Conmemorando el 100 aniversario de la muerte del poeta y escritor mexicano Amado Nervo, la compañía teatral SEREBROZ se dio a la tarea de revivir un montaje clásico de su autoría que expone que la vida no está completa sin amor.

La trama se enfoca en Rafael Antiga, un médico sobresaliente y solitario que en su idea romántica sobre el amor, deja de lado lo que el corazón pudiera aportarle a la razón, teniendo una vida vacía.

Para conocer un poco más de esta propuesta, platicamos con los protagonistas de la obra: Miguel Conde y Olivia Lagunas, sobre lo que este clásico puede aportar al concepto contemporáneo del amor.

¿Quién es Rafael Antiga?

Miguel Conde: Es un doctor que se encuentra en un momento de esos que uno tiene en la vida: se siente solo, algo le falta y no tiene afecto. Lleva una vida solitaria y el universo hace que su amigo filosofo llegue y le ofrezca un alma; entonces, por sorpresa o morbo, decide aceptarla y hace este viaje de descubrimiento interno.

¿Qué te enganchó de este personaje?

Miguel: Rafael es un hombre que siente vacío y es solitario; con eso me identifico. Soy una persona que comparte esa característica con el protagonista; esa necesidad que tiene Rafael por encontrar algo más y darse cuenta que no todo es ciencia ni razón. Porque si bien todo está cubierto de un velo melancólico, hay una parte muy esperanzadora.

El personaje se da cuenta de que los estudios no lo son todo; puede ser el hombre más inteligente del mundo, pero si no está la parte emocional: el amor, va a estar siempre cojeando.

¿Cómo definirías esta puesta en escena?

Miguel: Es interesante; es una obra de ciencia ficción en la cual, durante el trabajo de mesa, decidimos darle el estilo de esas películas viejas con un efecto de ciencia ficción que te ayudan a contar la historia. Es maravilloso, estamos ante un clásico de la literatura mexicana.

Olivia Lagunas: Tiene un tono de comedia, nuestro director dice que es ‘una comedia redonda y virtual’, y está llena de puntos muy luminosos.

Olivia, ¿Qué es lo que más te gusta de tu personaje?

Olivia: El empoderamiento; mi personaje pasa de ser un alma que es regalada a un hombre, para convertirse en una mujer que empieza a tomar control sobre sí misma. Y habla del cariño y amor que todos necesitamos.

De alguna manera (Rafael) se mete a esta situación para darle sentido a su vida, por medio de un espíritu que lo hace salir de su cotidianidad.

¿Cuál crees que sea la visión de la mujer que tuvo Amado Nervo?

Olivia: Creo que Amado Nervo era el epitome del frienzoneado en el siglo pasado. Sus poemas eran sobre una mujer que lo no amaba; tenía una visión de esta mujer muy romantizada.

El personaje de Rafael habla de un amor muy idealizado; pero no piensa en trabajar en pareja. Y cuando aparece esta mujer que tiene necesidades, se le mueve el Universo, quitando sus privilegios.

¿Por qué crees que, 100 años después, esta obra sigue siendo vigente?

Miguel: Ese es el poder que tienen los clásicos y que tiene los grandes autores: que sus discursos van más allá de la forma que corresponde al estilo de la época y son poderosos. Eso los ha hecho trascender, y eso es lo que tiene El donador de almas; es una historia muy poderosa que le habla muchísimo a los jóvenes.

Yo creo que muchos millennials podrán identificarse con esa obra, porque nos habla de ese vacío en que el ser humano se encuentra constantemente: eliges una carrera, sigues ciertos pasos; pero al final, siempre hay días en que te levantas y dices: ‘Algo me falta’; ese es el estado de insatisfacción constante en el que se encuentra el ser humano.

¿Qué esperarías que la gente se llevara al salir de la sala?

Miguel: Es una obra que habla un poquito de lo que va adentro; parece ciencia ficción, pero es muy introspectiva. Es lo que sucede con el teatro siempre.

El protagonista: Rafael es una persona con la que todos nos podemos identificar. Y seguro la gente terminará de contarse la historia en su casa, en algún momento de soledad…

EL DONADOR DE ALMAS, de Adrián Chávez. Dir. Ro Banda. Con Conchi León, Miguel Conde, Olivia Lagunas, Santiago Stevens. El doctor Rafael Antiga, un hombre joven y solo, está triste y se da cuenta que lo que necesita es: ¡Un alma! Un alma diferente de la de su cocinera, en la que pueda imprimir su sello y dividir la pesadumbre de su yo inquieto. La Capilla, Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán. Martes, 20:00 horas. Loc. $250. Hasta el 2 de abril. (Sur).

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