Un Buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el recinto, generando una línea visual entre dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. Se trata de La forma es vacío y el vacío solo forma, pieza tallada en madera que sirve como eje de la presente exposición.

Esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica desde 1995 hasta la fecha, al tiempo que reflejan la diversidad de su técnica.

Entre dibujos con tinta sobre papel, talla de madera estucada, esculturas, temples y óleos sobre tela, las 15 series reunidas abarcan las tres vertientes preponderantes en su obra: temas y representaciones de la Historia del arte, el Budismo Zen y la mitología prehispánica (especialmente la cosmogonía mexica).

Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente. Es a partir de esta división que se conforman dos mundos entre los que Venegas se ha situado a lo largo de su carrera, y a los que ha habitado con personajes que, a pesar de sus distancias, se conectan constantemente por efecto de la repetición y la práctica.

Germán Venegas estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del INBA. Poco antes de su preparación formal como artista plástico se desarrolló como artesano tallador.

Después de un amplio período dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con una nueva percepción de la vida y de la muerte. Cierra 24 de marzo.

MUSEO TAMAYO, Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. (Centro).

Dejar una respuesta

Escribe tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí

uno × 2 =