El Río es una obra compleja, desde tu perspectiva… ¿De qué trata?

Marina: De cómo constantemente estamos buscando un ideal en el amor, creemos que vamos a encontrar al amor de nuestra vida, y en esa búsqueda hay un largo camino de lo que podríamos llamar ‘prueba y error’, una y otra vez creemos que lo encontramos; y de pronto una vez más, nos decepcionamos. Al final la pregunta es ¿Sí existe tal cosa?

La obra habla de ese anhelo, de un patrón de conducta que se repite una y otra vez, en una búsqueda constante por algo que supuestamente nos va a llenar por completo y que va a ser un ‘todo’ y acaba no siendo. Una decepción y luego otra, como tropezarse otra vez con la misma piedra; de hecho, la piedra es un elemento en esta obra.Platícanos sobre tu personaje

Marina: En la obra hay un tronco central que es ‘el hombre’, interpretado por Sergio Bonilla, alrededor del que giran dos mujeres que se podrían multiplicar al infinito, pero ‘la mujer’ (su personaje), es una de estas mujeres, y que creo, está buscando lo mismo que él. Es una mujer que llega a una cabaña en un río – dónde todo ocurre-, porque le van a enseñar a pescar – en realidad es una manera de seducirla-. Este es un juego que utiliza una y otra vez este mismo hombre para seducir a las mujeres: enseñarles a pescar. Ella también llega allí con la misma ilusión que quizá él tiene; de que esta vez, este sea el ‘amor’ de su vida.

Además todo sucede en esos primeros momentos del amor en el que todo es maravilloso y fantástico, cuando el sexo es increíble, la conversación es única, cuando estás viendo al otro transfigurado en la perfección, es ese momento. Creo que de eso se ha tratado construir a este personaje, a una mujer que está metida en ese momento, donde lo que está viviendo promete ser maravilloso.

Inés: Yo hago a ‘la otra mujer’, hay un trabajo que estamos manejando hacia la simbiosis entre Marina (de Tavira) y yo; son personajes diferentes que se van intercalando, y vamos compartiendo el escenario con Sergio (Bonilla).A ti Inés, ¿Qué te atrapó del texto para sumarte al proyecto?

Inés: Cuando Enrique me mandó el texto, me atrapó esta manera no lineal y no tan literal de enfocarse en esta esencia tan humana, es un texto complicado que se tiene que ir desentrañando, me atrapó en muy pocas palabras.

Identificas muy bien la personalidad de cada personaje, identificas bien los giros que se van dando conforme avanza la historia; esta búsqueda del amor, complicaciones como ciclos de repetir y repetir patrones. Está contada de una manera muy bonita, el texto es muy bonito; es complejo, pero Enrique está trabajando de manera muy inteligente, nos está ayudando bastante con el tiempo, para ir desentrañando paso a paso lo que el texto va sugiriéndonos, porque no es nada fácil, es difícil de explicar. Marina, trabajas nuevamente con Enrique Singer como director…

Marina: Sí, es nuestra sexta obra juntos porque también es nuestra sexta obra como productores, tenemos juntos una productora que se llama “Incidente teatro” que empezó con Traición de Harold Pinter. Acabamos de hacer Obsesión y creo que hemos ido desarrollando una forma de comunicarnos, un lenguaje en el que hay muchísima comprensión y confianza.

Cada obra es un reto nuevo y distinto; nunca el reto de una se parece a otra, la misma obra es la que te plantea el reto, y en este caso, hemos entendido el lenguaje metafórico que El Río tiene, volverlo acción dramática. El autor utiliza mucho el recurso de la poesía y la poesía en sí misma no se actúa, lo que se actúa es la situación que le pasa a los personajes.

Ha sido esa búsqueda y encontrar la dinámica de cada grupo, venimos de trabajar con Leonardo Ortizgris y Arturo Ríos y ahora estamos trabajando con Sergio Bonilla e Inés de Tavira; cada grupo tiene su propia dinámica, sus propios secretos.Para ti Inés, ¿Cómo ha sido colaborar con Singer y con el resto del equipo?

Inés: Estoy feliz; pensé que era más severo, no voy a decir exigente -porque eso es de uno mismo-, pero él es un amor, súper alivianado, muy profesional, y le da su lugar a cada personaje, a cada actor, la importancia que tienen. Nos detenemos cuando hay que detenerse, nos van guiando hacia el camino de la iluminación; de realmente descubrir que está pasando en la obra.

Creo que El Río es una obra de descubrir, de ir descubriendo por qué, parece una cosa muy enredada que podría no entenderse, pero tiene una lógica muy clara que quiere plasmar el escritor. Estoy feliz con Enrique, llevamos desde diciembre,no ensayando diario, pero lo compactamos mucho más seguido para el estreno. De verdad se agradecen los directores que le dedican tiempo a los ensayos, el tiempo suficiente, y no sólo te avientan al ruedo. Estoy feliz con Marina (de Tavira) y con Sergio (Bonilla); con todo el equipo, hay una energía muy bonita, estamos fluyendo muy padre.

