Para Sophie Alexander, la palabra ‘Transilvania’ remite comúnmente a historias sobre vampiros, aunque la obra Casi Transilvania no se trata de ellos.

“Es un título sui géneris, pero no se trata devampiros. La historia se centra un poco en esto de ‘chuparle la sangre al otro’ para lograr tus cometidos; chuparte la sangre a ti mismo en contra de tus deseos, para lograr ser alguien reconocido por los otros, aunque realmente tú seas el primer afectado”, explica la actriz.

Una reunión con feministas del teatro, fue el pretexto para que la dramaturga Bárbara Colio se encontrara con Alexander para retomar este textoque durante 10 años estuvo guardado en el cajón.

“Yo conocía sus otros textos, entonces, Bárbara me dijo que tenía uno que había escrito hacia 10 años y no encontraba el momento exacto para salir, pero que hoy vibraba más que en aquel entonces”, relató Sophie sobre cómo llegó la obra a sus manos.

En el montaje, también dirigido por Colio, Sophie interpreta a La Actriz, una mujer sin nombre y sin reconocimiento.

“Somos cuatro personajes que representamos en teatro lo que sucede en la industria fílmica; uno de ellos es el director de una película, luego está la escritora -quien casualmente es pareja del director- y luego viene esta chica, mi personaje (que no tiene nombre), que está buscando obtener un buen crédito, que le griten en la calle por su nombre porque cree que en esa medida va a poder ser valorada, querida y aceptada; lo que todos queremos.

“Hay un cuarto personaje que simboliza al público: la mesera, que ve las películas que estos tres seres hacen. Es la fuente de inspiración, que es la realidad misma”.

Para Alexander, el punto de unión entre la figura de los vampiros y la acción de requerir merecimiento, proviene de la creencia de que estos seres son eternos, pero necesitan la sangre de otros para continuar con vida. Por ello, ‘los vampiros modernos’ se sacian de otros para vivir.

“La historia te invita a la reflexión sobre qué tan vampiro eres con las presiones cotidianas y si esto obedece a la presión social y global con tal de ser reconocido. Tu vida no vale por estar vivo, sino en la medida que los otros la reconozcan y la aplaudan”.

Sophie considera que “chupar la sangre” -propia o ajena- es una acción recurrente en la sociedad actual, donde no es mal visto pisotear los sueños de alguien más con tal de salirse con la suya.

“Si no eres alguien para el otro, no eres nadie; si no eres nadie, no existes, y si no existes, entonces ¿para qué estás parado en este universo?”, enfatiza Alexander como una pregunta que podría agobiar al público.

Para la actriz, el mejor remedio para evitar que te “chupen la sangre” o “chupar la de otro” es reírse de la idea de ser reconocido; eso es justo lo que espera que el espectador se lleve.

“Es una obra muy pasional e hilarante, tiene momentos muy cómicos que maquillan la tragedia humana”.

CASI TRANSILVANIA, de Bárbara Colio. Con Lumi Cavazos, Sophie Alexander, Martha Mega y Tomás Rojas. Julia y Hugo son una pareja envidiable; él es director de cine, ella es guionista e hija de una leyenda de la pantalla grande. Los reflectores están sobre ellos mientras filman la película más importante de sus vidas. Pero esa noche se comete un crimen. Necesitamos la sangre del otro; sangre que nos de vida como la tinta da vida a los personajes, hacer lo que sea por obtener un poco de… eternidad. ¿Acaso no vivimos ya en una especie de Transilvania? La Teatrería, Tabasco 152, Roma norte. Viernes, 20:30; sábado, 18:30 y 20:30; domingo, 17:30 y 19:30 horas. Loc. $225 Preventa. Adolescentes y adultos. Hasta el 9 de junio. (Centro)

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