Tres actores interpretan a varios personajes que conforman las siete historias de La Metáfora de las Aves, una reinterpretación del texto La Gaviota, de Chejov, que nos lleva a reflexionar sobre la importancia de luchar por lo que se desea.

Platicamos con Hamlet Ramírez, quien además regresa a una de las obras más entrañables de esta temporada: El Amor de las Luciérnagas, de Alejandro Ricaño.

¿Cómo llegó a ustedes La Metáfora de las Aves?

Hace tres años recibí la invitación de Ítari Marta para la obra Enamorarse de un incendio, y ese fue mi primer contacto con la dramaturgia y dirección de Eduardo Pavez Goye. De esa obra dimos tres temporadas compartiendo escenario con Ítari, con Verónica Merchant y Luis Miguel Lombana. Fue un proyecto que disfruté mucho y que seguro seguiré disfrutando. Después me puse a leer la obra de Eduardo y terminé fascinado con su dramaturgia, así que cuando Ítari me invitó a este nuevo proyecto donde volvería a compartir con ella en escena, con Verónica Bravo y nuevamente con dramaturgia y dirección de Eduardo Pavez, pues no podía decir que no y perderme de este enorme placer.

¿Cuál es el reto de interpretar a tantos personajes en una misma obra?

La construcción de los personajes no fue un pilar en el proceso de montaje de La metáfora de las aves, la apuesta estaba en responder desde nosotros mismos de la manera más verdadera posible a cada una de las siete situaciones planteadas en el texto y diferenciando a los personajes con el vestuario; apostando a que el espectador comprendería con esos elementos las particularidades de cada situación, que se trata de personajes distintos. Ahora bien, durante el proceso de montaje y de manera natural, comenzaron a aparecer esos pequeños matices que finalmente sí terminan por darle otro color, otra textura a cada personaje. Son sutilezas que el público puede captar, o no, pero sí sale con la claridad de haber visto situaciones distintas con personajes distintos desde la dramaturgia, la dirección y el trabajo de los actores.

La obra es una revisitación moderna de un clásico y también una metáfora de cosas importantes. ¿Qué te gustaría que se lleve la gente?

La necesidad de accionar. El impulso y la decisión de perseguir eso que desees. Después de ver siete cuadros donde las carencias profesionales, afectivas o netamente vicios de carácter se convierten en esos obstáculos que nos han hecho llegar a donde estamos en nuestra individualidad, sin culpar a nadie más, espero que el público salga divertido, complacido estéticamente, y sobre todo cuestionándose si el camino que pisa es el correcto o habrá que tomar otra senda.

¿Cuál es la historia que más te gusta y por qué?

Creo que cada cuadro tiene aristas muy interesantes y divertidas para explotarlas como actor de manera individual, además de potentes relaciones entre los personajes que disfrutamos como equipo. Es una obra en la que las ideas van resonando de un cuadro a otro; es decir, temáticamente el discurso se retoma desde perspectivas distintas, pero siempre sumando a la claridad. Me encanta la estructura de la obra que va desde escenas más ligeras hasta cómicas, para cerrar con situaciones más dolorosas y reflexivas.

¿Por que te gustaría que el público viera La Metáfora de las Aves?

Porque es un texto entrañable en el que la dirección y el trabajo de los actores y el de todos lo creativos implicados en este proyecto, sumaron esfuerzos para lograr un discurso sólido que seguramente llegará a tocar fibras sensibles en el público. Y porque en los tiempos difíciles como el que está viviendo el país, acercarse al teatro y al arte en general, es muy necesario.

Tienes otro proyecto de reestreno: El Amor de las Luciérnagas, ¿cómo se sienten de regresar ya que se habían despedido?

La obra se reestrenó el pasado 21 de junio y estaremos tres meses todos los miércoles en el Teatro Rafael Solana. Es uno de los proyectos que verdaderamente más disfruto entre los que he hecho durante mi carrera. Es una obra que lleva 5 años apareciendo en las marquesinas y que, por más que se despide, regresa debido a la aceptación del público y al cariño que todos le tenemos.

¿Esperaban tanto cariño del público?

El Amor de las Luciérnagas es un proyecto muy lindo. Desde el primer acercamiento durante el proceso de escritura que tenía Ricaño sabíamos que era una obra que iba a conectar indudablemente con el público. Al finalizar el proceso de montaje sabíamos que teníamos una obra muy bonita y que íbamos de gane, pero a partir del estreno, la confección con el público rebasó nuestras expectativas al grado que 5 años después se sigue presentando con frescura en los actores y como si fuera la primera vez de los espectadores; aunque más de uno ya la haya visto arriba de 10 veces.

LA METÁFORA DE LAS AVES. Con Itari Marta, Hamlet Ramírez y Verónica Bravo. Foro Shakespeare, Zamora 7, Condesa. Viernes, 20:30 horas. Loc. $350. Adolescentes y adultos. Hasta el 25 de agosto. (Centro)

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