Un majestuoso castillo, la noche y un bosque vacío, son elementos clave para darle contexto a Imperio, obra que narra los últimos momentos en la vida de un controversial personaje: Maximiliano de Habsburgo; que a lo largo de cinco años ha convertido al Museo Nacional de Historia, el Castillo de Chapultepec, en el escenario de su desdicha.Basada en la novela homónima de Héctor Sagal y bajo la dirección de Rodrigo González, Imperio revive su encanto y pretende volver a dejar huella en el público; y no sólo por el contenido de la obra, sino por la oportunidad de contemplar el Castillo y el Bosque de Chapultepec, vacíos.

Sobre esta experiencia y otros aspectos del monólogo que se presenta los sábados a las 20:00 horas, conversamos con el director del proyecto: Rodrigo González, y con Ernesto Godoy, actor que da vida al emperador en uno de los momentos más críticos de su vida.

¿Qué representa tener como marco el Museo Nacional de Historia?

Rodrigo González: Es muy gratificante, nos costó mucho presentarnos en el Castillo de Chapultepec. Revisaron el guion y fue complicado.

Quisimos presentarlo aquí porque Maximiliano fue quien remodeló el edificio y lo convirtió en lo que es. El bosque y todo lo que conlleva visitar el castillo de noche, nos adentra en una atmósfera propicia. Que la gente conozca el castillo es un pretexto perfecto.¿Por qué crees que tras más de cinco años en temporada, a la gente le sigue llamando la atención ver a Maximiliano?

Rodrigo: En solo 4 años -lo que duró su imperio-, Maximiliano hizo aportaciones que hasta hoy están vigentes en nuestra cultura, en nuestras leyes y en nuestro contexto.

El texto es un gran espejo del México actual y de las decisiones que se tomaron para formar el país que se quería y eso nos hace ver qué estamos haciendo ahora.

El momento coyuntural que vivimos en nuestro país se presta a este tipo de reflexiones. Es gran parte de lo que ha hecho que esta obra siga vigente.

Durante este tiempo, ¿has adaptado o cambiado algo?

Rodrigo: Todo el tiempo; siempre surgen detallitos. Pero en el quehacer, uno siempre está buscando qué vuelca de tuerca le puede dar. Me gusta hacerle mejoras por no morir de aburrimiento.¿Qué representa para ti Maximiliano de Habsburgo?

Ernesto Godoy: Es un personaje muy polémico. Los mexicanos tenemos una educación en que nos gustan los cuentos de princesas.

Cuando llega Maximiliano, quienes lo reciben son los indígenas. Los conservadores no sabían que Maximiliano era de tendencias liberales, en muchos aspectos era tanto héroe como villano.

¿Cómo ha sido el proceso de construir tu personaje?

Ernesto: Ha sido un larguísimo proceso. He recibido ayuda de muchos lados; empezando por Rodrigo. Es la primera vez que hago un monólogo y ha sido cosa de estarle buscando.

Finalmente creo que todos los personajes tienen un punto nodal que es su humanidad. Como buena tragedia, ésta tiene su catarsis, te lleva a la conmoción y padeces la pasión del protagonista; quien va a perder la vida en breve…

¿Crees que Maximiliano se sintió defraudado de México?

Ernesto: Yo creo que cuando supo que lo iban a matar -porque él era una pieza incomoda en el ajedrez político de Europa- pecó de aventurero y de ingenuo; siguió con la idea europea de que los mexicanos éramos bárbaros.En la obra no se muestra al emperador en su mejor forma, sino a uno derrotado…

Ernesto: Maximiliano está enfermo -tiene disentería-; está flatulento y lleno de opio que le da el doctor para controlar el dolor. Sabe que va a morir, pero tiene la plena conciencia de que es un Habsburgo y sigue con la dignidad que su condición le merece. En el tablero, es el rey en jaque mate…

¿Qué suele pasar con el público al ver a ese Maximiliano?

Ernesto: La gente me dice que la hice llorar; y cuando me la encuentro en el transporte público, me reconoce. He sabido de personas que han ido 13 veces a ver la obra o de funcionarios federales que asistieron 7 veces.

¿Cuál es el encanto de Imperio?

Rodrigo: Es una gran alineación de los planetas: tener el castillo, la vista, la noche, el bosque. Maximiliano vestido en traje de gala. Vemos cómo ese emperador comienza a deconstruirse y a caer. Creo que todo eso hace que el espectador se enganche.

La historia brinda al público una mirada compasiva y creo que eso es parte de lo que el espectador se llevará.

Nota: El 16 de marzo habrá una función especial con interpretación a lenguaje de señas por Emilio Puertas; además, el resto de las funciones contará con posibilidad de traducción simultánea en inglés para el público extranjero.

IMPERIO, basada en la novela de Héctor Zagal. Dir. Rodrigo González. Con Ricardo Kleinbaum alternando con Ernesto Godoy. Preso en el convento de Capuchinas en Querétaro, Maximiliano de Habsburgo medita acerca de su Imperio, de su vida en este país, de la desconfianza de los mexicanos, de su capacidad para gobernarlos, de la posibilidad de haber regresado humillado a su tierra y de la supuesta locura de su mujer. Lamenta haber aceptado la oferta de quienes le pidieron venir a México y considera haber sido traicionado por ellos. Castillo de Chapultepec, Primera sección s/n Bosque de Chapultepec. Sábado 20:00 horas. Loc. $400. Hasta el 6 de abril. (Centro).

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