Hace más de una década, uno de mis rituales teatrales consistía en ir a ver, tan seguido como podía, el montaje de Los miserables, uno de los musicales más trascendentes del mundo y que en México tenía a un magistral ensamble que incluyó a Ernesto D’Alessio como Marius, el joven protagonista que luchaba por los ideales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad.

Años después, OCESA le volvió a poner a este actor un reto musical en el camino: dar vida a Miguel de Cervantes Saavedra en la reposición de El Hombre de la Mancha, un musical que nos recuerda que los caballeros deberían seguir vigentes y que nunca se debe dejar de soñar, de tener un ideal…

Platicamos en exclusiva con Ernesto D’Alessio sobre el montaje que esta semana se presenta de jueves a sábado en el Teatro San Rafael, además de la importancia de no dejar de asistir a las tablas y acerca de la posibilidad de que el actor vuelva este año a Los miserables, ahora como Jean Valjean.

En estos tiempos de redes sociales, teléfonos inteligentes o Netflix, ¿por qué te gustaría que la gente asistiera al teatro?

Ernesto: Fíjate qué curioso, venía pensando en eso hoy: en todos los esfuerzos que están haciendo los productores, no nada más Ocesa, sino Tina Galindo, Alex Gou o Antonio Calvo en La dama de negro, quienes están ofreciendo muchas promociones. Por ejemplo, en El Hombre de la Mancha acaban de poner una buenísima en donde el boleto cuesta $350 para quienes compren con anticipación.

Antes teníamos que ir a Nueva York a ver este tipo de musicales y ahora los tenemos aquí, ¡pero qué trabajo está costando que la gente venga! En verdad, $350 para ver El Hombre de la Mancha ¡sería una locura en Broadway! Nunca costaría eso.

Las redes sociales también nos han hecho que todo lo queramos gratis, porque lo tenemos a la mano… Hoy nos metemos a internet y podemos ver El Hombre de la Mancha o Billy Elliot ahí en YouTube. Están porque de repente la gente graba las funciones y las sube a las redes sociales, entonces preferimos ver cualquier obra en nuestro teléfono y ya no queremos venir y sentarnos para tener la experiencia de un espectáculo en vivo, honestamente lo veo alarmante.

Tienes años haciendo musicales, ¿también sientes que el público ha cambiado?

Ernesto: Cuando salimos a escena, veo mucha gente adulta, como de 35 o 40 años en adelante, eso para mí es preocupante, porque veo dos cosas: un tema de cultura, quizá que nos está haciendo falta a todos, tanto a papás como a las escuelas. A través del gobierno, debería promoverse en los colegios, el amor por ir al teatro, porque la gente que sí tiene esta cultura, va a seguir asistiendo, pero el número se reduce cada vez más y más, y los jóvenes no vienen.

¿Cómo podría inculcarse ese amor por el teatro?

Ernesto: Creo que la solución está en que nosotros como papás les inculquemos a nuestros hijos esa pasión por ir al teatro. Puedo decirte que, al menos en mi casa, mis cuatro hijos se mueren de ganas por venir a México para ver este montaje, se pelean. Tengo la costumbre de que cada vez que hago una obra, me los traigo uno por uno, del mayor al menor: primero a Jorge, luego a Sara, Prisci y Mateo, de 6 años, y ellos siempre me dicen: “¿Cuándo me toca a mí?” Y cuando he ido con La dama de negro a Monterrey, están metidos a diario en el teatro. Soy un papá que está en este medio, por supuesto, y lo ven en mí, pero ellos ya son apasionados de este trabajo y puedo asegurarte que el día de mañana, cuando sean adultos y tengan poder adquisitivo, van a ir al teatro y lo van a pagar, porque les he inculcado eso. Nos hace falta invertir en cultura.

¿Qué te hizo unirte a esta nueva etapa de El Hombre de la Mancha?

Ernesto: No es una obra cualquiera. El Hombre de la Mancha es un gran texto, una obra que va más allá, que te toca el alma, te transforma y si vienes con el corazón abierto, puede cambiarte la vida.

A mí me apasiona el teatro, y cuando lo amamos, lo que quieres es estar en escena. Me apasiona, me fascina interpretar personajes diferentes y no quería dejar pasar la oportunidad de interpretar a Cervantes y al Quijote.

¿Cómo has cambiado tú, Ernesto, después de musicales como Los miserables, Bésame mucho y ahora con El Hombre de la Mancha?

Ernesto: He tenido la oportunidad de interpretar a personajes de verdad legendarios. Tengo 40 años, en marzo cumplo 41, y me pongo a pensar y digo: “¡Guau!”, porque ya hice Los miserables, La Bella y la Bestia, Bésame mucho… Aquí mismo, El diluvio que viene, y recientemente volví a audicionar para Los miserables, es probable que llegue a estar en la nueva puesta.

Nos gustaría verte como Valjean…

Ernesto: ¡Sí!, además me fue muy bien. Probablemente no esté al principio de la temporada, pero mi interpretación llegó hasta Cameron Mackintosh, porque este productor teatral elige personalmente al personaje de Valjean. Logré estar en la etapa final de las audiciones y vamos a ver qué pasa.

