En una época actual fría, superficial e inmediata, además con pensamientos universales sin raciocinio y pasmosos, provoca  miradas con temor, ante la visualización de una gran tormenta al horizonte que oscurece diferenciar entre lo real y lo ficticio, ­­“… bien podría ser un pensamiento post-dramático”. El teatro no queda lejos de este tipo de pensamientos porque su ficción, muchas de las veces, se confunde con la realidad –es la magia del teatro que escupe la condición humana–. Y son pocos los autores que se preocupan en realizar una profunda investigación para la creación de su obra escénica dramatúrgica, y resaltar los discursos de las expresiones en las artes escénicas, que en su manifiesto denote características propias y auténticas.

Es el caso del autor del que nos toca hablar en esta ocasión – Luis Alcocer–, con un perfil influenciado por el cine de Hitchcock, Eisenstein, el surrealismo de Max Ernst… entre otros. Se podría hablar de un teatro performático en sus diferentes niveles de comprensión de escritura… pero en el caso de Luis Alcocer… me gusta tomarlo como un Teatro de Autor.

Es importante que el público que asista a sus funciones entienda un poco más su necrofilia estética; actualmente, se dedica a la creación de un teatro de lo siniestro contemporáneo, de piezas multidisciplinarias a través de su compañía Proyecto Granguiñol Psicotrónico, en la comprensión del pensamiento escénico y las posturas artísticas arcaicas.

El Juego de Mamá es una obra que en el texto original es más convencional: Hay una anécdota de principio a fin, es una anciana demente que está desnuda “destripada” en el entorno de una cena, que se expone a una familia arquetípica con el cruce de los diferentes personajes y los perfiles que la componen.

Postura Dramatúrgica

La propia investigación radica en la materialidad de la escena, en un discurso que se construye a partir de la observación de la materia en un escenario, además, totalmente expansivo desde lo objetal hasta lo orgánico, para que el espectador pueda tener acceso a las perspectivas de los personajes en una transformación del texto original, donde los hijos ven a una madre como un pedazo de carne y sin valor alguno.

Es un animal –un pavo–. También es la percepción de un extraño (…el marido) con una postura más humana que le toca vivir ese mundo demencial. 

Es una realidad que nunca se logra ver de forma literal, porque es el punto de vista de los personajes, y generar un espacio a través del cuerpo. Al autor no le interesa una exposición o reproducción de la realidad como lo es a un nivel superficial; le interesa presentar las imágenes abstractas o situaciones que conectan con una realidad más introspectiva, para salirse de la literalidad y entrar a ese mundo de los arquetipos – es la exploración para quedarse con lo sustancial y después entrar al proceso de la interpretación–.

Así se pueden establecer vínculos sorprendentes con esos universos ocultos o que no se tocan, y que tienen que ver con la figura del oxímoron en una de sus imágenes de animal-humano y con la yuxtaposición lineal de la fragilidad humana y del cuerpo.

Una narrativa a través del cine psicotrónico que tiene que ver con el truco y la técnica desde una perspectiva académica mal hecha, pero que llama la atención sobre la forma en que se hacen las acciones narrativas ­–es abrirse a la forma para construir la ficción–. Es jugar con la mente en una realidad doble y que el espectador tenga guías para que detone su imaginación en los terrenos de lo inesperado, de la conexión insólita en el juego permanente con el espectador. Un proceso artístico como técnica que dibuja los términos de una película: Lo que ves, lo que oyes, sonido, color… cómo se cruza y cómo crea imágenes en el espectador.

Para el autor, el espectador es fundamental: Considera que se puede hacer teatro sin actores; con la idea de que el público recorra un espacio creado para los sentidos y con una narrativa muy específica… podría ser la nueva propuesta del autor.

“El ser autor no implica solamente tener un punto de vista personal sobre la forma y la construcción sino encontrar la conexión íntima con el otro para formar o inventarse ese espectador”. Comenta el autor.   

La perspectiva de un autor que deconstruye el escenario para encontrar nuevas formas, sin embargo, considera que el teatro actual es la visión de un resurgimiento del realismo, pero muy mal concebido en un área de confort y conservadora con la idea de hacer teatro de una forma complaciente, televisiva, aburrida y con poco campo de exploración.

El teatro debe siempre proponerse algo ambicioso y radical en una época, como nunca antes, que se cuestiona su pertinencia con la importancia de la imaginación y el idealismo frente a la materialidad de los objetos. Al confrontar su propia materialidad… resulta excitante… presentar al espectador conexiones insólitas desde un universo que no tendría porque tocarse desde una lógica cotidiana: Oxímoron.

¿Qué puede ofrecer el teatro que no te puede dar ninguna otra experiencia?…

Una puesta con una estética sobresaliente y una narrativa autoral propia a la que vale la pena asistir y con actuaciones sólidas de Itzhel Razo, Carmen Ramos, Jose Luís Chávez Caballero, Medin Villatoro y Héctor Iván Cerdo González.

Para horarios y mayor información de la obra, consulta aquí

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