En el nuevo montaje de Jesucristo Superestrella, con música de Andrew Lloyd Webber y temas de Tim Rice, los personajes son llevados a un futuro postapocalíptico; un lugar que probablemente sufrió un temblor y donde los habitantes deben reconstruirse. Ahí, entre paredes rotas y coches destruidos, y gracias a un impresionante videomapping,el escenario de 1,125 metros cuadrados de esta nueva y contemporánea propuesta cobra vida.

El montaje, producido en México por Alejandro Gou, con Guillermo Wiechers como Productor Ejecutivo, y dirigido por el galés Nick Evans (director del World Arena Tour de esta puesta), se enfoca en la última semana de la vida de Jesús al lado de los discípulos y su seguidora: María Magdalena.

En la obra que se presenta en el Centro Cultural I, un ensamble de más de 20 actores se luce desde el primer instante gracias a su gran energía, a la coreografía de María Meneses y al vestuario de Sol Kellan (quien ha colaborado con el Cirque du Soleil). Entre los integrantes destacan Diego Medel, María Elisa Gallegos, Crisanta Gómez, Morena Valdés y Jair Campos, quienes tienen un considerable currículum en musicales.

Después, Erik Rubín, quien participara en este montaje en 1984 y quien funge también como Productor Creativo, acapara las miradas desde el primer número en el que da vida a Judas: “Un Cielo en su Imaginación”; narrando la historia desde su punto de vista.

Luego, enfundada en un traje rosa que embarnece algo su figura, María José, la ex integrante de Kabah que fue parte del musical Qué plantón, entona “Hay un Rumor”, y luce aún más su voz en el famoso “Yo No Sé Cómo Amarlo”.

El protagonista: Jesucristo, quien es encarnado por Beto Cuevas (ex integrante del grupo La Ley) aparece vestido de blanco, manteniendo en cada tema el estilo musical que lo hiciera famoso pero que no necesariamente va con esta obra; como ejemplo, el número “Gethsemane”, que tendría que ser el momento más poderoso del musical y aquí termina resultando tibio.

No obstante, la obra se eleva gracias a momentos como “Hosanna”, un tema que además de a Jesús, involucra a unos destacados Pisano y Luis Carlos Villarreal, quienes dan vida a Caifás y Annas respectivamente.

En definitiva, otro de los mejores momentos de esta propuesta llega con la aparición de Kalimba, quien interpreta a Simón. Desde los primeros segundos, su presencia es magnética y genera una ovación emocionada de la audiencia.

Otro de los momentos más aplaudidos del público es la aparición -en el segundo acto- de Enrique Guzmán, quien se divierte con el tema: “La Canción del Rey Herodes”, un momento tecnicolor que pareciera salir de un casino de Las Vegas.

De este modo, entre números energéticos, el vistoso escenario concebido por Jorge Ferrari, y un destacable ensamble que se fusiona con 7 superestrellas, el musical que se ha llevado dos veces al cine sigue recordando hoy, en 2019, que después de cualquier catástrofe o crisis, la humanidad debe unirse y ser empáticos con el otro; aún y si esto representa una amenaza para la clase política…

JESUCRISTO SÚPER ESTRELLA, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Dir. Nick Evans. Con Beto Cuevas, Erik Rubín, María José, Leonardo de Lozanne, Kalimba, Enrique Guzmán y Yahir, entre otros. Una ópera rock con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice que primero surgió como álbum conceptual en 1970 y un año después dio el salto a los escenarios de Broadway. Adaptado libremente de los Evangelios, el argumento se centra en los últimos siete días de la vida de Jesús de Nazaret, comenzando con los preparativos de su llegada a Jerusalén y finalizando con la crucifixión. Centro Cultural I, Cuauhtémoc 19, Roma. Viernes 20:30; sábado, 17:30 y 20:30; domingo, 13:00 y 17:00 horas. Loc. $800-$3600. Hasta el 1 de septiembre. (Centro)

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