¿Qué significaría, después de dar vida a Marius, poder interpretar a Valjean?

Ernesto: En la audición, a la que fui como ocho veces, los ingleses que nos hicieron el casting eran muy jóvenes, ni siquiera llegan a 35 años, también las edades para los personajes se han reducido; antes jamás habría encajado en Valjean, porque se pedía tener de 45 a 50 años, ahora desde 35. Quienes han interpretado a Valjean en los últimos años son hombres de 35, 36 años. Esta puesta de El Hombre de la Mancha es mucho más ágil que la que vimos en décadas anteriores, por lo mismo, porque tenemos que hacer el teatro ágil para que los jóvenes vengan.

¿Qué has aprendido de este gran personaje, Cervantes, y qué te ha dejado El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha?

Ernesto: ¡Mucho! El Quijote habla de cosas bellísimas y cuando lo recitas -porque es muy poético-, prácticamente estás recitando poesía. No ha habido una sola función donde no me ponga a llorar al declamar ciertas frases que en realidad me estoy diciendo a mí mismo. Es una obra que me está cambiando la vida.

¿Cuáles son tus líneas favoritas?

Ernesto: Tiene varios monólogos que me encantan, hay dos que me fascinan: uno, cuando el Quijote está a punto de ser armado caballero, de lograr su gran sueño, de cumplir su ideal. Ahí habla de cuando los grandes escritores se refieran a Don Quijote de la Mancha. De repente se ve a sí mismo y dice: “Necio, jactancioso, que hayas escogido esta noche entre todas las noches para dar rienda suelta a tu vanidad…”. Son unas frases durísimas. Otras: “Ama no lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser”, “no corras tras los placeres, pues puedes tener la desdicha de alcanzarlos”, “sé justo con todos los hombres, sé cortés con todas las mujeres”. Son bombazos al alma, y te juro, me pongo a llorar.

El texto del Quijote me habla a mí, salgo de aquí con la intención de cambiar esas áreas de mi vida donde sé que no estoy siendo justo, donde sé que no estoy siendo cortés con las mujeres -empezando con mi esposa y mis hijas-. Quiero tratarlas con ese amor y colocarlas en ese pedestal donde el Quijote las pone; de hecho, las lleva al nivel de “la mujer es la luz que ilumina el camino del hombre; es el alma del hombre, es la gloria”. Eso, a pesar de aquella que tiene enfrente: Aldonza, una mujer que ha sido ultrajada y violada. El Quijote la ve y descubre su verdadera hermosura, su belleza. Le dice: “Yo veo a la mujer que todo hombre guarda en su corazón, yo veo a Dulcinea”… ¡Ufff!

¿Cuál es tu número musical favorito, Sueño imposible?

Ernesto: Sí, Sueño imposible, es una gran canción y es la que toda la gente espera; además viene de una escena muy bonita con Aldonza. Ahí el Quijote empieza a devolverle el bien por el mal, porque ella empieza a ofenderlo. Él está en busca de su sueño y la otra le escupe y le dice: “Ahí está, para tu ideal”. Te das cuenta de que la gente vive sin tener un anhelo en su vida, ya no sueña como antes. A todos nos agarra el ritmo del día a día y se nos olvida soñar, tener un ideal…

Pregúntale a los jóvenes: “¿Qué sueñas?” y te aseguro que de 10, no sé si uno realmente pueda decirte cuál es su anhelo. Ya no tenemos visión, y venir a ver El Hombre de la Mancha quizá te dé esa posibilidad de salir de tu realidad, de volver a soñar, de decir: “Necesito tener un ideal en mi vida, algo por qué vivir”.

En ese sentido, y por último, ¿por qué más te gustaría que la gente viniera a ver El Hombre de la Mancha?

Ernesto: Es una pregunta muy difícil, porque tengo muchas cosas para invitar a la gente. Creo que ver El Hombre de la Mancha es una obligación para todos los mexicanos, resulta imprescindible escuchar lo que el Quijote quiere decirles y, por favor, les pido que no vengan al teatro con prejuicios, es decir, que no vengan a verme a mí, al maestro Lomnitz o a Kika Edgar, sino sólo –repito- escuchen lo que el Quijote tiene que decirles.

México necesita este musical para ver lo que Cervantes tiene que decirnos. El día de hoy estamos ante la posibilidad, la oportunidad de ver una obra que, les garantizo, si vienen con el corazón abierto, les va a cambiar la vida.

Así es que los invitamos, yo los invito, a que vengan al Teatro San Rafael, a la Mancha, al mundo mágico que nos ofrece el Quijote para soñar y creer que podemos vivir en un mundo mejor.

EL HOMBRE DE LA MANCHA, de Dale Wasserman, basado en Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra. Dir. Mauricio García Lozano. Con Ernesto D’Alessio, Kika Edgar, Guadalupe Lancho y Carlos Corona, entre otros. Don Quijote, Sancho Panza y Dulcinea son figuras que transitan hoy por nuestras vidas y a quienes es necesario conocer. Teatro San Rafael. Virginia Fábregas 40, San Rafael, Cuauhtémoc. Jueves 4, 20:30; viernes 5, 18:30 y 21:30; sábado 6, 17:00 y 20:00. Locs. $400 a $1,290.

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