¿Y cómo ha sido trabajar con tu prima Marina?

Inés: Ha sido increíble, nos llevamos muy bien, siempre la he admirado. Desde que era chiquita ella ha sido una guía para mí, una inspiración, y lo sigue siendo. Estoy aprendiendo mucho de Marina, muchísimo y afortunadamente nos llevamos muy bien.Marina, ¿Hay algún texto de algún dramaturgo que te gustaría actuar?

Marina: No he actuado nunca a Shakespeare, no he actuado el teatro isabelino inglés, ni he actuado a los griegos; tengo muchísimas ganas, siempre quise hacer a Antígona, era el personaje que quería hacer. Conforme han ido pasando los años ya no sé si es ese, pero me encantaría hacer a los griegos, creo que allí está la raíz, donde todo empezó, en todos los sentidos como visión occidental. Y más dramaturgos mexicanos nuevos, tuvimos la oportunidad de hacer un texto escrito expresamente para nosotros de Ximena Escalante, Obsesión, y fue increíble, yo creo que la dramaturgia mexicana tiene que tener un salto; más espacios y oportunidades.Tienes una carrera muy amplia que ha abarcado cine, televisión y por supuesto teatro… ¿Cuál de todos los personajes que has hecho ha sido tu favorito?

Marina: Es una pregunta muy difícil, como si le dijeras a una mamá: ¿cuál es el hijo al que quieres más? yo digo que los actores -al menos para mí es así – tenemos corazón de multifamiliar. Cada personaje representa una época de tu vida, yo recuerdo mi vida en términos de puestas en escena; por ejemplo, ‘eso es de cuando hice Feliz Nuevo Siglo, Doktor Freud’, ‘eso es de Crímenes del Corazón’. No es solo el personaje, es todo lo que lo rodeaba: los actores con los que estabas trabajando…

Pero me voy a ir a lo reciente, La Anarquista, de David Mamet, fue una obra que disfruté muchísimo, por la exigencia que implicaba cada función, la concentración que requería. Acabó de terminar El corazón de la materia y todos estamos súper tristes, nos escribimos en el chat que nos extrañamos; cada obra es casi una familia de la que te despides…¿Qué opinas del panorama actual del teatro en México?

Marina: Es un momento importante, muy importante, que tiene que ver con que programas como “Efiteatro” ya se asentaron, y esto ha hecho que haya una gran cantidad de producciones teatrales y eso es muy bueno; ha hecho que se borre un poco la línea entre el teatro institucional y el teatro comercial. De pronto ya podemos empezar a hablar del teatro, hay muchísima producción, la gente tiene constantemente ideas, proyectos, a mí me llegan muchísimas propuestas. No era así antes, cuando estaba sólo lo que producía el INBA, la UNAM y lo que producían los productores independientes, y de pronto esto ha hecho que haya muchas más propuestas. Lo único que creo es que hay un peligro: estamos en un momento en que la producción institucional, es decir el Estado, puede caer en la tentación de dejar de producir y eso no debería pasar. Efiteatro le está dando muchas facilidades a grupos que quieren hacer teatro, a pequeños o grandes productores; pero no puede ser la única manera. Otra forma son los productores que arriesgan su dinero y a veces ganan mucho y veces pierden, pero estamos ante el peligro de perder la producción del Estado; es decir, el INBA y la UNAM tienen que seguir teniendo un presupuesto para seguir haciendo ese teatro que es fundamental, ese teatro accesible para todos y que no se va a regir nunca por valores comerciales, sino solo por valores artísticos. No podemos arriesgarnos a perderlo.

Inés: Hay más diversidad de obras y está bien que se abran espacios nuevos, solo siento que algunos productores se lo están tomando un poco a la ligera haciendo un teatro compacto a la ligera y express; no me gusta esa manera de trabajar como rápido e instantáneo. Hay mucho trabajo, mucha gente con mucho talento y está bien que haya oportunidad para que la gente se acerque, pero a veces se acercan a algo que no es, que es equivocado.

Es triste que por ejemplo el Foro Shakespeare vaya a desaparecer, que hayan peleado tanto tiempo por defender ese espacio, un teatro tan importante, un espacio dónde ha habido proyectos como Incendios, y que vaya a desaparecer. Da tristeza, o lo que pasó en El Círculo Teatral (sufrió daños irreparables en el temblor), estuve hace casi un año allí… Estamos perdiendo espacios y no podemos permitir que se pierdan, tenemos que empujar para que haya más apoyo.Marina, en tu faceta de productora, ¿cómo ha sido tu labor a favor del teatro?

