Basado en un concepto único, Nintendo Labo ofrece a los pequeños esta Navidad la oportunidad de recibir algo mucho más que un videojuego.

Teniendo la Navidad casi a la vuelta de la esquina, muchos papás se preocupan por brindarles a sus hijos, algo más que un juguete y en este sentido, Nintendo Labo representa una buena opción.

Nadie imaginaría que cartón, ligas y etiquetas de colores son los elementos esenciales para construcción de este videojuego que, a diferencia de otros, permite una experiencia completamente diferente a los jugadores, pues la diversión comienza desde cero.

Recientemente nombrado por la revista Time como uno de los mejores inventos de 2018, Nintendo Labo debe ser armado completamente por los pequeños, proceso en el que los papás pueden participar para fomentar el trabajo en equipo en los niños.

El videojuego cuenta con cuatro variantes de kits que permiten el armado de objetos como: instrumentos musicales, robots, vehículos y uno con elementos variados, los cuales se construyen con una serie de láminas de cartón reciclado, mismo que al termino de su visa útil también puede reciclarse.

Para el caso del kit de vehículos, Nintendo Labo ofrece la posibilidad de construir un avión, un submarino y un vehículo todo terreno con una gran facilidad para todo tipo de usuarios, desde los primerizos hasta los gamers experimentados.

Aunado a los vehículos, este kit permite la construcción de un volante, un pedal y una llave maestra para pilotar los artefactos e incluso poder cambiar vehículo con algunos atajos, como sólo intercambiar dicha llave entre los artefactos.Caso contrario a lo que se pueda pensar, Nintendo Labo no requiere de grandes habilidades ni materiales adicionales para su armado, el cartón resiste los embates de los niños traviesos y los errores que los adultos pudieran cometer; además, en caso de sufrir algún percance, los usuarios tienen la posibilidad de contar con soporte técnico para reparar por ellos mismos los daños con materiales que se pueden encontrar en casa.

El videojuego adaptable para la consola Switch permite que, a través de ésta, los usuarios tengan una guía práctica para el armado, la cual no sólo les da instrucciones precisas, sino que ofrece una bien merecida fanfarrias una vez concluido el proceso.

La experiencia de poner en marcha un motor que tú mismo armaste, valdrá la pena por el tiempo invertido; pues conocer al inventor que todos llevamos dentro es alentador para la autoestima de los niños e inolvidable y sorprendente para los mayores.

Una vez armado, el siguiente paso es crucial, pues admirar las piezas en movimiento es otra cuestión muy rescatable con Nintendo Labo; los volantes de los vehículos y pedal incluso tiene vibración para dar un toque muy realista al juego.De esta forma, el cartón cobra vida para convertirse en un juguete didáctico, porque los pequeños aprenden sobre estructuras mecánicas y trabajo en equipo, si lo realizan de la mano de sus padres; todo esto mientras se divierten en una zona libre de violencia y contenidos no aptos para niños.

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