes a viernes 14:00 y 16:00; sábado y domingo, 12:00. 14:00 y 16:00 horas. Admisión $50. (Centro)

 

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