Marina: Hago un poco de todo; me he abierto a la posibilidad de levantar proyectos y también de tomar propuestas que me vienen de fuera. Sigo creyendo en el teatro de pequeño formato, un teatro que no necesariamente tiene que recuperar; es decir, un teatro que la gente ya pagó su boleto por el simple de hecho de haber pagado impuestos y tiene derecho a verlo a un precio accesible; para eso existen esos espacios.

En esta obra, El Río, el precio más alto es de 150 pesos, tenemos el jueves de 30 pesos. Es muy importante conservar estos espacios, y no digo que no deban existir los otros, como el Teatro Insurgentes dónde tienes que pagar no sé cuánto dinero, pero tienen que existir todos los espacios; el teatro es un derecho de la sociedad.¿Qué significa pertenecer a una dinastía como los De Tavira?

Marina: En principio, fue mi primer contacto con el teatro. Yo vi teatro desde muy pequeña porque mi padre me llevaba a ver las obras de Luis de Tavira a los 3, 4, 5 años y después podía pasar a los camerinos a saludar a los actores. Eso implicó poder conocer más de cerca ese mundo, que de primera instancia parecía tan lejano como el escenario.

Después Luis de Tavira fue mi maestro en la carrera, ha sido mi director en varias ocasiones -yo digo que es mi maestro de vida-, y no solo del teatro. Es fundamental en lo que puedo llegar a ser como persona o como actriz.

Yo soy la más grande de los primos y ahora tengo a todos estos primos increíbles que también son actores; acabo de trabajar con José María, con Pedro y ahora estoy con Inés. Yo solo puedo pensar que son cosas que se heredan, que si uno las ve desde niño, no puedes evitar que empiecen a surgir en ti como una necesidad. También lo vemos en otras profesiones; hay familias enteras de abogados, o de doctores, la pasión se hereda.

Me siento muy orgullosa por lo que me ha dado. En un momento pudo haber sido difícil estar en la escuela que dirigía Luis de Tavira, que fuera mi maestro y tener su mismo apellido; pero han sido más las alegrías que las dificultades. Siempre lo manejé muy bien, nunca tuve ninguna prerrogativa por ser ‘De Tavira’. Incluso él me dijo: ‘puede que sea más difícil para ti’, pero fue igual y creo que eso estaba claro entre mis compañeros. Lo que me ha dado es la oportunidad de conocer un oficio desde muchos puntos de vista.

¿Por qué es importante ir a ver una obra como El Río?

Marina: Porque es una obra que se conecta con lo que todos buscamos. Creo que no hay una sola persona que pueda decir que no quiere amor; todos buscamos eso insaciablemente, y eso nos atañe a todos. La obra trata de eso y creo que sí comunica lo que quiere decir.

¿Qué otros proyectos tienen en puerta?

Marina: Empezaremos a trabajar otro proyecto, también de Incidente Teatro, esta vez la va a dirigir Luis de Tavira -por primera vez no Enrique Singer-, con escenografía de Alejandro Luna. Nos vamos a ir a un pequeño teatro que tenemos en la Casa del Teatro, una obra de otro inglés: David Hare, que se llama Skylight en inglés, “tragaluz” en español, que voy a hacer con Rafael Sánchez Navarro. En ese teatro caben 40 personas y me pareció preciosa la provocación de meter a Luis de Tavira, que es un director de gran formato y que viene de hacer el gran espectáculo que fue El corazón de la materia y a Alejandro Luna -que es el escenógrafo más importante que tenemos en el país- a un foro chiquito, es una provocación artística interesante.

Inés: Hay una película que está por estrenarse que se llama El sonido de las células que es de una soprano que empieza a perder el oído y viaja a Europa. Lo filmamos en Londres, París, Salzburgo y parte en México. Están Odiseo Bichir, Monica Dionne, Marta Aura, Carlos Aragón, dirige Martin Amilcar; es su opera prima. Está padre que ya está circulando el tráiler desde hace un rato, y tiene ya su página en Facebook. Es un proyecto independiente -y se lleva un poquito más de tiempo en los proyectos independientes para hacer bien las cosas-, pero se planea estrenar este año y estoy emocionada por eso.EL RÍO, de Jez Butterworth. Dir. Enrique Singer. Con Sergio Bonilla, Marina de Tavira, Inés de Tavira y Norma Flores. Una cabaña de madera en un risco por encima de un río. “El Hombre” es un apasionado de la pesca de trucha, que se da una vez al año en una noche sin luna. Ésta es esa noche y ha invitado a “La mujer”, su nueva pareja. En la segunda escena, “El hombre” reporta la desaparición de una mujer durante esa noche de pesca. Tocan a la puerta; para tranquilidad del hombre entra, no la primera, sino “La otra mujer”… Teatro Santa Catarina. Jardín Santa Catarina 10, Plaza de Santa Catarina, Coyoacán. Jueves y viernes 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Descuento a estudiantes y maestros. Hasta el 29 de junio. (Sur).

 

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